Vídeo: Sesión de preguntas y respuestas tras la proyección en Glasgow
de “Outside the Law: Stories from Guantánamo”, con Omar Deghayes, Andy
Worthington y Aamer Anwar
30 de marzo de 2010
Andy Worthington
El jueves pasado, durante el coloquio que siguió a la proyección en Glasgow del nuevo documental “Outside
the Law: Stories from Guantánamo”, (dirigido por Polly Nash y Andy
Worthington), fue grabada por We Are Change Glasgow, y me complace informar de
que la sesión, en la que participaron el ex-prisionero Omar Deghayes, Andy Worthington
y el abogado de derechos humanos Aamer Anwar (y moderada por Nicola Fisher,
presidenta de la Glasgow Stop the War Coalition), ya está disponible en YouTube
en seis vídeos que se publican a continuación.
En la primera parte, Andy habló sobre Shaker
Aamer, residente británico que aparece en la película y que sigue detenido
a pesar de que en 2007 se le autorizó la puesta en libertad de Guantánamo, y
animó al público a enviar
una carta al ministro de Asuntos Exteriores, David Miliband —que se
repartió entre todos los asistentes antes de la proyección— pidiéndole que
hiciera todo lo que estuviera en su mano para garantizar el regreso de Shaker.
Andy también explicó que la carta solicita el regreso de Ahmed Belbacha, un
argelino que vivía en el Reino Unido y que tiene pánico a volver a Argelia, y
pide asimismo al Gobierno británico que acoja a otros presos absueltos como
Ahmed, que no pueden ser repatriados porque corren el riesgo de sufrir torturas
en sus países de origen.
La justificación, tal y como la explicó Andy, es en parte una compensación por la estrecha
y amplia
implicación de Gran Bretaña en los crímenes cometidos en la "guerra contra
el terrorismo", y en parte porque las protestas de David Miliband de que Gran
Bretaña ya ha hecho su parte para ayudar a cerrar Guantánamo son una mentira
descarada, ya que el Reino Unido no ha hecho más que aceptar a sus propios
nacionales y residentes, y
no ha acogido a otros presos que no pueden ser repatriados, como los de
Argelia, Bélgica, Bermudas, Francia, Georgia, Hungría, Irlanda, Palau,
Portugal, Eslovaquia, España y Suiza.
Aamer Anwar continuó explicando cómo puede ayudar la gente de a pie y puso como ejemplo una reunión
a la que había asistido en Glasgow hacía muchos años, en la que también estaba
presente el padre de Moazzam Begg, y en la que la gente preguntó qué diferencia
podían marcar sus propias contribuciones; se les proporcionaron pruebas claras
de que, efectivamente, podían marcar la diferencia cuando Moazzam fue
finalmente puesto en libertad. Aamer también habló de las recientes
revelaciones sobre la complicidad británica en la tortura, insistiendo en que
la presión pública ayudaría a sacar a la luz esta historia.
En la segunda parte, Aamer concluyó este tema y luego le pasó el micrófono a Omar, quien habló de cómo los
agentes británicos lo habían interrogado en Pakistán, Afganistán y Guantánamo,
y también explicó cómo Clive Stafford Smith, director de Reprieve, había
animado a la familia de Omar a recurrir a los medios de comunicación para
presionar por su liberación, y cómo este mensaje había sido recogido por
activistas locales en Brighton, quienes organizaron una campaña concertada que,
en última instancia, tuvo éxito.
Lamentablemente, las siguientes preguntas formuladas por el público son en gran parte inaudible
(aunque se referían al abuso religioso, la indemnización para los antiguos
presos y una pregunta sobre por qué el presidente Obama no ha logrado cerrar
Guantánamo), hasta que se le pasó el micrófono a un miembro del público, quien
preguntó si Omar había recibido algún tipo de asesoramiento tras su liberación.
