Los uigures de Guantánamo dan las gracias a Bermudas; sus defensores
piden al Reino Unido que les conceda pasaportes
09 de junio de 2010
Andy Worthington
Como he explicado en dos artículos
recientes,
la carrera mundial emprendida por la Administración Obama para encontrar un
nuevo hogar a 17 uigures (musulmanes de la provincia china de Xinjiang) que
estuvieron o siguen recluidos en la prisión estadounidense de la Bahía de
Guantánamo ha tenido resultados dispares. Estos hombres ganaron
sus recursos de hábeas corpus en un tribunal estadounidense en octubre de
2008, pero cinco de ellos siguen recluidos en Guantánamo, tras haber rechazado
una oferta de reasentamiento de Palau y de otro país no identificado. Estos
hombres acaban de perder un juicio en Estados Unidos, en el que solicitaban su
puesta en libertad en el país, y ahora se encuentran de nuevo en un limbo legal.
Por el contrario, los
seis hombres liberados en Palau el 31 de octubre del año pasado se
encuentran bien y felices de estar libres, pero también esperan que una
petición del presidente de Palau al Gobierno australiano les garantice un hogar
permanente en Australia, donde tendrán más oportunidades —y donde también hay
una gran comunidad uigur—.
Hoy, sin embargo, los
cuatro uigures que fueron liberados en Bermudas el pasado mes de junio
celebraron el primer aniversario de su salida de Guantánamo de una manera más
optimista, enviando un mensaje de agradecimiento al pueblo de Bermudas y
hablando de cómo están disfrutando de sus nuevas vidas. Así lo informó el Bermuda
Sun, y me complace poder transmitir estas buenas noticias.
En una muestra de que las preocupaciones sobre estos hombres se han disipado en el último año —preocupaciones que, cabe
señalar, fueron avivadas en gran medida por los adversarios políticos del
primer ministro Ewart Brown, quien gestionó su puesta en libertad—, el Bermuda
Sun los describió explícitamente como "hombres inocentes encarcelados
injustamente durante siete años" y explicó que "siguen disfrutando de su
libertad doce meses después de haber sido liberados".
"Ha sido un año maravilloso", declaró Khalil Mamut al reportero veterano James Whittaker, quien lo describió como "el que
mejor habla inglés de los cuatro y el portavoz no oficial del grupo". Mamut
añadió: "Hace un año estábamos en la Bahía de Guantánamo, pero este año,
alabado sea Dios, estamos aquí. Tenemos muchos amigos —algunos musulmanes,
otros cristianos— y nos tratan como si fuéramos bermudeños".
Salahidin Abdulahad añadió: "En nuestro país, los musulmanes no pueden practicar su religión, no pueden rezar juntos;
de lo contrario, el Gobierno los oprime. Aquí podemos reunirnos con otros
musulmanes y practicar nuestra religión en paz".
Al describir cómo, "con sus pantalones cortos largos y sus gafas de sol envolventes, no destacan entre la multitud",
Whittaker continuó explicando cómo "los placeres sencillos de ser libre"
seguían sorprendiendo a los hombres, pero también señaló que las descripciones
de su vida, que incluyen "nadar en el Atlántico, ir al trabajo en scooter y sus
empleos en un majestuoso campo de golf junto al mar", "sonarán familiares tanto
a los lugareños como a los expatriados".
"Trabajamos duro, rezamos, descansamos", le dijo Khalil Mamut. "Los domingos jugamos un partido amistoso de fútbol en Port
Royal y después nos gusta nadar en el océano. A veces invitamos a amigos a una barbacoa".
Aun así, adaptarse a su nueva vida no siempre ha sido fácil. Como explicó Whittaker, "Siguen teniendo dificultades
para aprender el idioma y adaptarse a una cultura tan marcadamente diferente a
la suya". Salahidin Abdulahad le dijo: "Todavía no estamos familiarizados con
la cultura de Bermudas. Seguimos necesitando ayuda y apoyo. Nos estamos
adaptando, pero es difícil. Crecimos en un país grande, nos mudábamos mucho;
ahora solo nos desplazamos de Dockyard a St. George’s".
Sin embargo, tal y como también explicó Whittaker, los hombres "esperan poder viajar pronto más allá de estas costas" y
están "a la espera de noticias sobre si se les concederán los documentos de
viaje". Uno de los cuatro, Abdullah Abdulqadir, tiene una hermana en Montreal y
espera poder visitar a sus sobrinas y sobrinos, a quienes nunca ha conocido,
pero con quienes, durante el último año, ha estado hablando varias veces a la
semana por Skype. "Al principio era como un extraño", le contó a Whittaker,
pero "ahora me llaman tío. Si estoy hablando con sus padres, vienen y quieren
hablar con su tío".
A largo plazo, los hombres "esperan quedarse en Bermudas y formar sus propias familias", como dijo James Whittaker. Khalil
Mamut explicó: "Ninguno de nosotros tiene novia, pero en el futuro, ¿quién
sabe? Todos tenemos más de 30 años y formar una familia es muy importante para
nosotros". Por ahora, sin embargo, están, como lo describió Whittaker,
"simplemente agradecidos de ser libres y de estar en Bermudas". Khalil Mamut le
dijo: "Estamos muy felices de que Bermudas nos haya tendido una mano y le
pedimos a Dios que nos conceda una vida tranquila".
Una carta al pueblo de las Bermudas
Además de publicar este artículo conmemorativo, el Bermuda Sun también publicó la siguiente "conmovedora
carta dirigida a los residentes y al Gobierno de las Bermudas en la que se les
agradece la acogida que les brindaron en la isla el año pasado", escrita por
Khalil Mamut.
