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El Mundo no Puede Esperar organiza a las personas que viven en Estados Unidos para repudiar y parar el rumbo fascista iniciado durante el régimen de Bush y evidenciado en las ocupaciones asesinas, injustas e ilegítimas de Irak y Afganistán; la “guerra de terror” global de tortura, rendición extraordinaria y espionaje; y la cultura de discriminación, intolerancia y avaricia. A ese rumbo no le darán marcha atrás los líderes que nos instan a buscar puntos en común con fascistas, fanáticos religiosos e imperio. Solo es posible si la población forja una comunidad de resistencia –un movimiento independiente de grandes cantidades de personas—que, actuando en pro de los intereses de la humanidad, pone fin a dichos crímenes y demanda que se procese a los responsables por ellos.



Del directora nacional de El Mundo No Puede Esperar

Debra Sweet


Invitación a traducir al español
(Nuevo)
03-15-11

¡NO MAS!
¡Ningún ser humano es ilegal!

EL Mundo no Puede Esperar exhorta a cada persona a protestar contra las leyes racistas como Arizona SB1070, a desacatarlas y a DESOBEDECERLAS



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El verdadero infierno de la Prisión Pelican Bay

Revolución, edición 26 de junio de 2011

Crescent City está en el extremo norte de California, a unos 30 km de la frontera de Oregon. En 1989, talaron 110 has. de bosque espeso para construir a un costo de 277.5 millones de dólares la Prisión Estatal Pelican Bay (PBSP). Hoy, más de 3.000 personas están encerradas en esta infame prisión de condiciones infrahumanas y abuso extremo.


Más de mil presos de PBSP están en un grupo de edificios blancos en la forma de una X rodeados por cercas electrificadas y suelo baldío. Así es la Unidad de Vivienda de Seguridad (SHU por las siglas en inglés), una instalación "Supermax" [de seguridad máxima] en que a los presos los someten a la privación sensorial, el aislamiento y la brutalidad.

Muchos presos y sus abogados han luchado con valor para poner el descubierto la tortura en marcha ahí. Han escrito cartas y artículos y entablado demandas. Han batallado contra la represión y censura fuertes para conectarse con las personas de afuera que están luchando por los derechos de los presos.

Privación sensorial y aislamiento deshumanizantes

El aislamiento es un mundo oculto dentro del mundo oculto más grande que es el sistema penal, y los presos en aislamiento son una minoría invisible y deshumanizada dentro de la población más grande de presos en general, los cuales también permanecen muy invisibles y deshumanizados...

— Solitary Watch, un repositorio de información sobre el aislamiento

"Autorretrato" de Keith Dwy. Papel higiénico y lápices de colores. El papel higiénico de las prisiones es barato y ordinario, maleable cuando se moje, duro y duradero cuando se seque. Esta obra de arte es una creación de un preso de Oklahoma. Se reimprime esta foto de la obra cortesía de Phyllis Kornfeld/Cellblock Visions Permanent Collection, cellblockvisions.com.

Si uno está en la SHU de PBSP, hay dos extremos: el contacto humano mínimo y la privación sensorial máxima.

Piense en todo lo que le hace a uno humano, que lo mantiene con vida física y mental, que lo conecta con el mundo y otras personas, que le da una razón para vivir, amar, aprender y pensar. La SHU procura extinguir todo eso en los presos.

Si lo meten a uno en la SHU, lo tienen encerrado en una pequeña celda de hormigón sin ventana las 23 horas al día, sin ningún contacto con otro ser humano, ni siquiera un guardia. Pueden que le permitan tener material de lectura o no. Le permiten salir de la celda solamente una hora, solo, en un pequeño espacio bajo techo. Uno nunca ve el sol ni una brizna del pasto. Cuando quiera que uno salga de la celda, ellos le ponen esposas y grilletes, manos a la cintura, tobillo con tobillo.

En Pelican Bay, meten a muchos presos que tienen enfermedades mentales en la SHU. Además, en el sentido literal, la SHU saca de quicio a muchos presos. ¿Qué quiere decir esto? Existe evidencia de que el aislamiento de largo plazo puede alterar la química del cerebro y producir psicopatologías, entre ellas ataques de pánico, depresión, incapacidad de concentración, pérdida de memoria, agresión, automutilación y varias formas de psicosis, todo lo cual resulta de otras formas de confinamiento. Pero se dan con mucho más frecuencia en el caso de los presos sometidos al aislamiento a largo plazo. En la SHU de Pelican Bay, algunos presos han soportado esta forma de tortura 20, 30, hasta 40 años.1

Estos crímenes contra los presos también impactan a sus familias. Los empleados de la prisión deliberadamente impiden que los presos de la SHU tengan contacto humano con sus seres queridos. Ni siquiera permiten que un preso se tome una foto de sí mismo para mandar a su familia. No les permiten llamadas telefónicas.

