¿Acogerán las Maldivas a tres presos de Guantánamo?
12 de diciembre de 2009
Andy Worthington
Desde las Maldivas, a través de un bloguero
llamado Firas, me enteré de que el presidente Mohamed Nasheed (conocido
popularmente como Anni), el antiguo preso de conciencia de Amnistía
Internacional cuya elección en octubre de 2008 puso fin finalmente a la
dictadura de 30 años de Maumoon Abdul Gayoom, ha mencionado, en un discurso radiofónico
emitido en la emisora estatal Voice of Maldives, que su Gobierno aceptará a
tres presos de Guantánamo.
No se han facilitado detalles de este acuerdo, pero no sería de extrañar que el presidente Nasheed
se hubiera ofrecido a ayudar a los presos de Guantánamo que han sido absueltos
y no pueden ser repatriados por temor a ser torturados. Entre 1991 y 2006, fue
encarcelado en varias ocasiones, principalmente por su oposición a la
corrupción del gobierno del presidente Gayoom. Cuando Amnistía Internacional lo
declaró preso de conciencia en 1991, se encontraba en prisión —donde afirmó que
lo mantuvieron en régimen de aislamiento y lo torturaron— por escribir un
artículo en el que acusaba al Gobierno de amañar las elecciones generales de 1989.
En junio de 2009, el presidente Nasheed recibió el Premio Anna Lindh “por su papel en la transición
pacífica de las Maldivas hacia la democracia” y por sus “grandes esfuerzos por
situar a las personas y sus derechos humanos en el centro del debate sobre el
cambio climático”; además de llamar la atención del mundo sobre la difícil
situación medioambiental de su país, sus discursos se centran habitualmente en
los derechos humanos y la democracia. En su más reciente discurso radiofónico,
por ejemplo, afirmó que “si alguna persona cree que sus derechos o libertades
han sido violados por el Gobierno durante el último año, tiene la oportunidad
de solicitar una reparación”, y añadió que “las violaciones de los derechos
humanos en las Maldivas en el pasado fueron los principales obstáculos que
frenaron el desarrollo”, y que “muchos maldivos habían perdido la vida y habían
sufrido torturas durante los últimos 30 años”.
En referencia a los tres presos de Guantánamo, afirmó: “Aunque el hecho de que Maldivas tienda una mano
a tres de esos detenidos no va a acabar con la inhumanidad en Maldivas ni en el
mundo, [ayudar a los detenidos] será un gesto simbólico”, y añadió que era “una
obligación nacional ayudar a los demás en la medida de lo posible”. Aunque no
mencionó ningún detalle específico sobre sus planes para acoger a los tres
presos, elogió al presidente Obama por sus esfuerzos para cerrar Guantánamo,
añadiendo que “se descubrió que varias de las personas detenidas no tenían
vínculos con el terrorismo”, y haciendo hincapié en “la importancia de ayudar a
los detenidos inocentes a vivir en libertad”.
En su blog, Firas se mostró entusiasmado con las palabras del presidente. “En mi opinión, este es el gesto
más importante en materia de derechos humanos que nuestro Gobierno ha realizado
hasta la fecha”, escribió, añadiendo que “otras supuestas naciones musulmanas
se niegan a aceptar a sus propios ciudadanos o los amenazan con más detenciones
y torturas a su regreso”. Quizá esto fuera un poco duro, aunque una de sus
deducciones —que Maldivas sería la primera nación musulmana en aceptar a presos
que no fueran sus propios ciudadanos— es sin duda correcta, y espero que esta
noticia se confirme en un futuro próximo.
Quizás los afortunados beneficiarios de la generosidad de Anni sean tres
de los siete uigures que quedan en Guantánamo (musulmanes de la provincia
china de Xinjiang), quienes, tras el reasentamiento de otros en Bermudas
y Palau,
parecen destinados a ser reubicados en pequeñas naciones insulares capaces de
resistir las amenazas del Gobierno chino, que considera terroristas a los
uigures de Guantánamo. En el caso de las Maldivas, el importante factor
geopolítico en juego parece ser un cambio del apoyo chino bajo el mandato del
presidente Gayoom al apoyo indio bajo el mandato del presidente Nasheed.
