“El alma de un niño es sagrada”: el conmovedor intercambio de cartas de
Omar Khadr con un profesor canadiense
01 de noviembre de 2010
Andy Worthington
Nota:
Próximamente se publicará una respuesta detallada a la condena de 40 años
dictada el domingo por el tribunal militar de Omar Khadr. Aunque en gran medida
simbólica —puesto que el acuerdo de culpabilidad de Khadr prevé, en cambio, una
condena de ocho años—, esta sentencia ha supuesto un epílogo convenientemente
sombrío para una semana de acontecimientos en la que se ha puesto de manifiesto
que las atrozes injusticias de la "guerra contra el terrorismo" de la
administración Bush han sido plenamente resucitadas y revitalizadas bajo el
mandato del presidente Obama.
En Guantánamo, la semana pasada, tras la
aceptación por parte de Omar Khadr de un acuerdo de culpabilidad en el que
siguió un guion dictado por la administración Obama y se declaró
culpable de crímenes de guerra inventados, entre ellos el de ser un
"enemigo beligerante extranjero sin privilegios" que había cometido asesinato
en violación de las leyes de la guerra, el circo de la Comisión Militar pasó a la
fase de sentencia, en la que la fiscalía y la defensa presentaron testigos
para las deliberaciones de un jurado militar compuesto por siete miembros.
Siguiendo las normas, a menudo inexplicables, de las comisiones militares, los miembros del jurado
tomaron su propia decisión sobre la pena adecuada para el canadiense y le
impusieron el domingo una condena de 40 años. Se trató de una victoria en gran
medida simbólica para el Gobierno, y solo habría tenido alguna relevancia
práctica si hubiera sido inferior a los ocho años negociados como un secreto a voces en el marco del acuerdo de
culpabilidad, pero aun así resultó profundamente impactante, sobre todo a la
luz de algunos hechos poco difundidos sobre el caso de Khadr que salieron a la
luz durante las audiencias de sentencia de la semana pasada, relativos a su
afán por aprender y su apertura a un pensamiento positivo y constructivo sobre el mundo.
Como expliqué en un artículo
anterior, uno de los testigos clave de la fiscalía la semana pasada fue un
psiquiatra de dudosa reputación, Michael Welner, que intentó presentar a Khadr
como un terrorista impenitente y, en un momento dado durante su comparecencia,
en general histérica, en la sala del tribunal de Guantánamo, afirmó que Khadr
"solo había leído Harry Potter y el Corán", y que se había memorizado este
último mientras "se empapaba dentro de [la] comunidad islámica radical" en Guantánamo.
Dejando de lado, por un momento, el carácter difamatorio de sus comentarios sobre el ambiente en
Guantánamo (que contradicen los testimonios de quienes han sido liberados de la
prisión —como se ha visto
recientemente aquí—), y dejando también de lado los problemas que plantea
que los terroristas de Al Qaeda lean las aventuras paganas de Harry Potter
(como ya
comenté aquí), la valoración de Michael Welner sobre los hábitos de lectura
de Khadr quedó en evidencia como una mentira gracias al equipo de defensa de Khadr.
En lo que Carol Rosenberg, del Miami Herald, describió como "un contrainterrogatorio enérgico y, en
ocasiones, desorganizado", uno de los abogados de Khadr, el comandante de la
Fuerza Aérea Matthew Schwartz, consiguió que Welner "sacara de sus notas más
títulos de la lista de lectura [de Khadr]", revelando que también había leído Long Walk to Freedom, de Nelson Mandela; Dreams From My Father, de Barack Obama; A Long Way Gone: Memoirs of a Boy Soldier, de Ishmael Beah, la serie Twilight,
de Stephanie Meyer, y "novelas de suspense sin nombrar de John Grisham y
novelas románticas de Danielle Steel".
Si se necesitaba más prueba de que el intento de presentar a Khadr como un terrorista impenitente era
totalmente engañoso, esta llegó con la revelación ante el tribunal, por parte
del equipo de defensa de Khadr, de un intercambio de cartas de dos años de duración
entre Khadr y Arlette Zinck, profesora de inglés en el King’s University
College de Edmonton.
En sus cartas, tal y como explicó el sábado el Edmonton
Journal, Khadr "expresó su gratitud" a Zinck "por saber que ahora no
estoy solo", y habló de otros libros que había leído, entre ellos Great Expectations, de Charles Dickens, y
Three Cups of Tea, de Greg
Mortenson y David Oliver Relin. Como también explicó el Journal, tras
haber obtenido copias de las cartas, que están disponibles aquí y aquí, "a
menudo terminaba diciendo que esperaba conocer algún día a los alumnos de Zinck
y King y, posiblemente, asistir a la pequeña universidad cristiana".
