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El Mundo no Puede Esperar organiza a las personas que viven en Estados Unidos para repudiar y parar el rumbo fascista iniciado durante el régimen de Bush y evidenciado en las ocupaciones asesinas, injustas e ilegítimas de Irak y Afganistán; la “guerra de terror” global de tortura, rendición extraordinaria y espionaje; y la cultura de discriminación, intolerancia y avaricia. A ese rumbo no le darán marcha atrás los líderes que nos instan a buscar puntos en común con fascistas, fanáticos religiosos e imperio. Solo es posible si la población forja una comunidad de resistencia –un movimiento independiente de grandes cantidades de personas—que, actuando en pro de los intereses de la humanidad, pone fin a dichos crímenes y demanda que se procese a los responsables por ellos.



Del directora nacional de El Mundo No Puede Esperar

Debra Sweet


Invitación a traducir al español
(Nuevo)
03-15-11

¡NO MAS!
¡Ningún ser humano es ilegal!

EL Mundo no Puede Esperar exhorta a cada persona a protestar contra las leyes racistas como Arizona SB1070, a desacatarlas y a DESOBEDECERLAS



AL MOVIMIENTO ANTIBÉLICO
DE ESTADOS UNIDOS:

17 de diciembre de 2008

    “Si uno no se le opone a esto y no se moviliza para pararlo, aprenderá —o se verá obligado— a aceptarlo”.

    de la Convocatoria ¡Fuera Bush y su gobierno!, 2005

Barack Obama está mandando a otros 20,000 soldados a Afganistán.

Un movimiento antibélico que no actúa inmediatamente para oponerse a la doctrina Obama de llevar el frente central de la guerra contra el terror a Afganistán, no merece llamarse un movimiento antibélico.

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Gira:
¡NO SOMOS TUS SOLDADOS!


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La Guerra de Irak - Un momento clave – Y la hora de actuar

Poco después del 11 de septiembre, el gobierno de Bush prometió lanzar una guerra que durara toda la vida. No fue mentira. Hace tres años y medio, invadió a Irak, esperando ganar rápidamente y continuar al próximo blanco. Ahora enfrenta serios problemas y mucho caos en Irak. Esto es un peligroso momento clave. En los corredores del poder se debaten asuntos de gran consecuencia y el rumbo tomado influirá mucho a la configuración del mundo y la situación política.

Chequen lo siguiente

¿Qué hace falta en el debate sobre la guerra de Irak?

Si retiran las tropas, ¿no provocará el caos?

El informe del Grupo de Estudio de Irak: La fuerza del remolino

El sufrimiento de los iraquíes y la destrucción de su país solo van de mal en peor tras los crímenes de guerra del ejército de ocupación estadounidense y la violencia entre facciones rivales iraquíes que cada día reclama más vidas.

Hace solo un mes, millones de personas fueron a votar, motivados en gran parte por su oposición a la guerra. El día siguiente, Rumsfeld renunció. Renacieron las esperanzas de parar la guerra, pero ahora afrontamos la realidad de los planes de los que están en el poder. Como dijo un artículo del New York Times: “En medio del estruendo del debate de planes rivales sobre Irak, destaca una realidad: a pesar de la victoria demócrata el mes pasado, en elecciones vistas como un referéndum sobre la guerra, la posibilidad de una retirada rápida está desapareciendo como opción viable”. (“Idea of Rapid Withdrawal From Iraq Seems to Fade”, 1 de diciembre de 2006).


Hay que leer estos artículos sobre Irak:

Irak: The War of the Imagination, Mark Danner

El acto siguiente, Seymour Hersh

Lo que está en juego en Irak—para ellos… y para nosotros, Larry Everest

La situación militar y la presencia estadounidense ahora aproximan a una coyuntura en que se tomarán decisiones fundamentales. La estrategia bushista para Irak ha resultado ser un desastre y los altos funcionarios la critican ferozmente. Se postulan varias alternativas: seguir la guerra hasta la victoria, mandar más tropas para estabilizar al país, reubicar las tropas en fases, reducirlas, o fijar un plazo para una retirada en 2008. Ninguna de esas opciones plantea un fin inmediato a la guerra; al contrario, buscan la mejor manera de seguir adelante en la conquista global que Bush empezó hace cinco años, y no condenan los crímenes de guerra cometidos que el gobierno comete en la región.

