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21 de agosto de 2015

El Mundo no Puede Esperar moviliza a las personas que viven en Estados Unidos a repudiar y parar la guerra contra el mundo y también la represión y la tortura llevadas a cabo por el gobierno estadounidense. Actuamos, sin importar el partido político que esté en el poder, para denunciar los crímenes de nuestro gobierno, sean los crímenes de guerra o la sistemática encarcelación en masas, y para anteponer la humanidad y el planeta.




Del directora nacional de El Mundo No Puede Esperar

Debra Sweet


Invitación a traducir al español
(Nuevo)
03-15-11

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Declaración del ex-recluso Omar Deghayes con motivo del noveno aniversario de la apertura de Guantánamo

12 de enero de 2011
Andy Worthington


Me complace reproducir a continuación una declaración de mi amigo, el ex prisionero de Guantánamo Omar Deghayes, que se leyó en una manifestación (en la que yo intervine) frente a la Casa Blanca el 11 de enero de 2011, con motivo del noveno aniversario de la apertura de la prisión. Omar, cuyo testimonio es el núcleo del documental “Outside the Law: Stories from Guantánamo”, que codirigí con Polly Nash, estuvo bajo custodia estadounidense desde mayo de 2002 hasta diciembre de 2007, y pasó la mayor parte de ese tiempo en Guantánamo, tras haber sido retenido primero en Pakistán y en Bagram, Afganistán.

Sus comentarios proporcionaron una poderosa conclusión a la manifestación y un recordatorio no solo de cómo la justicia sigue eludiendo a los 173 hombres que aún permanecen detenidos, sino también de cómo se impide al pueblo estadounidense conocer de primera mano las injusticias de Guantánamo, ya que a Omar, y a todos los demás presos absueltos, se les impide visitar los Estados Unidos para reunirse con la gente y contar sus historias, y la administración Obama, el Congreso y el Tribunal de Apelación del Distrito de Columbia se han asegurado de que a ningún preso absuelto se le permita vivir en EE.UU., incluso si se enfrentan a la tortura en sus países de origen y no se encuentra ningún otro país dispuesto a ofrecerles un nuevo hogar.

Declaración de Omar Deghayes, 11 de enero de 2011

Hace dos años, el presidente Barack Obama se comprometió a poner fin a la anomalía que supone Guantánamo en el plazo de un año y, de ese modo, restaurar la autoridad moral de Estados Unidos en el mundo. Sin embargo, hoy, 11 de enero de 2011, se cumple el décimo aniversario de la llegada de los primeros presos al Camp X Ray, y Guantánamo sigue abierto, con la promesa de Obama hecha trizas.

El pasado 19 de diciembre se cumplieron exactamente tres años desde que volví a saborear la libertad y fui liberado de Guantánamo para recibir el cálido abrazo de mi familia y de la comunidad que luchó con tanta fuerza por mi libertad. Pero no ha pasado un solo día desde entonces en el que mis pensamientos y oraciones no hayan estado con los 173 hombres que siguen languideciendo en Guantánamo, detenidos sin juicio, la mayoría de ellos sin cargos, y que entran en su décimo año de separación de sus seres queridos. De hecho, 90 de estos hombres ya fueron autorizados para su liberación hace mucho tiempo.

Uno de estos hombres que sigue detenido injustamente es Shaker Aamer, el último residente británico que permanece detenido en Guantánamo y que aún no ha regresado a su hogar en el Reino Unido. Hoy recordamos a la esposa y los cuatro hijos de Shaker —todos ellos ciudadanos británicos, y el más pequeño de los cuales nunca ha visto a su padre—. Los hijos de Shaker se ven obligados a soportar un año más de sufrimiento, sin saber si su querido padre regresará ni cuándo lo hará. La justicia se ha retrasado un año más para Shaker y los otros 173 hombres detenidos en Cuba; y la justicia retrasada es justicia denegada.

Por si esto fuera poco, la intención del presidente Obama de firmar un decreto presidencial que formalice la detención indefinida de los presos de Guantánamo nos deja ahora ante la perspectiva, muy real y preocupante, de que, si no actuamos y nos rebelamos colectivamente, muchos de los hombres que siguen recluidos en Guantánamo se pudrirán allí indefinidamente. Por lo tanto, es vital que el pueblo estadounidense continúe con sus esfuerzos; y no puedo agradecerles lo suficiente su tremendo valor y resistencia para mantener la lucha por los presos de Guantánamo y garantizar que estos hombres no caigan en el olvido.

Al entrar en el décimo año de esta anarquía, yo y los antiguos presos que, junto a mí, formamos el Centro de Justicia de Guantánamo en 2009, nos unimos con una sola voz para pedir al presidente Obama que cumpla su promesa y ponga fin rápidamente a la vergonzosa mancha que supone Guantánamo para Estados Unidos. Hacemos un llamamiento a la administración Obama para que libere a los prisioneros que quedan de lo que Adnan Abdul Latif, un prisionero yemení, denominó recientemente «un pedazo de infierno que lo mata todo, el espíritu, el cuerpo, y les arrebata todos los signos de salud», y para que reubique a los detenidos injustamente en lugares donde puedan reconstruir sus vidas con seguridad y en paz.

En solidaridad,
Omar Deghayes

Director jurídico, Centro de Justicia de Guantánamo, Londres, Reino Unido.


 

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