El hecho de que el libro de Nelson Mandela dejara una profunda impresión en Khadr se desprende de su
referencia a Mandela en
una declaración que presentó ante el tribunal el jueves, cuando dijo:
"Durante mi estancia aquí, como dice Nelson Mandela, en prisión, lo que más
tienes es tiempo para pensar en las cosas. He tenido mucho tiempo para pensar
en las cosas. Llegué a la conclusión de que el odio, en primer lugar, no te
aporta nada. En segundo lugar, es más destructivo que constructivo. En tercer
lugar: llegué a la conclusión de que el amor y el perdón son más constructivos
y unirán a las personas, les darán comprensión y resolverán muchos problemas".

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El Journal también señaló que, en una carta de abril de este año, Khadr dedicó una página
a sus reflexiones sobre el libro A Long Way Gone: Memoirs of a Boy Soldier,
de Ishmael Beah, que debió de conmoverlo profundamente, ya que Beah se vio
obligado a luchar en Sierra Leona como niño soldado a la edad de 13 años y, tal
y como lo describió el Journal, “cometió actos de violencia terribles,
pero sobrevivió y fue rehabilitado”.
Sin detenerse en cómo ni el Gobierno de EE.UU. ni el de Canadá habían cumplido su obligación de
rehabilitarlo, según los términos del Protocolo
Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la
participación de niños en los conflictos armados, que obliga a los
signatarios a "reconocer las necesidades especiales de aquellos niños que son
particularmente vulnerables al reclutamiento o la utilización en hostilidades",
y a garantizar "la rehabilitación física y psicosocial y la reintegración
social de los niños víctimas de conflictos armados", Khadr escribió:
Después de terminar de leer A Long Way Gone, me impactó su sencillez, veracidad y el hecho de que fuera
tan sincero. A Long Way Gone es el mejor ejemplo de lo que los seres
humanos han logrado, desde los horrores que cometieron hasta la forma en que
los curaron, y especialmente en el ámbito infantil, un tratamiento que garantizó
el éxito y la curación, una forma que no deja rastros de los horrores que han
marcado el alma.
En el pasaje más impactante, que debería ser motivo de vergüenza eterna para quienes, en Estados
Unidos, han insistido en el enjuiciamiento de Khadr o, al igual que el Gobierno
canadiense, se han desentendido de él, escribió:
"El corazón de los niños es como una esponja que absorbe todo lo que le rodea, como el cemento húmedo, blando hasta
que se le da una forma determinada. El alma de un niño es una masa sagrada que
debe moldearse de manera santa".
Al describir la relación entre Khadr y Zinck, el Journal explicó que Zinck "asumió el papel de
profesora, animando a Khadr a leer y escribir mucho para que algún día pudiera
solicitar el ingreso en la universidad como estudiante adulto. También le
escribía desde su fe, animándole a reaccionar ante su difícil entorno con amor
y fortaleza y a recordar que “Dios te tiene cerca”".
En una entrevista telefónica realizada el viernes desde Guantánamo, Zinck afirmó que "comenzó a
escribirle a Khadr en noviembre de 2008 porque su fe cristiana le exige
consolar a los necesitados, incluidos los presos", y explicó que su inspiración
procedía del Evangelio según San Mateo, capítulo 25, versículo 35, en el que
"Cristo ordena a sus discípulos que consuelen a los enfermos, alimenten a los
hambrientos y sedientos y presten apoyo a los presos", añadiendo que "de ahí
surgió la idea de animar a Omar a formarse".
Al describir cómo quedó claro que Khadr es un "lector voraz", Zinck también explicó que el joven al que
llegó a conocer a través de las cartas era una "persona educada, reflexiva e inteligente".
Como resultado del intercambio de cartas, un grupo de estudiantes del King’s University College
organizó una reunión pública para debatir el caso de Khadr, a la que acudieron
700 personas, quienes "presionaron activamente" para que recibiera un juicio justo.
Además, el viernes, Khadr declaró en la vista para dictar sentencia celebrada en Guantánamo que le
gustaría estudiar en el King’s University College, y Zinck afirmó ante el
tribunal que "escribiría una carta de recomendación para Khadr si solicitaba
plaza en la universidad".
A continuación se incluyen extractos de las cartas intercambiadas entre Zinck y Khadr.
23 de octubre de 2008, Khadr a Zinck:
He recibido tu carta y tu foto, me han sorprendido mucho. Así que muchas gracias por ellas, estoy en deuda contigo y
lo que me has mostrado es más de lo que esperaba; eres una verdadera amiga y,
como se suele decir: el verdadero amigo no está en los momentos de bonanza,
sino en los de dificultad.
22 de enero de 2009, Khadr a Zinck:
He recibido tu respuesta, así que muchas gracias… Tus cartas son como velas, muy luminosas en mi adversidad y mi
oscuridad. ¿Qué puedo decir de mí mismo? Nos aferramos a la esperanza en
nuestros corazones y al amor que nos brindan los demás, y eso nos mantiene en
pie hasta que alcancemos nuestra felicidad.
