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¿Cuándo está bien bombardear un hospital?

Debra Sweet | 13 de mayo de 2016

Recibimos este artículo como una de las muchas respuestas a Se excusan los crímenes de guerra... ¿Estamos planteando las preguntas correctas?

2 de mayo de 2016. Servicio Noticioso Un Mundo Que Ganar. El hospital Al Quds era uno de los pocos que quedaban en Alepo y el único con instalaciones y personal para atender a niños. El 27 de abril en la noche fue blanco de al menos un ataque aéreo. El video de una cámara de seguridad en un pasillo del hospital muestra al Dr. Muhammad Waseem Moaz, que se dice era el principal y quizás el último pediatra de la ciudad, cerrando la puerta, ajustándose la bata y dirigiéndose a la sala de emergencias cuando una explosión destruye la puerta y hace colapsar las paredes y el techo. Él y por lo menos otros 26 miembros del personal y pacientes fueron asesinados en el ataque a este hospital respaldado por la organización internacional de voluntarios Médicos Sin Fronteras (MSF).

Según el New York Times, ese mismo día otros dos hospitales en el área de Alepo también fueron blanco de los ataques aéreos del gobierno de Bashar al Assad. Un analista militar de Al Jazeera planteó que golpear instalaciones civiles vitales para aterrorizar y expulsar a la población civil y aislar a los combatientes contrarios es un procedimiento común en este tipo de guerras contrainsurgentes. Pero tales acciones son supuestamente ilegales bajo el derecho internacional, específicamente las Convenciones de Ginebra que definen las “reglas de la guerra”.

En pocas palabras, el ataque al hospital Al Quds fue criminal, un crimen de guerra que hay que condenar rotundamente y cuyos culpables hay que llevar ante la justicia. Pocos creerían que fue un accidente porque se ajusta a un patrón establecido y sirve a fines identificables.

Pero, ¿qué hay del ataque estadounidense al hospital de MSF en Kunduz, Afganistán, el pasado octubre? Las bombas y ametrallamientos mataron a 42 personas, incluyendo tres niños y 14 miembros del personal médico, e hirieron a docenas más. Hubo pacientes quemados vivos en sus camas. Los médicos que sobrevivieron tuvieron que operar a los heridos, e incluso operarse entre sí, sobre un escritorio que seguía en pie en medio de los escombros.

Estados Unidos se negó a permitir que un organismo internacional independiente establecido por las Convenciones de Ginebra, fuera a investigar. En vez de eso el Pentágono investigó por su cuenta, y concluyó en un informe publicado el 29 de abril de 2016 que el “trágico ataque” fue “accidental”, y causado por una serie de errores humanos y “fallas mecánicas”.

Los hechos indiscutibles sobre el ataque al hospital de Kunduz son:

  • Desde mucho antes del ataque la oenegé médica les había dado a las fuerzas armadas estadounidenses las coordenadas precisas de la ubicación del hospital.
  • Un minuto antes de que el avión de combate AC-130 despegara de la base aérea de Bagram, en el cuartel general de las fuerzas de Estados Unidos en Afganistán, miembros de la tripulación les dieron a sus superiores las coordenadas del blanco que pretendían golpear — el hospital.
  • La aeronave voló lo suficientemente bajo sobre el hospital y podían verlo. Estaba marcado con los emblemas de MSF y con un notorio símbolo de hospital en el tejado.
  • Unos once minutos después de que el avión empezara a bombardear y ametrallar el hospital, MSF llamó a oficiales del ejército y funcionarios afganis y estadounidenses para que detuvieran el ataque. El jefe del Comando Central estadounidense dijo en una conferencia de prensa el 29 de abril que la orden para detener el ataque se recibió 19 minutos después de eso, una media hora después de iniciado el ataque. Pero según MSF, la aeronave ametralló el edificio por más de una hora. Las ametralladoras le dispararon a la gente que trataba de huir del edificio en llamas.

Inmediatamente después del ataque, ante la fuerte presión de voceros de MSF al gobierno estadounidense pidiendo una explicación, el Pentágono tenía muy poco que decir. Dejaron que el gobierno afgano alegara que combatientes talibanes se habían tomado el hospital y estaban usándolo como base para atacar a las fuerzas del gobierno. Se sugería —y, en el último informe del Pentágono, se sugiere— que el avión estaba defendiendo a soldados estadounidenses, o que por lo menos el ejército de Estados Unidos creyó que así era. Resultó que no había tropas estadounidenses de tierra en la zona, no había armas en el hospital, aunque el personal médico muy correctamente se niega a hacer distinciones entre los que llegan a buscar ayuda. Pero aunque los supuestos temores del ejército fueran ciertos, y aunque hubiesen atacado el hospital por error, MSF ha planteado claramente que el intenso y prolongado ataque se realizó en una zona densamente poblada y que pasara lo que pasara nunca debió suceder.