Si uno vive en San Francisco y tiene un hijo, esposo o padre en Pelican Bay, tiene que conducir casi 600 km para verlo. Si vive in Los Ángeles, el viaje es de 1200 km. Y al llegar, le permitirán una visita de solamente hora y media a través de vidrio grueso, sin contacto físico.

Un dibujo de un preso de la SHU de Pelican Bay que retrata a un preso desnudo y atado de pies y manos.
Foto: Pelican Bay Prison Express

La brutalidad con el propósito de quebrar huesos y espíritu

Se ha disparado la población penal en Estados Unidos de 500.000 en 1980 a más de 2.3 millones de presos hoy. En Estados Unidos y el mundo, los grupos de derechos humanos han documentado las condiciones infrahumanas de este encarcelamiento en masa. Y hace poco la Suprema Corte del gobierno federal falló que las condiciones en las prisiones de California constituyen "castigos crueles e inusitados". 2

De hecho, si uno analiza las condiciones brutales, claramente documentadas, en las prisiones de Estados Unidos, queda en claro que el sistema penal de este país no tiene el propósito de ayudar a las y los presos ni hablar de tratarlos como seres humanos. Durante varias décadas ya, ni siquiera han fingido que las prisiones tengan que ver con "la rehabilitación".

El propósito del encarcelamiento en masa en este país es encerrar a una gran parte de la sociedad, en especial los hombres pobres negros y latinos, a los cuales este sistema no ofrece ningún futuro. Las prisiones de Estados Unidos tienen como objetivo el castigo: denigrar, deshumanizar y quebrar a las personas. Y la SHU de Pelican Bay constituye un modelo muy fino de eso.

Por ejemplo, los guardias llevan a cabo "extracciones de celda" brutales, y afirman que las hacen cuando un preso no quiere salir de la celda. Pero según los presos de la SHU, realizan las extracciones de la celda por infracciones menores como negarse a devolver una bandeja de comida, dar portazos con la puerta de la celda o insultar a un guardia. Corroboran esta descripción de una extracción de celda no sólo muchas historias de los presos sino también los procedimientos explícitos del Departamento de Correccionales:

"A continuación el actuar de un equipo de extracción de celda de cinco hombres: el primero entra a la celda con un gran escudo, el que usa para empujar al preso hacia el rincón de la celda; el segundo sigue de cerca, blandiendo una porra especial para la extracción de la celda, la que usa para golpear al preso en la parte de arriba del cuerpo para que alce los brazos como protección propia; al tener al preso así con el equilibrio inseguro, otro miembro del equipo lo hace perder el equilibrio y tiene la responsabilidad de ponerle los grilletes en los tobillos; una vez tendido en el piso, un cuarto miembro del equipo le pone las esposas; el quinto miembro se mantiene a la espera para dispararle al preso que resista, con una pistola Tasár o un rifle de balas de madera o goma".3

Después de tal paliza, pueden dejar al preso atado de pies y manos durante horas en la celda.

Un ex guardia de Pelican Bay testificó que los otros guardias lo singularizaron porque no aceptaría toda la brutalidad sanguinaria que se suponía que era su deber: Dijo: "Llamaron el Patio-D de la SHU, la ‘SHU suave’, porque no atábamos a los presos de pies y manos a los inodoros ni les pateábamos en la cara después de una extracción de la celda... Había un guardia ahí que solía tomar fotos de cada preso baleado y con ellas decoraba su oficina".4

¿No suena eso a los soldados en Vietnam, Irak y Afganistán que llevaron a cabo masacres y luego, orgullosos, recogieron las partes de los cuerpos como recuerdos y posaron con orgullo para tomarse fotos para que pudieran jactarse de sus hazañas?

La "situación sin salida" de la SHU

¿Cómo acaba un preso en la SHU? Por manifestar cualquier clase de violencia. Por cualquier cosa que los carceleros consideran "insubordinación". Por contrabando, lo que incluye no sólo drogas sino teléfonos celulares, o incluso por tener demasiadas estampillas del correo.5

Varios presos de la SHU de Pelican Bay han presentado una Demanda Formal —"Sobre las violaciones de los derechos humanos y la solicitud de tomar medidas para poner fin a más de 20 años de torturas sancionadas por el estado a fin de extraer información (o causar enfermedades mentales) a los presos de la Unidad de Vivienda de Seguridad (SHU) de la Prisión Estatal de Pelican Bay de California"— a los legisladores del estado de California y al secretario del Departamento de Correccionales y Rehabilitación de California. Uno de los temas que trata la demanda es la forma en que muchos presos acaban en la SHU de Pelican Bay porque usan "evidencia" falsa y/o muy cuestionable para acusarlos de ser miembros activos/inactivos de una pandilla de la prisión. Los funcionarios de la prisión dicen que el propósito de las instalaciones de máxima seguridad como la SHU es para encerrar a "lo peor de lo peor". Según la Demanda Formal, "un examen de estos supuestos presos de la PBSP-SHU ‘peores de lo peor’ satanizados, que son las partes de esta demanda, revelará que en realidad son ajenos a la culpabilidad de violaciones serias de las reglas durante muchos años y de cero actos ilegales con relación a las pandillas en la prisión". Además la demanda sostiene que muchos presos que envían a la SHU son "aquellos que utilizan el sistema legal para recusar las políticas y prácticas ilegales [del Departamento de Correccionales y Rehabilitación de California (CDCR)] y quienes animan a otros presos para que hagan lo mismo".

