De la Campaña Internacional de Emergencia para
Liberar a los Prisioneros Políticos en Irán Ahora:
¿Se puede condenar la monstruosa guerra de Estados Unidos e Israel
contra Irán, pero justificar los arrestos políticos y las ejecuciones por parte
del represivo régimen iraní?
15 de abril de 2026
Nota de la redacción de revcom.us: Hemos recibido lo siguiente de la Campaña Internacional de Emergencia para Liberar a los
Prisioneros Políticos en Irán (CIE). Las traducciones del persa
al inglés son traducciones automáticas editadas por voluntarios de la CIE, y
las del inglés al español por revcom.us.
Nota introductoria: Este artículo fue escrito el 11 de
abril, en medio del inicio de unas negociaciones precarias entre Estados Unidos
e Irán, marcadas por acciones y amenazas militares.
Mientras la población de Irán lucha por hacer frente a la enorme destrucción y la pérdida de vidas causadas por las bombas
estadounidenses e israelíes, bajo el temor constante de que los ataques puedan
reanudarse en cualquier momento, la República Islámica de Irán (RII) continúa
arrestando a cientos de personas bajo cargos de “espionaje para enemigos
extranjeros” y amenazando con ejecuciones más rápidas y extensas.
El martes 7 de abril, mientras los habitantes de Teherán,
la capital de Irán, llenaban las carreteras huyendo de la amenaza de Trump de
acabar con toda su civilización, esa misma noche, el jefe del poder judicial
iraní, Ejei, aprovechó ese momento para dirigirse por televisión a los
altos funcionarios judiciales del país. “Deben acelerar la emisión de
sentencias de ejecución y la confiscación de bienes”, les dijo. “Es necesario
seguir dictando veredictos judiciales contra los elementos y agentes del
enemigo agresor con mayor celeridad”.

La RII ahorcó a diez presos políticos en la prisión de
Ghezel Hesar entre el 30 de marzo y el 5 de abril, y se negaron a entregar sus
cuerpos para el duelo1. Al menos otros cuatro presos políticos se encuentran
en régimen de aislamiento en Ghezel Hesar, lo que suele ser un paso previo a la
ejecución.
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¿“Mayor celeridad”? En la semana anterior a esta demanda,
la RII ahorcó al menos a 10 presos políticos en la prisión de Ghezel Hesar.
Cuatro eran jóvenes manifestantes acusados falsamente de incendiar una base de
la Basij (grupo paramilitar) en Teherán durante el levantamiento masivo de
principios de enero. Durante el “juicio”, que duró solo 30 días, el juez ignoró
pruebas concluyentes en su defensa, y sus casos aún estaban en apelación ante
la Corte Suprema de Irán2.
En la compleja situación actual, donde persisten las
maniobras militares y las bravuconadas por ambas partes, siguen vigentes varias
preguntas: Si bien la represión ejercida por la República Islámica de Irán no
se compara en absoluto con los crímenes de guerra cometidos por Estados Unidos
e Israel contra el pueblo iraní, ¿por qué exigir que el pueblo de Irán elija
entre dos males? ¿Existe acaso otra vía liberadora que conduzca a la liberación
de la opresión y la explotación?
El pueblo iraní y en especial sus prisioneros siguen
encontrándose atrapados entre las dos hojas de unas tijeras, como lo describió
un ex prisionero. Los crímenes cometidos por una de las “hojas” sirven de
justificación a la otra: Estados Unidos e Israel cometen crímenes de guerra
masivos, citando la masacre de manifestantes por parte de la República Islámica
de Irán (RII), mientras que esta última tacha a la oposición popular con el
cargo abarcatodo de “sedición”. Es la lógica de que una atrocidad merece otra,
una macabra danza simbiótica de muerte que aterroriza a los 93 millones de
habitantes de Irán.
Diariamente se reportan más activistas sacados a la
fuerza de sus hogares por las fuerzas policiales de la República Islámica de
Irán (RII), como el arresto el 1 de abril de la destacada abogada defensora
Nasrin Sotoudeh, cuyo paradero aún se desconoce. Se encontraba de baja médica,
pero anteriormente fue condenada a 38 años de prisión y 148 latigazos por
defender a las mujeres que se rebelaron contra el hiyab (pañuelo para la
cabeza) obligatorio. Su esposo, el activista Reza Khandan, está encarcelado en
la prisión de Evin desde diciembre de 2024 por su campaña contra la pena de
muerte en Irán y el hiyab obligatorio.

Izquierda: Pancartas una al lado de la otra
en una marcha del 7 de marzo en Finlandia contra la guerra entre Estados Unidos
e Israel, “Manos fuera de Irán”, y contra el Cuerpo de la Guardia
Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI), “Abajo el CGRI”. Foto: @nowaroniranfi.