Haciendo referencia al afán en el despegue del avión, las fallas en los sistemas de comunicación y de identificación de objetivos, y la desorientación de la tripulación, Estados Unidos anunció que incluirá reconvenciones en los expedientes de soldados y oficiales no identificados, pero que no habrá consejos de guerra porque no se cometió ningún crimen, no hubo asesinato (muerte premeditada), ni homicidio (muerte imprevista), y ni siquiera negligencia criminal. Si a un conductor le fallan las luces delanteras y se desorienta, y en vez de parar choca contra un bus escolar, no saldría bien librado. En pocas palabras, como señala MSF, Estados Unidos dice que esas cosas son el inevitable costo de la guerra, un simple daño colateral.

Esta conclusión es más que una exoneración para los soldados y oficiales involucrados, lo que sería lo suficientemente malo. Es una auto-exoneración de toda la cadena de mando del ejército de Estados Unidos y del gobierno encabezado por el comandante en jefe del ejército, Barack Obama.

Una “regla de guerra” es que los mandos son responsables por las acciones de sus tropas. Es más, con su silencio en público y su obvia, aunque nunca expresada públicamente, aprobación del encubrimiento del Pentágono, Obama podría ser considerado criminalmente responsable antes y después del hecho, si le aplicaran a Estados Unidos las mismas reglas aplicadas a países y ejércitos que Estados Unidos y sus aliados han derrotado, desde Alemania y Japón en la Segunda Guerra Mundial hasta Serbia y los países africanos hoy.

Pero hay que abordar el punto del “costo de la guerra”. ¿Es justa o injusta esta guerra? Esta es la cuestión esencial. Tras los argumentos del Pentágono subyace la afirmación de que como para Estados Unidos esta es una guerra justa, se tiene que aceptar el costo. MSF y otros voluntarios no abordan la cuestión aunque es la esencia del problema.

¿Por qué es que Estados Unidos está combatiendo en Afganistán? Estados Unidos respaldó a los islamistas cuando eso parecía servir a sus intereses (arrebatarle Afganistán a sus rivales soviéticos). Luego, le dio luz verde al servicio secreto pakistaní para llevar al talibán al poder, aunque fue una maniobra que resultó problemática para Estados Unidos. Hoy Washington envía tropas y aviones de combate para salvar al gobierno de Kabul, el gobierno islamista instalado por éste, de otros islamistas.

Al lanzar su invasión a Afganistán en 2001, el pretexto de Estados Unidos fue proteger “vidas estadounidenses” de ataques de fundamentalistas islámicos y “liberar” al pueblo de Afganistán. Lo que se ha visto desde entonces es que las invasiones, ocupaciones y otros crímenes de Occidente generan las condiciones para que prospere el islamismo. Además, la idea de que las “vidas estadounidenses” valen más que las de los demás, incluyendo niños asesinados por fuerzas estadounidenses y/o armas y municiones suministradas por Estados Unidos en Afganistán, Irak, Siria, Yemen, Somalia, Palestina y otros países, es una piedra angular de la ideología imperialista que justifica esos crímenes y convierte en cómplice a gente del común.

¿Por qué Obama está presidiendo la discusión sobre el bombardeo a los hospitales? ¿Para defender su “legado”, como el hombre tras la “escalada” que infestó a Afganistán de tropas estadounidenses, y que le dio un nuevo aire al talibán, el presidente que todavía tiene 10.000 soldados estadounidenses y otras 3.000 tropas de la OTAN en ese país? ¿Si Obama quiso poner fin a la guerra o a la agresión de Estados Unidos en general, como alguna gente se equivoca al pensar, por qué la escalada, y por qué la continua insistencia en que las tropas de Estados Unidos no pueden irse hasta que los intereses de Estados Unidos no se hayan asegurado?

El propósito de una guerra determina la forma en que se libra. Una guerra de liberación tiene que reunir al pueblo; se basa únicamente en la activa participación de cada vez más masas populares. No solo los civiles no serán un blanco, se luchará de forma que se minimicen los daños al pueblo a cuyos intereses sirve, incluso a riesgo de sus propias fuerzas. Una guerra reaccionaria como la que libran en Afganistán los ocupantes dirigidos por Estados Unidos, y la oposición islamista, necesariamente pone a todos los afganis como blanco potencial porque los intereses tras esta guerra están en total contradicción con los intereses del pueblo.

El ataque al hospital de Kunduz, y la actual ocupación a la que sirve, son impulsados por los mismos intereses geopolíticos que en primer lugar llevaron a Estados Unidos a invadir a Afganistán: dominar una región crucial y alejar a sus rivales. Estos crímenes son parte del intento de mantener la dominación global en un sistema mundial de explotación y opresión presidido por los representantes políticos del capital financiero basados en un puñado de países.

Los heroicos voluntarios tendrán que tratar de salvar niños y otros civiles quemados vivos una y otra vez, hasta que el sistema imperialista sea derrocado.

Fuente: http://www.revcom.us/a/438/awtwns-cuando-esta-bien-bombardear-un-hospital-es.html


 

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