Por otra parte, la embajada de EE.UU. en Sofía comunicó el viernes a la AFP que “el enviado especial de
EE.UU. para el cierre de Guantánamo, Daniel
Fried, visitó Bulgaria los días 2 y 3 de diciembre y se reunió con
funcionarios búlgaros”, a quienes se ha pedido que acepten a otros tres presos
de Guantánamo que han sido absueltos. Novinite.com, una
agencia de noticias de Sofía, afirmó que “según se ha informado, Fried ya se ha
reunido con el ministro del Interior y viceprimer ministro búlgaro, Tsvetan
Tsvetanov, y ha debatido con [ellos] la cuestión de Guantánamo”, y que ahora se
espera una decisión del primer ministro Boyko Borisov, aunque hoy el Sr.
Borisov ha tratado de calmar las expectativas
excesivas al declarar: “Mi opinión personal es que deberíamos aceptar a una persona”.
Esto se produce tras el anuncio realizado el 2 de diciembre por el primer ministro albanés, Sali
Berisha (también tras una reunión con Fried), de que Albania ha acordado
aceptar a varios presos de Guantánamo. “Desde mi reunión en enero con la
secretaria de Estado Hillary Clinton, he manifestado mi disposición a acoger a
más presos de Guantánamo”, declaró Berisha a los periodistas, y añadió: “Mi
postura se basa en motivos humanitarios”.
En 2006, Albania fue el único país que aceptó a presos absueltos de Guantánamo, acogiendo a un total de
ocho hombres, entre
ellos cinco uigures, pero el primer ministro Berisha señaló que su país no
acogería a más uigures, porque “no quiere arriesgarse a agravar sus buenas
relaciones con China”.
Desde que llegó al poder, el presidente Obama solo ha puesto
en libertad a 30 presos, entre ellos, la semana pasada, un kuwaití, Fouad
al-Rabiah, cuya liberación fue ordenada por una jueza estadounidense hace
12 semanas, tras dictaminar que había sido torturado para obtener confesiones
falsas. 21 de estos presos han sido enviados a países que no son sus países de
origen (incluidos dos tunecinos, cuyo
traslado a Italia, para ser juzgados, se llevó a cabo en forma de
extradición o de “entrega a la justicia”). 210 presos permanecen en Guantánamo
y, según un anuncio
de la semana pasada, 115 de estos hombres han recibido autorización para
ser puestos en libertad, aunque, como expliqué en su momento, es poco probable
que las ofertas de países como Maldivas, Bulgaria y Albania reduzcan estas
cifras a menos que la administración Obama llegue a un acuerdo para repatriar a
los presos yemeníes (que constituyen casi la mitad de la población total de la
prisión) y, además, recupere su brújula moral encontrando una forma de reubicar
a algunos presos absueltos en el territorio continental de EE.UU.
Nota: Véase aquí un artículo sobre Ibrahim Fauzee, el único ciudadano de las Maldivas
recluido en Guantánamo, que fue puesto en libertad en mayo de 2005, pero que no
habló de sus experiencias hasta octubre de 2008, tras la victoria electoral de
Mohamed Nasheed. Fauzee, que fue detenido en mayo de 2002 en Karachi
(Pakistán), donde estudiaba, explicó: “Cuando Estados Unidos permitió que la
policía maldiva me visitara, intentaron preguntarme si tenía pensado derrocar a
Gayoom. No intentaron ayudarme a salir de la detención cuando podrían haberlo
hecho. Por eso considero a Gayoom responsable de mi prolongada estancia en prisión”.
Añadió que el Gobierno de Gayoom “había mantenido en secreto su detención en
Pakistán y su encarcelamiento en Guantánamo hasta que algunos periodistas
locales sacaron a la luz la historia”, y añadió: “Cuando Estados Unidos
finalmente me exoneró y me liberó en 2005, la gente de Gayoom intentó engañarme
para que dijera que ellos habían ayudado a conseguir mi liberación”. También
explicó que “la policía de Gayoom lo siguió constantemente tras su liberación,
lo que le obligó a guardar silencio durante años sobre su terrible
experiencia”.”
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