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21 de agosto de 2015

El Mundo no Puede Esperar moviliza a las personas que viven en Estados Unidos a repudiar y parar la guerra contra el mundo y también la represión y la tortura llevadas a cabo por el gobierno estadounidense. Actuamos, sin importar el partido político que esté en el poder, para denunciar los crímenes de nuestro gobierno, sean los crímenes de guerra o la sistemática encarcelación en masas, y para anteponer la humanidad y el planeta.




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Fotos y reportaje: 38ª vigilia mensual mundial por el cierre de Guantánamo, el 4 de marzo de 2026

10 de marzo de 2026
Andy Worthington


Fotografías de las vigilias mundiales mensuales para el cierre de la prisión de la Bahía de Guantánamo en marzo de 2026. En el sentido de las agujas del reloj, desde la parte superior izquierda: Bruselas, Washington D. C., en la Asamblea General Anual de Amnistía Internacional EE.UU. en Washington D. C. y en Nueva York.

El 4 de marzo tuvieron lugar en Washington D. C., Nueva York, Detroit, Londres y Bruselas, mientras que el exrecluso Mansoor Adayfi realizó una vigilia en solitario en Belgrado, y activistas de Cobleskill (Nueva York) se unieron a nosotros el sábado 7 de marzo, cuando Gavrilah Wells, activista de Amnistía Internacional de San Francisco, también envió fotos de la Conferencia de Derechos Humanos y la Asamblea General Anual de AIUSA en Washington D. C.

Estas fueron las vigilias mensuales consecutivas número 38 por el cierre de la prisión, después de que yo las iniciara en febrero de 2023, siguiendo el ejemplo establecido por activistas en Londres cinco meses antes, consiguiendo el apoyo de amigos y colegas de todo Estados Unidos, así como de Bruselas y Ciudad de México, quienes, desde entonces, han mostrado un compromiso inquebrantable por mantener visible Guantánamo y sus numerosas injusticias, desafiando la tendencia de los políticos y los medios de comunicación dominantes a comportarse como si ya no existiera.

Me impresiona enormemente que se hayan celebrado tantas vigilias, dada la proximidad de la fecha al horror omnipresente del inicio de la “guerra” conjunta ilegal y no provocada de Estados Unidos e Israel contra Irán apenas cuatro días antes, que, como un agujero negro de injusticia, ha absorbido comprensiblemente el tiempo y la energía de casi todo el mundo.

Echa un vistazo a las fotos que aparecen a continuación y sigue leyendo para conocer mi opinión sobre por qué las vigilias siguen siendo importantes, así como para ver más fotos.


Activistas frente a la Casa Blanca en Washington D. C. el 4 de marzo de 2026. Helen Schietinger, de Witness Against Torture, escribió: “Aquí estamos Judith, Steve y yo antes de que llegara Art. No teníamos ni idea de lo que estaba pasando dentro de la valla: podría tener que ver con que Trump esté reconstruyendo su Golden Ballroom, pavimentando Lafayette Square o, simplemente, manteniéndonos lo más lejos posible de la Casa Blanca. Con un profundo deseo de paz”.



Activistas de la UK Guantánamo Network en la Plaza del Parlamento de Londres, el 4 de marzo de 2026. Solo pudieron acudir cuatro activistas habituales, pero nuestro número se vio incrementado por transeúntes solidarios. La foto la tomó un activista pro Palestina, con una bandera, que mantenía una solitaria vigilia frente a la salida del Parlamento. Véase también el conciso análisis de Andy Worthington sobre por qué Guantánamo sigue siendo importante en un vídeo publicado en Instagram por Ranjan Balakumaran, de The Canary.



Activistas en las escaleras de la Biblioteca Pública de Nueva York, en la esquina de la Quinta Avenida con la calle 42, en Nueva York, el 4 de marzo de 2026. Linda Novenski, autora de esta foto y de las demás imágenes de Nueva York que se muestran a continuación, escribió: “Parece que cada mes la situación en el país y en el mundo empeora, ¡pero seguimos levantándonos!”.



Activistas en la Place de la Monnaie, en el centro de Bruselas, el 4 de marzo de 2026, donde repartieron folletos entre el público para recordarles la responsabilidad colectiva de Bélgica y la UE de garantizar el cierre de Guantánamo. Los organizadores, Luk Vervaet y Mariefrance Deprez, aparecen al fondo, con el sombrero negro, y a la derecha de la foto; Monique Dits tomó esta foto y las demás fotos de Bruselas que se muestran a continuación.



Activistas de la campaña «Detroit Amnesty» frente al edificio federal Patrick V. McNamara, en Michigan Avenue, Detroit (Míchigan), el 4 de marzo de 2026. Geraldine Grunow, que no pudo asistir, escribió: “Ken tomó la foto de Dan y Kathy. Lamento decir que solo pudieron acudir tres personas y, de hecho, ¡hubo más gente tocando el claxon en señal de apoyo que participantes en la vigilia! ¡Mis mejores deseos para todos!”