En dicha situación, cuando hay fuertes debates dentro del gobierno, surgen divisiones reales pero no hay soluciones fáciles, urge más que nunca una oposición masiva que demanda un fin inmediato a esta guerra injusta. Una oposición tan poderosa que les obliga a confrontar una población que no acepta la perpetuación de crímenes de guerra en nuestro nombre. Sin ella, no importa la multitud de problemas que encara el gobierno de Bush, no devendrá nada bueno para los pueblos del mundo.

El gobierno de Bush quiere moldear la historia de una manera que solo creará horrores y destrucción para la gente del mundo. El 28 de noviembre, Bush declaró: “Una cosa que no voy a hacer es quitar las tropas del campo de batalla antes de que se cumpla la misión”. La camarilla que está en el poder tiene toda intención de arrollar al Medio Oriente y no permitir que surja ningún desafío. Lo que hacemos nosotros puede determinar si el gobierno de Bush logre su objetivo y siga adelante, o si lo paremos en seco.

En el portal de El Mundo no Puede Esperar hay artículos de varias fuentes que analizan esta situación  aguda. Sobre todo, la situación nos señala la importancia de actuar masivamente para poner fin a esta guerra y sacar del poder al gobierno criminal que la dirige.


¿Qué hace falta en el debate sobre la guerra de Irak?


Faluya después de un bombardeo


Niño iraquí que vio el asesinato de sus padres por soldados estadounidenses en un retén.


Sobreviviente de la matanza de Haditha, en que soldados estadounidenses mataron a su familia (y un total de 24 personas) el 19 de noviembre de 2005.


A pesar de que el informe del Grupo de Estudio de Irak critica la actual estrategia de guerra en Irak y varios políticos y comentaristas ofrecen críticas – a veces críticas feroces—del manejo de la guerra y llaman por alguna “nueva dirección”, lo que falta en el debate en los corredores del poder y en los medios de difusión es una discusión de la naturaleza injusta de la guerra. El gobierno de Bush no ha “liberado” al pueblo de Irak; solo ha traído muerte, destrucción y sufrimiento que es cada día peor. Las ambiciones del gobierno de Bush apoyan claramente la construcción de un imperio global. El problema de Irak no es una cuestión de errores cometidos al librar la guerra, sino de la naturaleza de esa guerra.

He aquí unos hechos básicos que ilustran la naturaleza injusta de la guerra y por qué hay que pararla en seco:

  • Un estudio publicado hace poco en la revista médica británica The Lancet usó métodos científicos para calcular que desde el inicio de la guerra se han matado a 655,000 iraquíes y que el 90% murió por la violencia.
  • En Ramadi la noche del 13 noviembre, por lo menos 35 personas murieron cuando los tanques militares estadounidenses dispararon contra las casas, el más reciente de varios masacres cometidos por Estados Unidos que han salido a la luz a pesar, en muchos casos, de intentos de taparlos. Otros ejemplos son el asesinato de 24 iraquíes civiles por la Infantería de la Marina estadounidense en Haditha el 19 de noviembre de 2005, la violación y muerte a una joven de 14 años y la muerte de toda su familia en Al-Mahmudiyah, y el asesinato de 11 iraquíes, entre ellos 5 niños y una abuela de 75 años, en Ishaqi el 15 de marzo de 2006.
  • Las fuerzas armadas estadounidenses utilizaron fósforo blanco, que quema la piel, contra el pueblo iraquí. Un tratado internacional limita su uso, pero Estados Unidos se niega a firmarlo. Los funcionarios estadounidenses negaron haberlo usado hasta que un documental italiano mostró fotos de las víctimas inocentes.
  • Las fuerzas dirigidas por Estados Unidos han atacado a concentraciones de la población. En 2004, se realizaron dos ofensivas contra la ciudad de Faluya y también a al Qaim, Tal Afar, Samarra y Nayaf, resultando en muchas bajas civiles y una destrucción enorme de la infraestructura urbana que interrumpió los suministros de necesidades esenciales como agua y medicinas. Esas tácticas de sitio se prohíben en el artículo 14 del Protocolo II de la Convención de Ginebra.
  • La presencia de tropas estadounidenses en Irak solo ha exacerbado las tensiones, la violencia sectaria y la guerra civil.
  • El San Diego Union-Tribune informó el 9 de febrero: “Casi todos los indicadores de producción petrolífera y de luz, agua y drenaje han caído debajo de los niveles que existían antes de la invasión de Irak”.
  • La tortura vista en las fotos de Abu Ghraib no fue producto de unos soldados aislados, sino de órdenes de los niveles más altos del gobierno (como Rumsfeld), y ahora la Ley de Comisiones Militares la ha legalizado. Se enjuició a un puñado de soldados y se hicieron unos cambios, pero siguen saliendo a flote informes sobre la tortura en los centros de detención estadounidenses de Irak.

