¿Nos puedes dedicar cinco minutos?
13 de agosto de 2026
El Mundo no Puede Esperar
Ya os habíamos hablado anteriormente de la presentación de "We Are Not Your Soldiers" en el evento
organizado por NYC Veterans for Peace con motivo de la Fleet Week, celebrado el
7 de julio. Hideko Otake grabó la presentación, así que ahora la compartimos
con vosotros.
Si quieres ver con mayor claridad los vídeos presentados, haz clic en cada enlace:
Tenemos la suerte de que una de las profesoras cuyas clases visitamos en abril haya compartido con
nosotros este verano los trabajos que sus alumnos redactaron tras sus presentaciones.
Ahora nos gustaría compartir uno de ellos con vosotros. Podéis leer
extractos de otros trabajos aquí, en nuestra página web.

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La presentación de Stephanie Rugoff y Shaniyat Turani-Chowdhury, de la organización “We Are Not Your
Soldiers”, ofreció una contundente crítica al reclutamiento militar y al
sistema más amplio que sustenta la guerra. En lugar de presentar el servicio
militar como un camino directo hacia nuevas oportunidades, las ponentes
animaron a los estudiantes a reflexionar de forma crítica sobre por qué los
jóvenes se sienten atraídos por alistarse y cuáles pueden ser las consecuencias
reales de esa decisión. La charla resultó especialmente eficaz porque combinó
la experiencia personal con cuestiones políticas y morales de mayor alcance.
No-solo fue informativa; su objetivo era cuestionar las suposiciones y animar
al público a reflexionar sobre cuestiones de poder, violencia y
responsabilidad.
Una de las cosas más importantes que aprendí de la presentación fue cómo el reclutamiento suele dirigirse a
personas que ya se enfrentan a dificultades. En el debate, Shaniyat
Turani-Chowdhury describió cómo creció en Queens en un entorno pobre, sintiendo
la presión de mantener a su familia y viendo el ejército como una opción
laboral práctica más que como una decisión política. Explicó que los anuncios y
los mensajes de reclutamiento pueden hacer que el alistamiento parezca una
forma de obtener beneficios, dinero y respeto, incluso cuando la realidad es
mucho más complicada. Esa parte de la charla mostró cómo las fuerzas armadas
pueden atraer a los jóvenes prometiéndoles estabilidad, al tiempo que omiten el
coste humano más amplio de la guerra.
Lo que me pareció más interesante fue la forma en que los ponentes relacionaron la identidad personal con el
servicio militar. Turani-Chowdhury habló de lo que supuso ser musulmán tras el
11-S, de enfrentarse al racismo y a la desconfianza, y de la sensación de que
alistarse en el ejército podría ofrecerle aceptación o un sentido de
pertenencia. Lo que más me sorprendió fue que esto revelara cómo el
alistamiento puede verse condicionado no solo por motivos económicos, sino
también por la discriminación y el deseo de demostrar el propio valor. En otras
palabras, es posible que las personas se alisten por razones que tienen menos
que ver con el patriotismo que con la supervivencia, la identidad y la presión
social. Esto hizo que la presentación resultara mucho más humana y compleja que
un simple argumento contra la guerra.
Otro aspecto llamativo de la charla fue el énfasis en las consecuencias de la guerra para las personas del
bando contrario. Turani-Chowdhury describió su encuentro con un joven afgano
que había perdido a miembros de su familia y cuya vida había quedado marcada
para siempre por la guerra. Esa historia hizo que los efectos de la acción
militar se percibieran como algo inmediato y personal, en lugar de abstracto.
También abordó el enorme coste de las guerras de Irak y Afganistán, estimando
que murieron más de un millón de personas y que las guerras costaron
aproximadamente 6,8 billones de dólares. Esas cifras resultaron sorprendentes
porque muestran la magnitud de la destrucción, tanto en términos humanos como
económicos. La presentación dejó claro que la guerra no solo afecta a los
soldados, sino que marca las vidas de los civiles, las familias y sociedades enteras.
Mi análisis es que lo más destacado de la presentación fue su rechazo a separar el servicio militar de la
moralidad. Los ponentes no trataron el servicio como algo automáticamente
heroico o inmoral, sino que pidieron al público que examinara para qué se
utiliza el ejército y quién paga el precio. Ese enfoque es importante porque
muchos estudiantes solo oyen hablar de los aspectos positivos del
reclutamiento: ayudas para la matrícula, un sueldo fijo y formación
profesional. La charla equilibró esa narrativa mostrando las realidades
emocionales, éticas y políticas que los reclutadores suelen ignorar. Me animó a
considerar el reclutamiento militar como un sistema que a menudo se sustenta en
la desigualdad, el miedo y la escasez de opciones.
En general, la presentación fue memorable porque fue sincera, personal e inquietante de una forma constructiva.
Me enseñó que la guerra no es un tema abstracto que ocurre muy lejos; está
ligada a las decisiones que toma una sociedad sobre el dinero, el poder y las
vidas que importan. Sobre todo, puso de manifiesto lo importante que es
escuchar a los veteranos y a los antiguos miembros de las Fuerzas Armadas que
están dispuestos a hablar abiertamente sobre lo que vivieron y lo que
aprendieron. Su perspectiva puede ayudar a los estudiantes a cuestionar las
respuestas fáciles y a reflexionar más detenidamente sobre el verdadero significado
del servicio, el sacrificio y la paz.
Vuestro apoyo significa mucho para nosotros ahora que esperamos con ilusión un semestre de otoño lleno de actividad. Como
el curso aún no ha comenzado, todavía no hemos empezado a ponernos en contacto
con los docentes. Sin embargo, ya hemos recibido dos invitaciones muy
interesantes: una para moderar una sesión de preguntas y respuestas con dos
organizaciones de estudiantes universitarios que van a proyectar una película
relacionada con el ejército, y otra para participar en tres clases de un centro
de formación profesional. Vuestras contribuciones hacen que todo esto sea
posible, ya que nuestras presentaciones son gratuitas para los educadores, los
estudiantes y los centros educativos. Aparte de nuestros gastos de
funcionamiento, que son mínimos, se entregan pequeñas dietas a los veteranos
que intervienen.

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