Una captura de pantalla de un vídeo publicado en Facebook por Mansoor Adayfi, antiguo preso de Guantánamo, desde Belgrado, en la que promociona una campaña de Ramadán de CAGE International.



Activistas —los “Peacemakers” del condado de Schoharie— en Cobleskill, Nueva York, el sábado 7 de marzo, con una variedad de pancartas de actualidad. Sue Spivack, a la izquierda de la foto, escribió: “18 Peacemakers defendieron la justicia y los derechos humanos en Guantánamo por los 15 presos de la “guerra contra el terrorismo” y todos los migrantes trasladados a Guantánamo por él ICE, exigiendo el cierre de Guantánamo y que se rindan cuentas por los agravios cometidos contra las personas, tanto del pasado como del presente, a las que se les ha negado el derecho a un juicio justo en la infame prisión. Y, como se puede ver en nuestras pancartas, también dimos testimonio de algunas de las otras cuestiones que planteamos semanalmente en nuestras vigilias de los sábados. Gracias por coordinar todo esto”.



En una impactante fotografía tomada en Washington D. C. el sábado 7 de marzo, Gavrilah Wells, una veterana participante en las vigilias procedente de San Francisco, sostenía una pancarta con el lema “Close Gitmo” en medio de un mar de carteles durante la Conferencia de Derechos Humanos y la Asamblea General Anual de Amnistía Internacional EE.UU.



En Oakland, California, Ed Charles, editor de la página web en español de “World Can’t Wait”, envió esta foto en señal de apoyo.

A primera vista, la celebración de vigilias mundiales mensuales para exigir el cierre de Guantánamo puede parecer una distracción de todos los demás horrores que están ocurriendo en el mundo en este momento, pero Guantánamo sigue siendo importante por dos razones concretas, ambas de gran relevancia actual.

En primer lugar, Guantánamo se creó para retener a personas de forma indefinida sin cargos ni juicio, un rasgo característico de las dictaduras y no de los países que dicen respetar el Estado de derecho. En los últimos dos años y medio, a medida que la atención crítica se ha centrado como nunca antes en el Estado de Israel, como consecuencia de su genocidio en curso en Gaza, más personas que nunca han reconocido también las similitudes entre sus brutales prisiones para palestinos —donde la detención indefinida sin cargos ni juicio se ha normalizado desde hace tiempo— y Guantánamo, cuyas políticas de detención al margen de la ley se vieron claramente influidas por el modelo israelí de “detención administrativa”.

Más recientemente, desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca por segunda vez y puso en marcha lo que pretendía ser el mayor programa de deportaciones de la historia de Estados Unidos, ha estado replicando —principalmente bajo la influencia de su vil asesor de seguridad nacional, Stephen Miller— el modelo de Guantánamo —incluido, de forma monstruosa, en la propia Guantánamo— para un gran número de inmigrantes.

La mayoría de estas personas han sido detenidas arbitrariamente en redadas de control de inmigración y secuestros al estilo de un estado policial en las calles de las ciudades estadounidenses, que son terriblemente similares a las redadas aleatorias y las detenciones arbitrarias que llevaron al largo encarcelamiento de tantos hombres y niños en Guantánamo. También se les mantiene recluidos sin tener en cuenta si han cometido algún delito —de nuevo, como en Guantánamo— a la espera de una posible deportación en un gulag de centros penitenciarios cada vez más extenso del que quizá no haya escapatoria, y donde el trato brutal y el abandono —una vez más, como en Guantánamo— están generalizados.

En la América de Trump, los “combatientes enemigos” extranjeros de ayer se han convertido en los “terroristas nacionales” de hoy: inmigrantes cuyo único “delito” puede haber sido buscar trabajo en EE.UU., pensando, de forma ridícula, que era de verdad “la tierra de la libertad”.

Desde una perspectiva más amplia, Guantánamo es el único bastión que queda de la «guerra contra el terrorismo» iniciada por la administración Bush tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001. Aunque George W. Bush solicitó y obtuvo posteriormente la aprobación del Congreso y del Consejo de Seguridad de la ONU para sus invasiones de Afganistán e Irak, y aunque todos los monstruosos ilegales y secretas instalaciones de tortura que surgieron junto con estas invasiones y ocupaciones han sido cerradas, salvo Guantánamo, la invasión de Irak en particular marcó un giro fatal, ya que fue claramente una operación de cambio de régimen basada en una mentira que nunca ha sido desmentida oficialmente: que Sadam Husein poseía "armas de destrucción masiva" que suponían una amenaza inminente para Occidente.

