worldcantwait.org
ESPAÑOL

Español
English-LA
National World Can't Wait

Pancartas, volantes

Temas

Se alzan las voces

Noticias e infamias

De los organizadores

Sobre nosotros

Declaración
de
misión

21 de agosto de 2015

El Mundo no Puede Esperar moviliza a las personas que viven en Estados Unidos a repudiar y parar la guerra contra el mundo y también la represión y la tortura llevadas a cabo por el gobierno estadounidense. Actuamos, sin importar el partido político que esté en el poder, para denunciar los crímenes de nuestro gobierno, sean los crímenes de guerra o la sistemática encarcelación en masas, y para anteponer la humanidad y el planeta.




Del directora nacional de El Mundo No Puede Esperar

Debra Sweet


Invitación a traducir al español
(Nuevo)
03-15-11

"¿Por qué hacer una donación a El Mundo No Puede Esperar?"

"Lo que la gente esta diciendo sobre El Mundo No Puede Esperar


Gira:
¡NO SOMOS TUS SOLDADOS!


Leer más....


Victoria para los supervivientes de las torturas de Abu Ghraib: el Tribunal de Apelación confirma la histórica sentencia de 42 millones de dólares contra una empresa privada

Del Centro para los Derechos Constitucionales
12 de marzo de 2026


El año pasado, un jurado de Virginia declaró a CACI responsable de tortura y concedió una indemnización a los demandantes iraquíes

12 de marzo de 2026, Richmond, Virginia – El Tribunal de Apelación del Cuarto Circuito ha confirmado hoy un veredicto histórico contra una empresa con sede en Virginia a la que se ha declarado responsable por su participación en los actos de tortura perpetrados en la prisión de Abu Ghraib entre 2003 y 2004. El año pasado, un jurado condenó a CACI Premier Technology, Inc. a pagar 42 millones de dólares en concepto de indemnización a tres hombres iraquíes que sufrieron el tipo de torturas y abusos horribles que se hicieron famosos por las imágenes filtradas que provocaron la indignación mundial en 2004. Esta fue la quinta vez que el Cuarto Circuito dictó una sentencia a favor de los demandantes y reconoció que los tribunales son competentes para decidir sobre este tipo de reclamaciones, incluso si surgieron en un contexto de guerra.

Presentada en 2008, la demanda Al Shimari contra CACI es la única interpuesta por víctimas de tortura en Abu Ghraib que ha llegado a juicio, tras haber superado más de veinte mociones de desestimación presentadas por CACI. (Un caso anterior se resolvió mediante un acuerdo en 2012, y otro fue desestimado en 2009). Los demandantes —Suhail Al Shimari, director de una escuela secundaria; Asa’ad Zuba’e, vendedor de fruta; y Salah Al-Ejaili, periodista— estuvieron recluidos en el «ala de máxima seguridad» de Abu Ghraib, donde se produjeron los peores abusos. Junto con otros cientos de iraquíes torturados en la prisión, han sufrido secuelas físicas y psicológicas a largo plazo.

“Este es un momento trascendental, una victoria que sienta las bases para un nuevo precedente en Estados Unidos. Esto marcará una diferencia positiva en el futuro. Aquellos que creen estar por encima de la ley ahora se lo pensarán dos veces antes de violar los derechos humanos”, declaró el demandante Salah Al-Ejaili. “Gracias al sistema judicial estadounidense y gracias a todos los que han contribuido a esta victoria”.

El primer juicio, celebrado en abril de 2024, coincidió con el vigésimo aniversario del escándalo de Abu Ghraib y supuso la primera vez que los supervivientes de las torturas perpetradas por Estados Unidos tras el 11-S testificaban en un tribunal estadounidense. El jurado no logró llegar a un veredicto, pero en un nuevo juicio, celebrado en octubre de 2024, el jurado condenó a CACI a pagar a cada uno de los tres demandantes 3 millones de dólares en concepto de indemnización por daños y perjuicios, más 11 millones de dólares en concepto de daños punitivos.

El veredicto ha hecho justicia en cierta medida a los supervivientes de torturas y, además, introduce un nuevo grado de rendición de cuentas en el oscuro ámbito de las empresas de seguridad privadas, en un momento en que estas se despliegan en zonas de conflicto de todo el mundo, incluido Oriente Medio, y su conducta ha suscitado preocupaciones graves y fundadas sobre su implicación en violaciones de los derechos humanos.

Después de que el juez de distrito denegara la moción de CACI para un nuevo juicio, CACI apeló la decisión ante el Cuarto Circuito, y sus abogados volvieron a argumentar numerosas cuestiones jurídicas que ya se habían resuelto en su contra a lo largo del prolongado proceso judicial. Las alegaciones de CACI se centraron de nuevo en la supuesta incapacidad de los tribunales para juzgar un caso de conspiración que plantea cuestiones de tortura en el contexto de un conflicto armado, todas ellas rechazadas hoy por el tribunal: que la empresa debería gozar de inmunidad soberana derivada, que se le denegó un juicio justo, que el caso carece de conexión suficiente con los Estados Unidos y que debería desestimarse en virtud de la doctrina de la cuestión política.

Baher Azmy, director jurídico del Centro para los Derechos Constitucionales, quien defendió el recurso de apelación en septiembre, declaró: "Nos complace una vez más que el Cuarto Circuito haya rechazado los cínicos argumentos de CACI en favor de la impunidad por su responsabilidad en la tortura de nuestros clientes, que el jurado confirmó en una sentencia histórica el año pasado. Nuestros valientes clientes han esperado tanto tiempo para obtener reconocimiento y justicia, y nos alegramos por ellos de que esta sentencia haya reafirmado su derecho a ello".

Tras la invasión de Irak por parte de la Administración Bush en 2003, esta contrató a CACI para prestar servicios de interrogatorio en Abu Ghraib. En abril de 2004, los medios de comunicación publicaron fotografías y vídeos en los que se veía a personas desnudas y encapuchadas colocadas en pirámides humanas, atadas con correas y siendo agredidas sexualmente. Los investigadores militares estadounidenses concluyeron que los empleados de CACI habían conspirado con soldados estadounidenses para «ablandar» a los iraquíes encarcelados, y el personal militar que trabajaba bajo las órdenes de los empleados de CACI fue sometido a un consejo de guerra por su participación en las torturas. El veredicto del jurado reflejó esas mismas conclusiones sobre la participación de CACI en una conspiración para torturar.

Los demandantes interpusieron su demanda al amparo de la Ley de Responsabilidad Civil por Delitos contra Extranjeros (Alien Tort Statute), una ley federal de 1789 que permite a los ciudadanos extranjeros solicitar reparación ante los tribunales estadounidenses por determinadas violaciones del derecho internacional. Están representados por el Centro para los Derechos Constitucionales y los bufetes de abogados Patterson Belknap Webb & Tyler LLP y Akeel & Valentine, PLC.

Para más información, consulte la página del caso.


 

¡Hazte voluntario para traducir al español otros artículos como este! manda un correo electrónico a espagnol@worldcantwait.net y escribe "voluntario para traducción" en la línea de memo.

 

¡El mundo no puede esperar!

E-mail: espagnol@worldcantwait.net