Guantánamo es “un pedazo de infierno que lo destruye todo”: un sombrío
mensaje de Año Nuevo del preso yemení Adnan Farhan Abdul Latif
01 de enero de 2011
Andy Worthington
El día de Navidad escribí
un artículo en el que recordaba a los lectores la difícil situación de los
174 presos que aún permanece en Guantánamo, centrándome específicamente en el
caso de Adnan Farhan Abdul Latif, un preso yemení con problemas mentales que ha
intentado suicidarse en varias ocasiones. A pesar de que la administración Bush
autorizó su liberación en 2007 y de que ganó
su recurso de hábeas corpus en el Tribunal de Distrito de Washington D.C.
en julio de 2010, Latif sigue en Guantánamo, ya que, lamentablemente, la
administración Obama ha decidido recurrir su recurso de hábeas corpus, que
había prosperado.
Aunque el Gobierno de Obama no hubiera dado este paso inexplicable —o profundamente cínico—, Latif seguiría detenido,
debido a la moratoria
sobre la puesta en libertad de cualquier preso yemení de Guantánamo,
decretada por el presidente Obama el pasado mes de enero tras una reacción
histérica ante la noticia de que el autor del fallido atentado con bomba en un
avión el día de Navidad, Umar Farouk Abdulmutallab, había sido reclutado en
Yemen. Esto es imperdonable en sí mismo, ya que relega a los 58
yemeníes “aprobados para su traslado” por el Grupo de Trabajo de Revisión
de Guantánamo del presidente a la condición de presos políticos, detenidos por
una creencia inaceptable en la culpa colectiva del pueblo yemení.
A solo diez días del noveno aniversario de la apertura de Guantánamo, el abogado de Latif, David Remes, ha hecho pública
una carta no clasificada de su cliente, en la que Latif expresa su
desesperación por el abandono del sistema judicial estadounidense —y de su
propio país—.
Reproduzco la carta a continuación, con la esperanza de despertar la indignación en los corazones de al menos algunos
miembros de la opinión pública estadounidense que han decidido que la
injusticia que sigue produciéndose en Guantánamo es, de alguna manera, irrelevante.
Una carta desde Guantánamo, por Adnan Farhan Abdul Latif
Al abogado David Remes, quien dedicó sus esfuerzos a trabajar en mi caso ya cerrado. El caso que sus artífices han
enterrado bajo los escombros de la libertad, la justicia y una política
maliciosa y maldita.
Testimonio y consuelo
Ofrezco mi cadáver a la próxima delegación yemení.
Estaban de acuerdo en las torturas y agonías que sufrí durante todos esos años.
Sabían que soy inocente y, al mismo tiempo, enfermo, y que abandoné mi país para buscar tratamiento.
Este es también un mensaje para el pueblo yemení, que carga con la responsabilidad de mi muerte ante Dios y con la
responsabilidad de todos los demás yemeníes que se encuentran dentro de esta
prisión. Esta prisión es un pedazo de infierno que lo mata todo, el espíritu,
el cuerpo, y les arrebata todos los signos de salud.
Un testimonio de muerte
Un testimonio contra la injusticia y contra los propagandistas de la libertad, la justicia y la igualdad.
Adnan Farhan Abdulatif en sus últimos momentos.
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