Derecha: Pancarta en una marcha en Berlín, 7 de marzo. “¡No a la guerra! ¡No a
la República Islámica! No elegiremos entre aquellos que nos asesinan”. Foto: social media
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El 31 de marzo, los guardias agredieron a los prisioneros
en la prisión de Ghezel Hesar en Karaj (a las afueras de la capital, Teherán),
cuna y centro político de la huelga de hambre de los presos conocida como “Los
Martes No a la Ejecución”. Golpearon y sacaron violentamente a al menos 22
reclusos del pabellón donde se encontraban los presos políticos. Sin previo
aviso, ejecutaron a dos de los seis presos condenados en el mismo juicio. Los
cuatro restantes fueron ejecutados en los días siguientes. A sus familias no se
les ha permitido reclamar los cuerpos para darles sepultura. Aun así, en medio
de un bloqueo casi total de internet que les impide emitir su comunicado
semanal, los valientes huelguistas de hambre comunicaron que continúan su
huelga de protesta, que ya cumple 115 semanas consecutivas en 56 prisiones de todo Irán.
Tras recibir su sentencia de muerte, seis presos
políticos se ponen de pie y cantan en protesta en el patio de la prisión de
Ghezel Hesar. Todos fueron ejecutados entre el 30 de marzo y el 4 de abril.
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El 4 de marzo, días después del inicio de los bombardeos
estadounidenses-israelíes, el jefe del poder judicial, Ejei, declaró que
cualquiera que actuara o hablara en contra del Estado “sería considerado
enemigo”. La agencia de inteligencia del régimen advirtió a cualesquiera ciudadanos que protestaran que
recibirían “un golpe aún más fuerte que el del 8 de enero” (cuando miles de
personas fueron asesinadas por el régimen en tan solo 48 horas, incluso según
los propios informes conservadores de la República Islámica de Irán). La
Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA) señaló que: “Según la información
recabada, todas las ejecuciones llevadas a cabo durante este período han estado
vinculadas a casos de índole política y de seguridad, y no se han publicado
informes de ejecuciones por delitos no políticos durante el mismo lapso. Esto
indica un cambio significativo en el patrón de aplicación de la pena de muerte
en el país”.
Al mismo tiempo, la Red de Derechos Humanos del Kurdistán
informó que siete presos políticos kurdos están actualmente condenados a muerte
por cargos de “declarar la guerra a Dios”, entre ellos Pakhshan Azizi,
condenada por su labor humanitaria en Siria. Cuatro de ellos han agotado sus
apelaciones y, por lo tanto, corren peligro de ser ejecutados en cualquier
momento. Debido a que Estados Unidos ha manifestado su deseo de recurrir a las
fuerzas kurdas (inclusive a las de los campamentos de kurdos iraníes armados en
el vecino Irak), la población del Kurdistán iraní ha sufrido el mayor número de
bombardeos estadounidenses e israelíes contra objetivos en la región, así como
una fuerte represión por parte de la República Islámica de Irán.
Narges Mohammadi debe ser dada de alta tras sufrir un
infarto sin tratamiento
El 24 de marzo, Narges Mohammadi, Premio Nobel de la Paz
2023, sufrió un infarto sin tratamiento en la prisión de Zanjan3. Había sido liberada temporalmente de la prisión de Evin en noviembre de
2024, pero en diciembre de 2025 la República Islámica de Irán la volvió a arrestar
violentamente por hablar en un homenaje a un abogado de derechos civiles, le
añadió 6 años a su condena (ahora 18 años) y la exilió a la remota prisión de
Zanjan, donde no ha tenido casi ningún contacto con abogados ni familiares.
El 31 de marzo, el Comité Directivo de la Coalición por la Liberación de Narges declaró: “La vida de Narges Mohammadi
corre peligro inminente, y pedimos a las autoridades iraníes que atiendan
nuestra advertencia y le proporcionen la atención médica que necesita con
urgencia, concediéndole un permiso médico inmediato... Además, exigimos la
liberación inmediata, por razones humanitarias, de todos los defensores de los
derechos humanos, escritores y periodistas encarcelados; en estas peligrosas
condiciones, su seguridad solo puede garantizarse mediante su traslado fuera de
las prisiones y otros centros de detención, y la ley iraní contempla
disposiciones para su liberación temporal en tiempos de guerra”.

Siete presos políticos kurdos condenados a muerte. Graphic: IEC
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Los arrestos y las ejecuciones se duplicaron con creces durante el año anterior
El 24 de marzo, la ONG Iran Human Rights informó que:
“Desde el inicio de la guerra el 28 de febrero, las autoridades de la República
Islámica han anunciado la detención de más de 2.000 personas... Los cargos
contra los detenidos incluyen cooperación y espionaje para Israel y Estados
Unidos, fotografía de sitios sensibles y transmisión de imágenes al extranjero,
contacto con medios de comunicación de idioma persa en la diáspora, posesión de
equipos de internet satelital, incluidos receptores Starlink, y en algunos casos
intentos de organizar reuniones antigubernamentales o participar en
confrontaciones armadas con las fuerzas estatales, sembrar la alarma pública,
crear ansiedad e inseguridad social y perturbar la seguridad nacional en línea”.