La Demanda Formal sostiene:

"Si ellos quieren salir de la SHU, tienen que darle información al personal y estar dispuestos a dar testimonio acerca de otros presos, ciudadanos libres, incluyendo familiares lo que solo perjudica a otros, y hay que hacer que todos conozcan esta situación. Esta es una situación sin salida —convertirse en un informante sin vergüenza (y por lo tanto ponerse a uno mismo, posiblemente a su familia, en serio peligro de represalias) o morir o volverse un enfermo mental en la SHU".

Esto describe el proceso de "rendir información", el que la demanda explica así: "Requiere que un preso de la SHU le proporcione al personal del CDCR ‘suficiente información verificable que tendrá un impacto adverso sobre la pandilla, otros miembros de la pandilla y socios hasta el extremo de que nunca volverán a aceptarlos’".

La demanda agrega: "De este modo el recluso (y posiblemente sus familiares) se convierten en un blanco de represalias, potencialmente perpetuas… muchos de esos reclusos están cumpliendo sentencias ‘perpetuas’ y han sido elegibles para recibir libertad condicional durante los últimos 5 a 25+ años, pero les han dicho que si quieren una oportunidad de salir bajo libertad condicional, ¡tienen que rendir información, y punto! Las políticas y las prácticas del CDCR-PBSP-SHU resumidas aquí violan tanto la Constitución de Estados Unidos como el derecho internacional que prohíben el uso de la tortura y otro tratamiento o castigo cruel, denigrante e inhumano como un medio de obtener información por vía de la coerción y/o como castigo de actos o sospechas de actos de mala conducta…".

Crímenes de lesa humanidad

A comienzos de este año, Laura Magnani, la autora del informe de 2008 del Comité de Servicios de Amigos Americanos, "Enterrados vivos: Aislamiento de largo plazo en las cárceles californianas para jóvenes y adultos" estuvo en El show de Michael Slate de KPFK y describió las condiciones de las prisiones de las SHU (ver el recuadro en esta página: "Es tan deshumanizante, es casi inimaginable"). Al final de la entrevista, Slate habló sobre la importancia de que "los prisioneros se transformen a sí mismos y que se conviertan de hecho en algo distinto a lo que tal vez eran cuando entraron a la cárcel, aunque no eran presos políticos ahí". Señaló cómo funciona el aislamiento para robarles la capacidad de hacer eso, de soñar, de tomar parte en la actividad revolucionaria. A lo que Magnani respondió:

"No son sólo los sueños, de hecho es castigarlos por tener una vida intelectual, por pensar en serio fuera de lo convencional o por el hecho de pensar. Así que es extremadamente alarmante la idea de impedir el acceso de las personas a cierto tipo de pensamiento, que es lo que representa la censura. Y sabemos por la investigación que una de las mejores cosas que puede pasarle a alguien que tiene una larga condena en prisión es poder desarrollar una vida intelectual y empezar a leer y empezar a estudiar y empezar a pensar por sí mismo. De esta manera, uno puede crear en serio una nueva vida para sí mismo o puede darle sentido a la vida aunque nunca salga. Pero si uno sale, se volverá un miembro más productivo de la sociedad, porque ya tiene una vida. Uno es una persona considerada, educada. ¿Qué podría resultar mejor? Y por el contrario están tratando de prevenir en serio que eso suceda".

Están cometiendo crímenes contra la misma humanidad de las personas todos los días en la Prisión Pelican Bay, y en otras prisiones por todo los Estados Unidos. Eso es un ultraje intolerable. Y urge tener un decidido movimiento de masas afuera para desenmascarar y exigir un fin a estas cámaras de tortura de alta tecnología.

1.   "Confronting Torture in U.S. Prisons: A Q&A With Solitary Watch", de James Ridgeway y Jean Casella, 17 de junio de 2011 (solitarywatch.com/2011/06/17/confronting-torture-in-u-s-prisons-a-qa-with-solitary-watch/). [regresa]

2.   "Castigos crueles e inusitados en las prisiones de California", Revolución #236, 19 de junio de 2011. [regresa]

3.   "‘Infamous Punishment’: The Psychological Consequences of Isolation", de Craig Haney, National Prison Project Journal, primavera 1994. [regresa]

4.  "Rural Prison as Colonial Master", de Christian Parenti; se puede conseguir en: pelicanbayprisonproject.org/history.htm. [regresa]

5.   Ridgeway y Casella. [regresa]


 

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