Estos hechos solo representan una pequeña parte del sufrimiento horrendo que la ocupación ha traído a los iraquíes. ¿Por qué no hay ningún grupo de estudio bipartidista sobre eso? ¿Por qué no se condenan esos crímenes de guerra en el Senado o la Cámara de Representantes?


Si retiran las tropas, ¿no provocará el caos?

La invasión y ocupación estadounidense ha convertido el país en un auténtico infierno para los iraquíes. En la primera mitad de 2006, un promedio de 1,000 personas por día murió violentamente (http://www.iraqbodycount.org/press/pr14.php). Una investigación, hecha por destacados epidemiólogos, calcula que más de 650,000 iraquíes han muerto desde la invasión estadounidense en marzo de 2003 (http://www.democracynow.org/article.pl?sid=06/10/12/145222). Cientos de miles de personas han quedado lisiadas e heridas. La Comisión de Refugiados de la ONU informa que desde la invasión se han “desplazado” a la fuerza a más de tres millones de iraquíes (http://www.unhcr.org/partners/PARTNERS/4458c0f22.pdf).

Uno de los principales argumentos contra la retirada de tropas de Irak es que resultaría en una escalada de caos y violencia. La violencia en Irak ahora es producto de una mezcla candente y complicada de factores desatados por Estados Unidos, como la insurgencia antiestadounidense y la violencia sectaria. Es real la posibilidad de que una retirada militar del país podría provocar más tumulto y confusión en Irak y por toda la región.

Sin embargo, hay que confrontar la verdad básica de que una prolongación de la ocupación no le traerá nada bueno al pueblo, sea de Irak, Estados Unidos, la región o el mundo. Los soldados de Estados Unidos fueron a Irak en números arrolladores como un ejército de conquista imperial, y ocupan Irak sometiendo y reprimiendo la población para fomentar una “estabilidad” que beneficia la operación y expansión de dicho imperio. Las matanzas, la tortura y la humillación que Estados Unidos le impone al pueblo no son “errores” ni “excesos”, sino un componente esencial de la misión de Bush, Cheney y Rumsfeld.

No hay manera de hacer que la ocupación sea “más aceptable”. La prolongación de la estancia de tropas estadounidenses en Irak, no importa si son tropas de combate o “entrenadores y asesores”, sería la prolongación de una situación en que las fuerzas armadas más poderosas del planeta ocupan y quieren imponer su voluntad a un país invadido injustamente. Los últimos tres años y medio nos han dejado un gráfico cuadro empapado de sangre de lo que significa.

Los que dirigen esta guerra monstruosa están topando con grandes dificultades y no hay ninguna salida fácil. Las matanzas que han hecho figuran entre los crímenes más grandes de la historia. Cualquier “solución” que prevé la continuación de la presencia militar de Estados Unidos sería una intensificación y extensión de esos crímenes.

Mucha gente de este país que se opone a la guerra se siente responsable por los horrores que el gobierno de Bush le ha causado a Irak y su población. De hecho, tenemos una gran responsabilidad al pueblo de Irak y del mundo. Plasmar esa responsabilidad en acción significa hacer todo posible para construir un movimiento masivo de oposición política dedicado a sacar del poder al gobierno de Bush y poner fin a la ocupación injusta, inmoral e ilegal del país. Hay mucho que está en juego, para ahora y para el futuro, y no tenemos mucho tiempo. Pero no es demasiado tarde para una oposición política de gran impacto que transforma el terreno político de este país y tiene repercusiones por todo el mundo. Más que nunca, ¡El mundo no puede esperar! ¡Fuera Bush y su gobierno!.

El informe del Grupo de Estudio de Irak: La fuerza del remolino

Los siguientes artículos ofrecen análisis de diferentes perspectivas sobre el informe del Grupo de Estudio de Irak. Worldcantwait.org analizará este informe más a fondo en los días siguientes.