En nombre de Alá, en nombre de mis hermanos y en el mío propio, queremos dar las gracias al primer ministro, el Dr. Ewart
Brown, al Gobierno de las Bermudas y al pueblo de las Bermudas. Nos abrieron
sus hogares y sus corazones, y nos sentimos honrados por su hospitalidad.
Crecimos en una tierra y una cultura diferentes, pero ustedes nos acogieron con su humanidad y amabilidad y nos
hicieron sentir como en casa. Estamos agradecidos por la oportunidad que nos
han brindado de empezar de nuevo.
Esperamos seguir contando con su apoyo para poder adaptarnos e integrarnos mejor en su cultura.
Nos sentimos muy afortunados de haber sido acogidos por la comunidad: musulmanes, cristianos y demás.
Que la paz sea con todos ustedes.
Las repercusiones políticas y la cuestión de los pasaportes británicos
En un último artículo, James Whittaker también analizó las repercusiones políticas del "acuerdo secreto con EE.UU."
del primer ministro Brown para traer a los uigures a las Bermudas, lo cual,
según explicó, "desató una tormenta política", con críticos que argumentaban
que la reputación de Bermudas "quedaría mancillada para siempre por su
asociación con el terrorismo" y que "las relaciones con el Reino Unido
[Bermudas es un territorio británico de ultramar] se verían gravemente
dañadas", mientras que los partidarios de Brown lo consideraban "un gesto audaz
y humanitario que fortalecería las relaciones con EE.UU.".
Tras señalar que no parece haber habido ningún efecto apreciable en las relaciones de Bermudas con EE.UU., a pesar de
las palabras de apoyo del presidente Obama y de Hillary Clinton, Whittaker
señaló que, por el contrario, "el daño a la reputación de Bermudas parece haber
sido exagerado por los críticos del Dr. Brown", y que, aunque el Reino Unido
"estuvo enfadado durante un tiempo", una visita real y un cambio de gobierno
"han dejado el incidente en gran medida en el pasado".
En el ámbito nacional, Whittaker señaló que "fuentes internas del PLP [el Partido Laborista Progresista, el partido de
Brown] afirman que el hecho de que no consultara a sus colegas sobre el asunto
de los uigures debilitó gravemente el apoyo de figuras parlamentarias clave",
pero sobrevivió a una moción de censura el año pasado y, como explicó el
senador Walton Brown, uno de sus partidarios: "Nos hemos ganado una importante
buena voluntad por parte de EE.UU. y no hemos recibido ninguna acción adversa
por parte del Reino Unido", y el "verdadero problema" es que "cuatro personas a
las que nunca se les imputó ningún delito están ahora en libertad".
Quizás las únicas cuestiones pendientes se refieran a la situación oficial de estos hombres. Mientras esperan los
documentos de viaje, como se ha mencionado anteriormente, también son
conscientes de que se están llevando a cabo negociaciones para intentar
convencer al Gobierno británico de que les conceda pasaportes, aunque en abril,
como explicó Whittaker, el gobernador, Sir Richard Gozney, sugirió que era
"poco probable que esto ocurriera pronto".
Sin embargo, aunque el senador Brown afirmó que el retraso "se debía al resentimiento del Reino Unido" por la forma en que
se tomó la decisión de acoger a los uigures, insistió en que "el tiempo lo cura
todo" y le dijo a Whittaker que estaba "convencido de que el Reino Unido
acabará haciendo lo correcto y concederá a estos hombres la oportunidad de viajar"
e incluso "de residir en Gran Bretaña si así lo desean".
"Se han establecido en Bermudas, son personas muy trabajadoras", dijo el senador Brown sobre los uigures. "Estoy
seguro de que echan de menos a sus familias como cualquiera lo haría, pero sus
condiciones de vida son hoy significativamente mejores que hace 18 meses. Según
cualquier criterio moral, hemos hecho lo correcto. Lo único que queda es que el
Reino Unido les conceda los documentos de viaje y les permita ser
verdaderamente libres".
¿Los uigures en Gran Bretaña? Eso sí que sería algo, ¡aunque sospecho que quizá prefieran la vida en Bermudas!
Sin embargo, para terminar con un tono más serio, la forma en que se ha acogido a los uigures en Bermudas muestra lo que
habría ocurrido en Estados Unidos si el presidente Obama hubiera tenido el
valor de llevar a cabo, la pasada primavera, un plan elaborado por Greg Craig,
asesor jurídico de la Casa Blanca, para
traer a varios uigures a vivir a Estados Unidos.
El hecho de que Obama rechazara el plan de Craig ante la oposición republicana sigue considerándose su mayor fracaso en lo
que respecta a Guantánamo. Como se desprende de la escalada
de alarmismo sobre Guantánamo en los círculos republicanos —y en gran parte
de su propio partido—, ha sido desastroso a la hora de demostrar al pueblo
estadounidense que Guantánamo no estaba lleno de terroristas, y que había
hombres inocentes recluidos, además de dificultar que el Departamento de Estado
—y el enviado especial de Obama, Daniel
Fried— encontraran nuevos hogares para otros hombres que, al igual que los
uigures, no pueden ser repatriados por temor a que sufran torturas a su regreso.
¡Hazte voluntario para traducir al español otros artículos como este! manda un correo electrónico a espagnol@worldcantwait.net y escribe "voluntario para traducción" en la línea de memo.
E-mail:
espagnol@worldcantwait.net
|