Tras Bush, Obama reinventó en gran medida la «guerra contra el terrorismo» mediante ataques con drones contra países con los que Estados Unidos no estaba en guerra, ejecutando extrajudicialmente a quienes se consideraban objetivos legítimos sin aportar ninguna prueba, lo que, por supuesto, erosionó aún más la base jurídica de la intervención militar en el extranjero.

Por lo tanto, ambos hombres tienen una gran responsabilidad en la situación en la que nos encontramos ahora, en la que Donald Trump, tras secuestrar al presidente Maduro y a su esposa en Venezuela, se ha aliado ahora con Israel para lanzar una «guerra» ilegal e injustificable contra Irán —lo que es crucial, sin la aprobación del Congreso y sin la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU—, pero para la cual se ha basado en los precedentes establecidos en la invasión de Irak y en el programa de asesinatos con drones de Obama, mediante los cuales Estados Unidos cometió abiertamente crímenes de guerra sin ser nunca castigado por ello.

A continuación pueden ver más fotos de las vigilias, y no duden en unirse a nosotros el próximo mes, el miércoles 1 de abril, para las próximas vigilias del “primer miércoles”.

Si no hay ninguna vigilia cerca de ti, no dudes en organizar una tú mismo con unos cuantos amigos, o incluso por tu cuenta, pero si lo haces, por favor envíanos fotos para que podamos dar a conocer tu participación. El número de asistentes no es importante. Por supuesto, sería maravilloso que participaran cientos o miles de personas, pero a lo largo de los muchos años de existencia de Guantánamo hemos aprendido que a casi nadie le importa.

Lo que importa, sin embargo, es que nos propongamos plantar cara para disipar la niebla de amnesia que envuelve perpetuamente a Guantánamo, basándonos en dos principios que siguen teniendo una enorme importancia: que nadie debe ser retenido indefinidamente sin cargos ni juicio, y que no se deben iniciar guerras que sean fundamentalmente ilegales y que se emprendan deliberadamente para eludir todas las restricciones, ya sea privando a los detenidos de su libertad sin un proceso debido reconocido, o atacando y asesinando a personas sin justificación alguna.


Otra foto tomada frente a la Casa Blanca, en Washington D. C., en la que aparecen Art, Helen, Steve y Judith.



Otra foto tomada en Londres, en la que aparecen Andy Worthington y Paul al comienzo de la vigilia, antes de que llegaran el resto de activistas.



Una selfie tomada por Andy Worthington en la vigilia de Londres, en la que aparece el cartel que muestra a los 15 hombres que siguen recluidos en Guantánamo, todos ellos en situaciones de total faltan de seguridad jurídica.



En la vigilia celebrada en Londres, a Paul, que llevaba una pancarta en la que se recordaba la difícil situación que sigue viviendo Gaza, se le unió un activista incansable contra la injusticia, quien puso de relieve otro tema candente de nuestra época: la "guerra" ilegal de Estados Unidos e Israel contra Irán. (Foto: Andy Worthington).



Debra Sweet, directora nacional de World Can’t Wait, en la vigilia de Nueva York junto a Alice Sturm Sutter. (Foto: Linda Novenski).



Otra foto de Nueva York, de Linda Novenski.



Otra foto de Nueva York. Paul Stein, a la derecha de la foto, comentó: "Fue un placer (una vez más)" acompañar a las Raging Grannies de Nueva York en “Why Are We Silent?” y “Guantánamo: Let’s Shut It Down”, entre otras canciones favoritas de las abuelas. Además, incorporé la nueva canción, con melodía y letra originales compuestas por Elena Schwolsky y por mí: “Not In Our Name”.



Paul Stein y Trudy Silver



La conmovedora actualización que ha hecho un miembro de “Veteranos por la Paz” de una insignia en contra de la guerra de Irak de 2003, fotografiada en la vigilia de Nueva York.



Otra foto de Bruselas.



Otra foto de Bruselas.



Otra foto de Bruselas, que pone de relieve la resistencia frente a los diversos horrores perpetrados por Estados Unidos e Israel en Irán, Venezuela, Gaza y Cuba.



Y otra foto de Bruselas, en la que se ven tanto la pancarta «Cerrad Guantánamo» como otra en apoyo a los presos palestinos en el monstruoso, ilegal y asesino sistema penitenciario israelí.



Otra foto tomada en Cobleskill, Nueva York, en la que se ven más pancartas que ponen de relieve algunos de los muchos problemas acuciantes a los que se enfrentan hoy en día Estados Unidos y el resto del mundo.



Otra foto de Gavrilah Wells tomada en la Conferencia sobre Derechos Humanos y la Asamblea General Anual de Amnistía Internacional EE.UU. celebrada en Washington, D.C.



Y otra foto de la conferencia y la asamblea general anual de Amnistía.


 

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