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El Mundo no Puede Esperar moviliza a las personas que viven en Estados Unidos a repudiar y parar la guerra contra el mundo y también la represión y la tortura llevadas a cabo por el gobierno estadounidense. Actuamos, sin importar el partido político que esté en el poder, para denunciar los crímenes de nuestro gobierno, sean los crímenes de guerra o la sistemática encarcelación en masas, y para anteponer la humanidad y el planeta.




Del directora nacional de El Mundo No Puede Esperar

Debra Sweet


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Andy Worthington habla sobre Bagram en Al Jazeera

30 de septiembre de 2009
Andy Worthington

Ayer tuve el placer de participar en "¿Es Bagram el otro Guantánamo?", un debate sobre la prisión estadounidense situada en la base aérea de Bagram, en Afganistán, en el programa "The Riz Khan Show" de Al Jazeera, tras el reciente anuncio de la Administración Obama de que tiene previsto instaurar tribunales al estilo de Guantánamo para los aproximadamente 600 presos recluidos en Bagram. El programa está disponible a continuación en dos partes, a través de YouTube:


Cómo expliqué en dos artículos publicados tras el anuncio del Gobierno de Obama —“Obama lleva Guantánamo y las entregas extraordinarias a Bagram (y no los Convenios de Ginebra)” y “¿Es Bagram la nueva prisión secreta de Obama?” —, estas propuestas suponen una mejora con respecto al sistema de revisión existente para los presos de Bagram, que, de manera inquietante, consiste únicamente en las Juntas de Revisión de Combatientes Enemigos Ilegales, en las que los presos no tienen representación alguna y solo se les permite hacer una declaración antes de escuchar las pruebas en su contra. Sin embargo, como también expliqué en mis artículos, está claro que la decisión de introducir un nuevo sistema de revisión resulta inquietante por dos razones concretas.

La primera es que el anuncio de los planes para un nuevo proceso de revisión se planificó cínicamente para persuadir a un tribunal de apelación de que revocara una sentencia dictada en marzo por el juez del Tribunal de Distrito John D. Bates, quien concedió derechos de hábeas corpus a un número bastante reducido de prisioneros extranjeros, recluidos en Bagram desde hace hasta seis años, que fueron “entregados” a la prisión desde otros lugares, basándose correctamente en que no hay diferencia entre estos prisioneros y los trasladados a Guantánamo —o, como lo describió el juez Bates, porque "tanto los propios detenidos como los fundamentos de la detención son esencialmente los mismos".

En segundo lugar, las nuevas propuestas no reconocen que los detenidos en tiempo de guerra deben ser tratados como prisioneros de guerra de conformidad con los Convenios de Ginebra, sometidos a un proceso de selección en el momento de su captura para separar a los soldados de los civiles atrapados en la confusión de la guerra, y no retenidos durante un tiempo indefinido antes de ser sometidos a tribunales militares, por la sencilla razón de que la aplicación de estas políticas no devuelve a Estados Unidos al Estado de derecho, como prometió Obama, sino que contribuye a la reescritura unilateral de los Convenios de Ginebra que tuvo lugar bajo la administración Bush.

En mi conversación con Riz Khan, me acompañó David Rivkin, un abogado conservador, para mantener un animado debate sobre algunas de las cuestiones planteadas, en el que me complació especialmente insistir, ante la afirmación del Sr. Rivkin de que es aceptable retener a los prisioneros en una "guerra irregular" como "combatientes enemigos", que el concepto mismo de "combatiente enemigo" es un legado nefasto del desprecio de la administración Bush por la ley, y que solo hay dos formas aceptables de retener a los prisioneros: o bien como prisioneros de guerra protegidos por los Convenios de Ginebra, que pueden ser retenidos hasta el fin de las hostilidades, o, si están involucrados en terrorismo, como sospechosos de delitos, que pueden y deben ser trasladados al sistema judicial federal para ser juzgados. El Sr. Rivkin fue un invitado educado y bien informado, que defendió con firmeza la mejora de las condiciones de detención de los prisioneros desde los peores días de la administración Bush, pero me pareció alarmante que considerara apropiado creer que la amenaza que representaban los soldados "irregulares" era tal que justificaba la continuación de las políticas de la administración Bush.

También me complació tener la oportunidad de desmentir la afirmación del Sr. Rivkin de que los tribunales federales son incapaces de tramitar casos derivados de la "guerra irregular" y de que, debido a las complejidades de la recopilación de información, están abocados a que los jueces aprueben la puesta en libertad de los presos en los casos que se les presentan, ya que, como se ha demostrado de manera convincente en las peticiones de hábeas corpus de los presos de Guantánamo cuyos casos han sido revisados objetivamente por jueces de tribunales de distrito, la razón por la que estos casos fracasan no es por ninguna dificultad a la hora de presentar las pruebas, sino porque, en la mayoría de los casos, no existen pruebas (para más detalles, véase aquí, aquí, aquí y aquí).

En cambio, lo que el Gobierno presenta como pruebas no es, en su mayor parte, más que acusaciones infundadas formuladas por otros presos cuya falta de fiabilidad ha sido reconocida por el ejército y los servicios de inteligencia (y que fueron coaccionados o sobornados, o que padecen problemas de salud mental), "mosaicos" de información de inteligencia que no resisten un análisis independiente, y, en el caso más reciente —el de Fouad al-Rabiah, un preso kuwaití—, la impactante verdad de que, a raíz de acusaciones falsas realizadas por otros presos, los interrogadores lo sometieron a una serie de "técnicas de interrogatorio mejoradas" abusivas —o, en otras palabras, a técnicas que bien podrían cumplir la definición legal de tortura— hasta que confesó falsamente que se había reunido con Osama bin Laden y que estaba involucrado con Al Qaeda.

Nota: Próximamente estará disponible un artículo detallado sobre la resolución de hábeas corpus de Fouad al-Rabiah, pero por ahora pueden consultar mi primera respuesta, que se basó únicamente en la información disponible públicamente en el momento de la resolución y que no indicaba el alcance de sus confesiones falsas.

POSDATA: Aquí tienen la actualización sobre la historia de Fouad al-Rabiah.


 

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