Abdul Aziz Naji, liberado de Guantánamo la semana pasada, habla con los
medios de comunicación argelinos
30 de julio de 2010
Andy Worthington

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En la primera entrevista detallada concedida por un preso liberado de Guantánamo y
repatriado a Argelia, Abdul Aziz Naji —repatriado
a la fuerza la semana pasada— ha hablado con el periódico argelino El
Khabar, donde ha descrito sus experiencias durante los ocho años que pasó
bajo custodia estadounidense. Si bien se trata de una demostración de transparencia
muy positiva por parte de las autoridades argelinas, también es un ejemplo de
lo que se puede lograr mediante la crítica internacional. Después de que la
Administración Obama y el Corte Suprema de EE.UU. se confabularan para
repatriar contra su voluntad a un preso absuelto, por primera vez, las
organizaciones de derechos humanos y las Naciones Unidas expresaron su repulsa
ante las acciones de Estados Unidos, así como su temor a que una "garantía
diplomática" con el Gobierno argelino —que aseguraba un trato humano para Naji
a su regreso— fuera fundamentalmente poco fiable, dado el deficiente historial
de Argelia en materia de derechos humanos.
En consecuencia, aunque esta entrevista supone una buena estrategia de relaciones públicas tanto para
el Gobierno argelino como para la Administración Obama, no debe interpretarse
en modo alguno como una luz verde para la repatriación forzosa de otros cinco
argelinos en Guantánamo que no están dispuestos a regresar a su país, tal y
como expliqué en un artículo complementario titulado “Un
argelino de Guantánamo regresa a casa; ¿Suspenderá Obama nuevas traslados?”,
ni debe interpretarse como prueba de que Abdul Aziz Naji no vaya a ser juzgado
en el futuro, como ha ocurrido con otros presos que regresaron voluntariamente
de Guantánamo.
La entrevista comenzó explicando que Naji "llegó el lunes a su barrio en la provincia de Batna" (sin
mencionar que pasó una semana bajo custodia argelina antes de ser puesto en
libertad), y que "relata el sufrimiento que padeció allí bajo el pretexto de
supuestos cargos de terrorismo internacional", y "afirma que el mundo debe
conocer la verdad sobre los crímenes contra la humanidad cometidos por soldados
estadounidenses en el centro de detención de Guantánamo".
"Obligan a los detenidos a tomar ciertos medicamentos durante tres meses para volverlos locos, hacer que
pierdan la memoria y que se suiciden", declaró Naji a El Khabar, y añadió:
"Todavía recuerdo cómo un preso yemení se suicidó [porque] no pudo resistir la
tortura y los abusos sexuales infligidos por los guardias de la prisión". No se
ha identificado a ese hombre, pero podría tratarse de Abdul Rahman al-Amri, que
murió
el 30 de mayo de 2007, supuestamente tras suicidarse. Como expliqué
en un artículo con motivo del tercer aniversario de su muerte, el
exprisionero Omar
Deghayes "recordó a un hombre devoto que estaba profundamente afligido por
el tipo de humillaciones a las que fue sometido en Guantánamo".
En la entrevista también se explicaba que Naji afirmó que en Guantánamo "los presos sufrían distintos tipos
de tortura para obligarlos a confesar los cargos de terrorismo" que se les
imputaban falsamente, y que criticó al Comité Internacional de la Cruz Roja
porque, según se informa, "evitó mencionar el maltrato infligido por los
soldados a los presos", y "la mayoría de los detenidos acusaban a la Cruz Roja
de connivencia con los soldados estadounidenses". Se trata de una queja
habitual, pero me parece que puede basarse en un malentendido sobre los
términos en los que se permite a los representantes de la Cruz Roja acceder a
los presos —en el entendimiento de que tienen prohibido informar públicamente
sobre las condiciones que encuentran— y, sin duda, no tiene en cuenta el
revuelo causado en octubre de 2003, cuando Christophe Girod, del Comité
Internacional de la Cruz Roja, incumplió el protocolo al declarar al New
York Times: "La indefinición de la situación [en Guantánamo] y su
impacto en la salud mental de la población se ha convertido en un problema grave".
Quizás la parte más reveladora de la entrevista a Naji fue su explicación de "cómo a algunos
detenidos se les había prometido la posibilidad de obtener asilo político a
cambio de desempeñar un “papel de espía” dentro del campo de detención" y cómo,
tras su liberación, se les "mantuvo como espías al servicio de EE.UU., bajo la
tapadera de refugiados políticos". Mencionó específicamente a un argelino,
conocido como "Bavardad", que "se vio obligado a convertirse en espía dentro de
una mezquita en un país europeo, porque le dijeron [que si] regresaba a
Argelia, [los] servicios de inteligencia lo considerarían un traidor y lo matarían.
Sin embargo, concluyó que, una vez que regresó al país, había sido bien tratado
por [los] servicios de seguridad argelinos".
Al aclarar las circunstancias de la captura de Naji, El Khabar también informó de que fue
"detenido en Pakistán junto con otro argelino, Mustapha Hamlili, que había
vivido allí durante 15 años con su esposa afgana", y que fue "trasladado a la
base militar de Bagram, en Afganistán, para ser sometido a interrogatorios y
torturas, antes de ser trasladado en avión a Guantánamo". La entrevista omitió
mencionar que la repatriación
voluntaria de Hamlili desde Guantánamo en julio de 2008 —junto con otros
siete argelinos entre julio de 2008 y enero de 2009— suscitó pocas críticas a
nivel internacional, y que, al igual que otros hombres puestos en libertad, fue
posteriormente acusado
de "pertenencia a una organización terrorista en el extranjero y uso de
documentos de viaje falsificados". La entrevista tampoco mencionó que tuvieron
que pasar otros 19 meses hasta que finalmente fue absuelto, tras un juicio que
concluyó en febrero de este año, ni que, en los casos de otros dos
hombres que fueron absueltos tras juicios celebrados 15
meses después de su repatriación, el fiscal había solicitado penas de
prisión de 20 años.
Aunque es una buena noticia ver a Abdul Aziz Naji de vuelta a salvo en casa y concediendo una entrevista a
un periódico argelino, es el destino de Mustapha Hamlili y del resto de
argelinos repatriados lo que, en términos generales, da una idea más clara de
lo que les espera a los antiguos presos de Guantánamo en Argelia, y eso debería
hacer reflexionar a la Administración Obama ahora que se plantea repatriar por
la fuerza a otros cinco presos de Guantánamo.
Personalmente, espero que Abdul Aziz Naji pueda mantenerse en contacto con sus abogados y que consiga
ponerse en contacto con representantes de organizaciones de derechos humanos,
para garantizar que su aparición en los medios argelinos sea indicativa de una
nueva apertura por parte del Gobierno argelino —y no solo una maniobra de
relaciones públicas— y, con suerte, para evitar los cargos absurdos y los
juicios interminables a los que se han visto sometidos todos los demás
argelinos repatriados.
Nota: La entrevista de El Khabar ya no parece estar disponible en línea, pero
sospecho que se trata de un problema con el archivo de la página web, más que
de algo más siniestro. Si los lectores están interesados, el original se puede
consultar aquí
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