18 de octubre de 2009, Zinck a Khadr, como parte de "una larga carta con planes de estudio diarios y
tareas de redacción, en la que le animaba a elegir una novela, Huckleberry
Finn o Harry Potter, y a escribir un ensayo":
Intenta hacer un poco cada día. Debes encontrar el equilibrio entre desafiarte a ti mismo y hacer un poco más de lo
que te resulta fácil, y no presionarte en exceso… No te desanimes por el tiempo
que estás pasando ahora mismo en Guantánamo. Vívelo plenamente. Sé amable con
quienes te rodean. Ten presente que aquí, en casa, somos muchos los que
pensamos en ti. Ahora mismo tienes tiempo para leer despacio y reflexionar en
profundidad. Lo creas o no, esto es una bendición si lo ves como tal. Espero
que este modesto plan te ayude a dar forma a tus estudios. Todo es una
oportunidad para aprender, Omar. Algunas de las historias más importantes del
mundo han sido escritas por hombres en prisión. Tus circunstancias te enseñarán
cosas que otras personas nunca sabrán. Sé un buen alumno de las lecciones que
la vida te está presentando en este mismo momento. Son preciosas,
exclusivamente tuyas e irremplazables.
5 de febrero de 2010, Zinck a Khadr:
Siempre que te sientas solo, recuerda que tienes muchos amigos que te tienen presente en sus oraciones. Cada mañana,
a las 9 en punto, te incluyo en las mías. Sé que probablemente estés muy
ocupado y preocupado estos días, pero espero que hayas tenido tiempo para leer
un poco. La lectura proporciona una educación que ninguna escuela puede
ofrecer. ¿Podrías dedicar unos minutos, antes de que se marche el Sr. Edney
[uno de los abogados civiles canadienses de Khadr], a escribirme un ensayo de
una página sobre cualquier aspecto de Huckleberry Finn que más te
interese? Adjunto te envío algunas palabras sobre cómo escribir un buen ensayo…
Cuando vuelvas a casa, podrás solicitar el ingreso en la universidad como
estudiante adulto. Ojalá pudiéramos escribirnos con más frecuencia. He
intentado enviarte una carta a través de Amnistía Internacional, pero sospecho
que no te llegó. Cuídate, querido Omar, y cuéntame qué libros vas a leer a
continuación.
17 de febrero de 2010, Khadr a Zinck:
En cuanto a mí, estoy bien. Leo más tonterías (novelas) que cosas interesantes. Aquí tienes la
lista de libros que he leído desde nuestra última carta: Great
Expectations, The Broker (John Grisham,) A Long Way Gone, Three Cups of Tea
y los cuatro libros de la saga Twilight. [Khadr añadió que estaba leyendo novelas de Grisham antes de volver a
las “cosas del colegio”]. El problema es que algunas cosas aquí son tan
estresantes que necesitas algunas novelas para evadirte de este lugar. Las
cosas educativas requieren más tranquilidad. Pero supongo que tengo que
conformarme con lo que tengo, un poco de esto y un poco de aquello. En una hoja
aparte, intentaré escribir algo sobre el libro que me pediste, pero no te
sorprendas. Es la primera vez que escribo algo así.
23 de mayo de 2010, Khadr a Zinck:
Gracias por tu carta y gracias por el cumplido, no creo que me lo merezca. Antes de terminar, te repito que tus
cartas son una de las cosas más importantes para mí aquí abajo. Las guardo como
un tesoro y las releo; significan mucho para mí.
18 de julio de 2010, Zinck
a Khadr, en vísperas de las
vistas previas al juicio:
Omar, ¿estás seguro de que este es el momento de despedir a tus abogados estadounidenses? … El problema es que, en
el momento en que despidas a tus abogados, las fuerzas del mal y la injusticia
ganarán … [L]as cosas se están moviendo entre bastidores, aunque no podamos
verlas. Tenemos que tener fe en que aún puede suceder algo bueno. Como sabes,
Omar, eres un peón en una partida de ajedrez de alto riesgo. Si te rindes antes
de que comience el juicio, pierdes… Sé fuerte, Omar. Mantén la cabeza alta…
Elige ser amoroso, paciente y amable. Como dijo Mahatma Gandhi, cada uno de
nosotros debe ser el cambio que queremos ver en el mundo… Hasta la fecha has
hecho un trabajo maravilloso al ver lo mejor de todos los que te rodean y
encontrar formas de ser plenamente humano en un entorno que busca a cada paso
negar tu humanidad. Lo más fuerte y convincente que puedes hacer es reaccionar
con AMOR ante todo y ante todos los que te encuentres. Esto te exigirá hasta la
última gota de fuerza que tengas, pero no estarás solo mientras realizas esta
importante labor. Dios te mantiene especialmente cerca cuando la gente es
cruel. Él toma nuestro sufrimiento y crea algo hermoso con él. Si pides la
ayuda de Dios, Él te proporcionará una fuerza que no sabías que podías reunir.
Nota: La imagen de Omar Khadr que aparece arriba es un boceto judicial de Janet Hamlin, y se
reproduce por cortesía de Janet
Hamlin Illustration.
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