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21 de agosto de 2015

El Mundo no Puede Esperar moviliza a las personas que viven en Estados Unidos a repudiar y parar la guerra contra el mundo y también la represión y la tortura llevadas a cabo por el gobierno estadounidense. Actuamos, sin importar el partido político que esté en el poder, para denunciar los crímenes de nuestro gobierno, sean los crímenes de guerra o la sistemática encarcelación en masas, y para anteponer la humanidad y el planeta.



Del directora nacional de El Mundo No Puede Esperar

Debra Sweet


Invitación a traducir al español
(Nuevo)
03-15-11

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En el Día Internacional de Apoyo a las Víctimas de Tortura, Donald Trump tiene encerrados a niños en los Centros de Detención en circunstancias comparadas con “instalaciones de tortura”

Andy Worthington
Andyworthington.co.uk
25 de junio de 2019

Traducido del inglés para El Mundo no Puede Esperar 8 de julio de 2019


Migrantes afuera de un campamento improvisado en la frontera de Estados Unidos en McAllen, Texas, mayo 15 del 2019 (Fotografía: Loren Elliott/Reuters)

Mañana es el Día Internacional de Apoyo a las Víctimas de Tortura y me conmovió darme cuenta que llevo escribiendo acerca de esto desde hace ya muchos años, desde el 2007 (ver mis reportes del 2009, 2010 (aquí), 2011, 2012 2013, 2015, 2017 y 2018).

Cuando se celebró por primera vez, el 26 de junio de 1998, hace 21 años, fue para marcar el aniversario número 11 de la fecha en 1987 cuando fue la Convención de las Naciones Unidas contra la tortura y otros tratos o castigos crueles, inhumanos o degradantes (la Convención de las Naciones Unidas Contra la Tortura), que describí el año pasado como un “enorme progreso en la lucha moral global contra el uso de la tortura”. Como también expliqué, junio 26 “marca la fecha en 1945 en la que la Carta de las Naciones Unidas , el documento fundador de la ONU fue firmado por 50 de los 51 miembros originales (Polonia firmó dos meses después)”.

Por los últimos 12 años, me he enfocado en la necesidad de que se le encuentre culpable a Estados Unidos por la tortura que ha infringido en respuesta a los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2011, en prisioneros acorralados y torturados en los “sitios negros” de la CIA alrededor del mundo, así como la tortura de detenidos en Guantánamo, en Bagram y en otras numerosas instalaciones en Afganistán e Irak, en donde el uso de la tortura era común, aunque George W. Bush pretendió que, a diferencia de los lugares mencionados, los prisioneros eran protegidos por la Convención de Ginebra.

Mientras reflexiono acerca del uso de la tortura por parte de Estados Unidos, me golpea de manera particular el hecho de que no debemos olvidar que todavía hay 40 hombres en Guantánamo aunque no ya no son sujetos a los programas de tortura en la prisión en sus primeros años de operación, siguen, en su mayoría, detenidos de manera indefinida sin cargos ni juicio, una situación que es vergonzosa para un país que dice respetar la ley, pero que también, crucialmente, ejerce afectaciones mentales particulares sobre quienes fueron afectados, por no saber, si es que algún día, su detención terminará porque ningún juez les ha dado sentencia y porque el establecimiento estadounidense aparentemente no tiene noción alguna de que llegará el fin de las hostilidades en conexión con lo que los llevó a ser aprehendidos hace tanto tiempo de manera ilegal.

Los efectos de esta detención arbitraria sin fin fueron públicamente mencionados por primera vez como una preocupación en octubre del 2003, cuando Christophe Girod, del Comité de la Cruz Roja, que normalmente permanece en silencio acerca de lo que sus representantes ven en las prisiones que visitan, ya que trabajan tras bambalinas para asegurarse que el trato sea humano en las prisiones, levantó la voz acerca de los efectos de la detención “sin límites fijos” sin cargo ni juicio en una entrevista para el New York Times. Haciendo referencia a una visita a Guantánamo, Girod dijo “Uno no puede mantener a los detenidos en este patrón, en esta situación, indefinidamente. El impacto de este “sin límites” en la salud mental de la población se ha convertido en un problema mayor”.

No puedo de verdad imaginarme cómo puede ser peor el problema ahora, después de 15 años desde que Girod hizo estas observaciones por primera vez, cuando la prisión llevaba abierta solamente 21 meses y no 6,375 días, pero mientras te dejo a reflexionar acerca de eso, quisiera cambiar la atención a otra historia de tortura que actualmente se está desenvolviendo y que involucra a Donald Trump y su trato hacia los niños migrantes en la frontera mexicana.

Torturando niños migrantes

Solo han pasado dos días desde que ABC News reportó que Dolly Lucio Sevier, un doctor privado en Texas, presentó una declaración médica, después de visitar las instalaciones de Ursula en McAllen, al sur del estado, en donde presenció niños migrantes, el más chiquito de solo dos años y medio, “durmiendo en pisos de concreto con las luchas prendidas 24 horas al día” y “sin tener acceso a jabón o higiene básica”, como resultado de lo que declara como “las condiciones bajo las cuales están detenidos se pueden comparar con las que tienen las instalaciones de tortura”.