Estas acusaciones incluyen actividades que simplemente
intentan comunicar lo que está sucediendo en la guerra a otras personas dentro
y fuera de Irán, incluyendo amigos y familiares desesperadamente preocupados.
Entre los arrestados hay decenas de activistas políticos, sindicales y culturales,
especialmente miembros del sindicato independiente de maestros, estudiantes
universitarios y seguidores de la fe bahaí. Estos arrestos en tiempos de guerra
se suman a la gran cantidad de arrestos ocurridos durante las masivas protestas
de enero de 2026. Desde el Año Nuevo persa basado en el equinoccio solar en
marzo, HRANA publicó su informe anual de arrestos, ejecuciones
y otras estadísticas. De los casi 79.000 arrestos en el año persa anterior,
unos 78.000 fueron por cargos políticos y de seguridad. Entre marzo de 2025 y
marzo de 2026, la IRI ejecutó al menos a 2.488 personas, según verificó
individualmente HRANA, lo que equivale a un ser humano ahorcado cada 3 ¼ horas.
Las horribles “dos hojas de unas tijeras” que azotan a la
gente en Irán actúan como fuerzas centrífugas que presionan a las personas
(tanto dentro como fuera de Irán, incluyendo a muchos no iraníes) a “elegir un
bando u otro”: o bien alinearse con mayor vehemencia con la República Islámica
de Irán contra los ataques externos, o bien aferrarse a la ilusión de que el
“cambio de régimen” propiciado por las bombas imperialistas y sionistas pondrá
fin al horror teocrático de la República Islámica de Irán.
Es indignante que tantos apologistas del régimen repitan
y justifiquen la calumnia contra toda disidencia política en Irán, mientras que
a los apologistas belicistas proestadounidense y proisraelí les brota sangre de
sus asquerosas bocas. Ambas “opciones” van en contra de los intereses de las
masas iraníes. Se oponen a su capacidad de buscar una salida a la locura que
han sufrido durante más de 70 años de opresión en todas sus formas. Abandonan a
su suerte a los presos políticos iraníes, aquellos que han luchado con valentía
y lo han arriesgado todo por la esperanza de una sociedad más justa. Es una
falsa dicotomía o “opción” con una lógica simplista de “el enemigo de mi
enemigo es mi amigo”.
Es significativo que SÍ existan personas dentro y fuera
de Irán, entre los presos políticos y sus simpatizantes en la diáspora,
disidentes, diversas organizaciones progresistas de derechos humanos, artistas
y figuras culturales, así como revolucionarios y comunistas, que claman por un
camino alternativo en oposición tanto a la República Islámica de Irán como a
Estados Unidos e Israel, basándose en el propio pueblo. Es responsabilidad de
todos aquellos que anhelan justicia y un mundo mejor solidarizarse con estas
personas, incluyendo con los presos políticos iraníes, en este preciso momento.
Aquí en Estados Unidos, tenemos una responsabilidad
especial, viviendo en “las entrañas de la bestia”, de hacer todo lo posible
para exigir que Estados Unidos detenga los crímenes de guerra contra Irán perpetrados en nuestro nombre, de
protestar masiva y firmemente contra las amenazas del imperio estadounidense de
“devolverlos a la Edad de Piedra” por lo que realmente son: el fascismo genocida.

Pancarta de la CIE en la marcha de Los Ángeles contra el
régimen fascista de Trump durante la guerra de 12 días entre Estados Unidos e
Israel contra Irán en junio de 2025. Foto: IEC
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Como parte de esto, debemos destacar los siguientes
puntos del Llamamiento de Emergencia publicado por la IEC en 2021:
Los gobiernos de Estados Unidos e Irán actúan en función
de sus intereses nacionales. Y, en este caso, nosotros, la gente de Estados
Unidos e Irán, junto con la gente del mundo, tenemos NUESTROS propios intereses
compartidos, como parte de la consecución de un mundo mejor: unirnos para
defender a los prisioneros políticos de Irán. En Estados Unidos tenemos una
responsabilidad especial de unirnos muy ampliamente contra esta vil represión
de la RII, y de oponernos activamente a cualquier maniobra bélica del gobierno de Estados Unidos que
traiga aún más sufrimiento insoportable a la gente de Irán.
Exigimos a la República Islámica de Irán: ¡LIBERTAD PARA
TODOS LOS PRISIONEROS POLÍTICOS AHORA! Le decimos al gobierno de Estados
Unidos: ¡NO A LAS AMENAZAS O MANIOBRAS BÉLICAS CONTRA IRÁN, LEVANTEN LAS
SANCIONES!
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