En respuesta a las preguntas, Omar habló de cómo las autoridades
estadounidenses utilizaban el abuso religioso en Guantánamo, y también
respondió a la pregunta sobre la indemnización hablando del trabajo del Centro
de Justicia de Guantánamo, del que es director jurídico. Fundado por antiguos
presos, parte del trabajo del GJC consiste en intentar proporcionar asistencia
social a los antiguos presos, que no reciben ningún tipo de apoyo —ya sea
económico, psicológico o médico— tras su liberación, y otra parte consiste en
preparar casos de indemnización, como el que se encuentra
actualmente ante los tribunales del Reino Unido.
En la tercera parte, Aamer continuó con una declaración sobre el fracaso en el cierre de Guantánamo que
había iniciado al final de la segunda parte, y Andy repasó las razones por las
que el plazo para el cierre de Guantánamo en enero de 2010 era inicialmente
viable, pero se vio frustrado cuando Barack Obama apartó
al asesor jurídico de la Casa Blanca, Greg Craig, quien había insistido en
ese plazo y estuvo a punto de conseguir que algunos presos absueltos se
trasladaran a vivir a EE.UU. Andy también repasó las estadísticas relativas a
los presos restantes: la conclusión
del Grupo de Trabajo interinstitucional de Obama de que 101 de los 183 hombres
restantes pueden ser puestos en libertad, 35 deberían ser juzgados y 47,
sorprendentemente, deberían seguir detenidos sin cargos ni juicio. Andy también
señaló la importancia
de que, en 34 de las 45 peticiones de hábeas corpus examinadas en los
tribunales estadounidenses, los jueces hayan concluido que el Gobierno no logró
demostrar que los hombres en cuestión tuvieran ninguna conexión con Al Qaeda o
los talibanes.
Al final de la sección anterior, dos miembros del público sacaron a colación el tema de la tortura y
la rendición de cuentas de los responsables de los crímenes de la "guerra
contra el terrorismo", y este tema se mantuvo a lo largo de la ronda final de
preguntas (y, lamentablemente, incluye una pregunta larga y en gran parte
inaudible). En respuesta, Andy reiteró que la tortura no solo es ilegal,
moralmente corrosiva y contraproducente, sino que también es inaceptable que se
haya llegado a considerar algo necesario para muchos en Occidente, y que
debemos seguir oponiéndonos a ella y educando a la gente sobre por qué está mal.
La respuesta de Andy continuó en la quinta parte, cuando Aamer tomó la palabra para explicar, una
vez más, la enorme importancia de la presión pública, y repasar la historia de
la complicidad de Gran Bretaña en la tortura, cómo se ha ocultado durante
muchos años y por qué necesitamos una investigación pública que revele todos
los detalles de la participación del Reino Unido en la "guerra contra el
terrorismo". Omar mencionó entonces cómo la historia de la "guerra contra el
terrorismo" va más allá de Guantánamo, extendiéndose hasta Bagram, en
Afganistán, y hasta 20 prisiones en Pakistán, gestionadas en nombre de la CIA.
En la parte final, Omar prosiguió con sus comentarios finales, hablando más detenidamente sobre la
labor jurídica del Centro de Justicia de Guantánamo y su misión de preparar
causas contra quienes autorizaron y colaboraron en los delitos cometidos en la
"guerra contra el terrorismo", tanto en Guantánamo como en otros lugares, y
pidió la ayuda de abogados, profesores de Derecho y estudiantes de Derecho para
llevar a cabo esta labor. Al igual que había hecho en otras partes del viaje,
Omar también habló sobre la importancia de
Ibn al-Shaykh al-Libi, torturado en Egipto por cuenta de la CIA hasta que
hizo una confesión falsa sobre las conexiones entre Al Qaeda y Sadam Husein,
que se utilizó para justificar la invasión de Irak en 2003, y explicó cómo fue
devuelto a Libia cuando ya no servía para nada y cómo fue asesinado
en mayo del año pasado.
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