Usula es el centro de detención más grande del La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza en el país y la visita fue realizada después de que abogados “se enteraran de un brote de gripa que había mandado a cinco infantes a la unidad de cuidados intensivos”. Lucio Sevier revisó a 39 niños menores de 18 años y “describió las condiciones de niños sin supervisión en las instalaciones de McAllen que incluían “temperaturas frías extremas, luces encendidas las 24 horas, sin acceso a cuidado médico, sanidad básica, agua y comida adecuada”. Añadió que todos los niños que ella revisó “mostraron evidencia de trauma” y los adolescentes “mencionaron no tener acceso a lavarse las manos durante todo el tiempo en custodia”. Ella lo comparó al “equivalente a intencionalmente causar la propagación de enfermedades”.

Hablando para ABC News, ella dijo que las instalaciones “se sentían peor que una cárcel”, añadiendo que “parecía, sabes, como algo ilegal. Imagina a tus propios niños ahí. No me puedo imaginar a mis hijos estando ahí sin romperse”.

De acuerdo a Lucio Sevier, las condiciones para los infantes eran “aún más aterradoras” con varias madres adolescentes en custodia explicando que no podían ni siquiera lavar las mamilas de sus hijos”. Como explicó en sus declaraciones, “negarles a los padres el poder lavar las mamilas de sus infantes es inconsciente y puede ser considerado abuso mental y emocional intencional”.

En otros lados, en los gulags de detención de migrantes, como lo explica la Rolling Stone, “la Associated Press y el New York Times reportaron acerca de las condiciones en la estación de la patrulla fronteriza en Clint, Texas, que fue visitada recientemente por un grupo de abogados investigando si las instalaciones se apegaban al acuerdo de Flores, que en 1997 estableció que los niños migrantes detenidos deben estar en condiciones seguras y sanitarias”.

Este no es el caso en Clint”, declaró la Rolling Stone, añadiendo:

    De acuerdo con el Times, a niños de siete y ocho años “vistiendo ropas endurecidas por mocos y lágrimas” se les está encargando el cuidado de infantes. “Niñitos sin pañales que van al baño en sus pantalones” continúa el reportaje. “Madres adolescentes cuyas vestimentas están manchadas de leche maternal”. Los niños tienen hambre, están visiblemente “sucios” y encerrados en jaulas la mayor parte del día. “Existe una fetidez”, Elora Mukherjee, una de las abogadas que visitó las instalaciones, le dijo al Times. “La abrumadora mayoría de los niños no han sido bañados desde que cruzaron la frontera”.

“En mis 22 años de realizar visitas a centros de detención de niños, jamás había escuchado acerca de este nivel de inhumanidad”, Holly Cooper, codirectora de la Universidad de California, Clínica legal de Inmigración de Davis, le dijo a AP.

Para otro reportaje, lee este artículo del New Yorker.

Mientras tanto, el arquitecto de este espectáculo de horror, Donald Trump, que está planeando deportaciones masivas, ha estado tratando de pretender que fue el Obama quien separó a los niños migrantes de sus padres y que fue Trump quien le puso fin a eso.

Nada podría estar más lejos de la verdad. Como lo describe la Rolling Stone:

    Familias intentando cruzar la frontera durante la presidencia de Obama fueron separados únicamente en algunas circunstancias, como cuando había preocupación por la seguridad del niño o cuando el adulto no podía ser confirmado como el padre. La primavera pasada, el gobierno de Trump estableció la política de “cero tolerancias”, argumentando que cada adulto que cruza la frontera debe ser procesado y, por lo tanto, separado de su hijo o hijos. Un memo filtrado del Departamento de Seguridad Nacional reveló que la separación familiar era una consecuencia intencional de la política, con las autoridades esperando que esto desalentara a otras familias del intento de cruzar la frontera.

ABC News explicó que, como resultado de esta política, “2,700 niños fueron separados de sus familias en cuestión de semanas”. Para empeorar las cosas, como reportó Vox el pasado mes de julio, “el gobierno de Trump admitió que no sabe cuántos niños están todavía separados de sus padres” porque “el departamento que separó a las familias en la frontera no habló con la agencia que tomó la custodia de los niños separados” y en enero de este año fue revelado que miles de niños migrantes más fueron separados de sus familias bajo Trump de lo que se sabía previamente porque su gobierno estaba separando familias mucho antes de que la política se hiciera pública en abril del 2018.

Aunque Trump “firmó una orden ejecutiva para suspender la propia política de cero tolerancias de su gobierno” después de que fue ampliamente criticado, Rolling Stone explicó que “los niños todavía están siendo separados de sus padres si las autoridades deciden que representan un riesgo para el niño” añadiendo que “dichas separaciones van en aumento, muchas veces por razones tan mezquinas como una multa de tráfico en el expediente de alguno de los padres”. El abogado de UCLA Lee Gelernt recientemente le dijo al Houston Chronicle este tipo de separaciones han aumentado drásticamente. El gobierno está tratando de manejar un camión a través de lo que se supone es una excepción estrecha”.

ABC News explicó que “documentos del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, obtenidos por grupos de derechos de inmigración y el Houston Chronicle a través de una solicitud de ley de libertad de información (Freedom of Information Act) “mostraron que más de 700 niños fueron separados de sus padres entre mayo y junio” de este año.

En el Día Internacional de Apoyo a las Víctimas de Tortura, Donald Trump no solo necesita ser encontrado responsable de no cerrar Guantánamo y por haber puesto a una torturadora como directora de la CIA sino también pro la tortura que está infringiendo sobre los niños de la frontera mexicana, donde, juzgando por los recuentos mencionados arriba, la moralidad estadounidense se ha ido verdaderamente a morir.


 

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