Un juez desestima la solicitud de hábeas corpus de un libio enfermo y
maltratado en Guantánamo
10 de mayo de 2010
Andy Worthington
El 20 de abril, sin que ningún medio de comunicación se hiciera eco de ello, un preso
libio de Guantánamo, Omar Mohammed Khalifh (también identificado como Omar Abu
Bakr), vio desestimada su solicitud
de hábeas corpus.
Me enteré de la sentencia a través de un “Guantánamo Habeas Scorecard” elaborado por el Center for Constitutional Rights, pero, aunque el dictamen no clasificado del juez James
Robertson aún no está disponible, para determinar por qué decidió que el
Gobierno había cumplido con su carga de la prueba al demostrar que Khalifh
formaba parte de, o apoyaba a, Al Qaeda y/o a los talibanes, al menos parte de
su historia —y de las acusaciones del Gobierno— puede encontrarse en documentos
de acceso público y en las alegaciones presentadas en su nombre por su
abogado, Edmund Burke. Me ha facilitado otra información el ex prisionero de
Guantánamo Omar
Deghayes, que conoce el trato que ha recibido Khalifh en Guantánamo durante
los últimos ocho años.
Como expliqué en mi libro The Guantánamo
Files, basándome en la información disponible públicamente, Khalifh (o
Abu Bakr) fue detenido durante una serie de redadas domiciliarias en Karachi,
Pakistán, en febrero de 2002, que condujeron a la captura de Abdu Ali Sharqawi,
un yemení también identificado como Sharqwi Abdu Ali al-Hajj, y más conocido
como Riyadh el Facilitador, y de al menos otros 15 hombres. Posteriormente,
Sharqawi fue trasladado a Jordania, donde fue torturado por encargo de la CIA,
y los resultados de esta tortura fueron recientemente excluidos como prueba en
la petición de hábeas corpus de otro preso de Guantánamo, Uthman Abdul Rahim
Mohammed Uthman, tal y como expliqué
en un artículo reciente. Sin acceso al dictamen no clasificado, no tengo ni
idea de si el Gobierno alegó que Khalifh fue detenido junto con Sharqawi,
aunque cabe destacar que Burke afirmó que no fue así, y también merece la pena
señalar que la mayoría de los demás hombres detenidos en ese momento han sido
liberados de Guantánamo.
En The Guantánamo Files, mi análisis de la historia de Khalifh fue el siguiente:
Se afirmaba que había viajado a Afganistán en 1998, que era miembro del Grupo
Islámico Combatiente Libio (GICL), del que "se sabía que ayudaba a Osama bin
Laden a adquirir armas", que era instructor militar del GICL, que había
establecido un campo de entrenamiento en el verano de 2001, que "era un líder
militar de los árabes" que luchó contra la Alianza del Norte cerca de Taloqan,
que "se reunió con líderes talibanes para planificar operaciones militares" y
que él y su grupo fueron enviados a Tora Bora [donde tuvo lugar un enfrentamiento
entre Al Qaeda y EE.UU. en noviembre y diciembre de 2001] por Osama bin Laden.
Sin embargo, uno de sus abogados, Edmund Burke, refutó todas las acusaciones. Reconoció que su
cliente había sido miembro del GILF y había trabajado para los talibanes como
desminador hasta 1998, cuando su pierna derecha resultó gravemente dañada por
una mina terrestre, pero afirmó que pasó los años siguientes trasladándose de
hospital en hospital en Afganistán para recibir tratamiento en la pierna, que
finalmente fue amputada. Añadió que se trasladó a Pakistán en 2001 y que vivía
en un colegio para chicos cuando este fue allanado por la policía pakistaní.
Señalando que su cliente "no puede soportar su peso sobre la pierna sana y solo
se desplaza cojeando con la ayuda de un andador o muletas", explicó: "Es muy
difícil imaginarlo como un combatiente de cualquier tipo".
En las últimas acusaciones del Gobierno, se señaló que Khalifh había "trabajado
supervisando a conductores sudaneses para una de las empresas constructoras de
Osama bin Laden en Sudán", había sido "identificado" como instructor y líder de
un campo de entrenamiento libio cerca de Kabul, visitado por bin Laden, donde
fue "identificado como alguien a quien otros acudían para recibir entrenamiento
en el uso de explosivos si querían cometer un atentado terrorista",
supuestamente había asistido a otros dos campos de entrenamiento en 1996-97, y
también había sido "identificado" como "un líder militar a cargo de muchos
árabes de Arabia Saudí, Yemen y otros Estados del Golfo mientras se encontraba
en primera línea" en 2001, quien, según se alegó anteriormente, "se reunía con
otros líderes talibanes para planificar operaciones militares".
Estas parecen afirmaciones típicamente exageradas, basadas en pruebas dudosas aportadas por los compañeros de prisión
de Khalifh bajo coacción, o como resultado de sobornos, o como resultado de
confesiones falsas realizadas por el propio Khalifh, dado que la otra versión
identificada por Burke —que trabajó como desminador para los talibanes hasta
que perdió una pierna— también se incluye, y sugiere un papel mucho más modesto
que el de liderazgo que le atribuyen los testigos no identificados del Gobierno.
Además, esta conclusión es compartida por Omar Deghayes, quien me explicó que las
autoridades de Guantánamo han exagerado la importancia de Khalifh. "Le llaman
“El General”", me dijo Deghayes, "no por nada que haya hecho, sino porque
decidió que su vida en Guantánamo sería más fácil si aceptaba todas las
acusaciones que se le imputaban". Aun así, como también explicó Deghayes, esta
cooperación ha sido en vano, ya que Khalifh ha sido sometido a un trato atroz,
recluido en un famoso bloque psiquiátrico donde el uso de la tortura era
habitual, y se le ha negado el acceso a una atención médica adecuada para los
numerosos problemas que le afligen, más allá de la pérdida de su pierna. Tal y
como lo describió Deghayes, "ha perdido la vista de un ojo, tiene problemas
cardíacos e hipertensión, y su pierna restante está compuesta en su mayor parte
por metal, a causa de un antiguo accidente ocurrido en Libia hace mucho tiempo,
cuando le cayó encima un muro. Se describe a sí mismo como nada más que “las
piezas de recambio de un coche”".
Dado que es poco probable que esta información se haya incluido en los documentos
recopilados por el Gobierno para su respuesta a la solicitud de hábeas corpus
de Khalifh, es posible que el dictamen no clasificado del juez Robertson revele
únicamente que Khalifh perdió su solicitud de hábeas corpus basándose exclusivamente
en su trabajo como desminador para los talibanes, lo cual, según
los criterios de detención establecidos por los tribunales, sería
suficiente para justificar su detención actual. De ser así, será un actor más,
insignificante, de la guerra civil entre musulmanes en Afganistán, que precedió
a los atentados del 11-S y no tuvo nada que ver con el terrorismo
internacional, condenado al olvido en Guantánamo sobre una base aparentemente
legal, a pesar de que no existe justificación lógica para equiparar las
actividades militares de los talibanes (ya sea antes o después de los atentados
del 11-S) con los actos de terrorismo internacional cometidos por Al Qaeda.
Además, será también otra víctima de Guantánamo, cuya historia oculta de abusos
y explotación nunca llega a salir a la luz pública para revelar verdades más
oscuras sobre el funcionamiento de la prisión.
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