El Informe Baker sobre Irak, Grandes apuros, profundas divisiones, opciones cada vez más limitadas, Larry Everest

Washington Refuses to End the War by Norman Solomon

It’s still about oil in Iraq , Antonia Juhasz, Los Angeles Times

Can’t Stay the Course, Can’t End the War, But We’ll Call it Bipartisan, Phyllis Bennis y Erik Leaver

El informe del Grupo de Estudio de Irak aborda el desastre que ha resultado de la estrategia implementada por el gobierno de Bush en Irak y aboga por una serie de medidas para salvar la situación inmediata y forjar un plan que profundiza el dominio económico y militar de la región. Uno de los mayores atractivos del informe, según su autor James Baker, es que es “bipartidista”. Dice al principio: “Muchos estadounidenses están descontentos no solamente con la situación de Irak, sino con el estado de nuestro debate político sobre ese país. Nuestros líderes políticos deben adoptar una orientación bipartidista para concluir responsablemente lo que es ahora una guerra larga y costosa”. Otros grupos también están preparando propuestas para una estrategia de Irak y Bush dijo hace poco que decidirá sobre ellas poco después del Año Nuevo. Sin embargo, como recalcó Baker: “Esto [el informe del Grupo] es el único consejo bipartidista que el presidente recibirá”.

El Grupo de Estudio es un grupo selecto de guardianes y capataces del imperio, y le están dando a Bush una advertencia severa. Le dicen enérgicamente que el rumbo actual pone en peligro toda la empresa. Un artículo reciente de la revista New Yorker argumentó que si no cambia el rumbo de la guerra de Irak, habrá un “daño permanente a los intereses estadounidenses”.

La idea central del informe está clarísima. Llama a reubicar y reconfigurar las fuerzas militares que están en Irak. Si esas propuestas se aceptan, se iniciará una retirada gradual de tropas más o menos en 2008, pero la presencia militar en Irak y en la región continuaría.

En otras palabras, la guerra continuará. La presencia militar estadounidense quedará y posiblemente aumentará. El saldo de iraquíes muertos a raíz de la invasión –una cantidad que ya está a varios cientos de miles y más—aumentará. La posición militar y las relaciones políticas estadounidenses se configurarán de acuerdo al objetivo de fortalecer el impulso imperial.

La fuerza del remolino

Millones de personas votaron por los demócratas porque querían un alto a las guerras de Bush y pensaban que los demócratas defenderían esa postura. Sin embargo, el debate entre los comentaristas ahora es si o no enviar a más tropas, cómo reubicarlas, si o no extender la presencia de tropas de combate más allá del 2008 y extender la presencia militar en general aún más, si es mejor la fuerza militar o la presión política/económica o una combinación de las dos para contener Irán y Siria, países que el liderato político considera amenazas.

Ruge un debate sobre el informe Baker y la cuestión más amplio de cómo Estados Unidos debe avanzar en medio del caos y desastre que el plan de Bush ha desatado en el Medio Oriente, con las posibilidades de que todo salga de su control en Irak, el Medio Oriente e incluso en este país. Como dijo un editorial del New York Times, “la nación está envuelta en una crisis política”.

El muy cacareado “bipartidismo” del informe Baker tiene el objetivo, en parte, de superar lo que llama la “polarización política” del país. Piensa lograr eso uniendo a toda la población –hasta los millones de personas que se oponen a esta guerra injusta, brutal y aparentemente sin fin—alrededor de su programa. Los líderes demócratas se sienten atraídos a ese informe como limaduras de hierro a un imán. Harry Reid, el líder demócrata del Senado, dijo: “El Grupo de Estudio de Irak le ha hecho un servicio tremendo e histórico al pueblo estadounidense”, Hillary Clinton dijo: “El pueblo estadounidense ha hablado. El Grupo de Estudio de Irak ha hablado. Expertos de todo el espectro político han hablado. Hasta el candidato seleccionado por el presidente para ser el secretario de Defensa ha hablado. Es hora ya de que el presidente escucha y cambia el rumbo en Irak”.

“Un cambio del rumbo en Irak” no es lo que necesita el pueblo... de Irak, del mundo o de este país. Lo que necesitan es un alto ya a esta guerra injusta e ilegítima. El “bipartidismo” promocionado en Washington tiene el fin de unir al liderato político del país en torno a planes reajustados para la guerra, la conquista y la dominación, y de acallar el coraje popular que está a punto de estallar. Consentir a las propuestas “razonables” del informe del Grupo de Estudio de Irak y repetidas por gente como Reid y Clinton es someternos a la fuerza del remolino. Las consecuencias de esa sumisión serían desastrosas.

Los problemas que James Baker, Lee Hamilton y los demás autores del informe están tratando de resolver no son los problemas que encara la población. El problema que la población encara se relaciona a la construcción de un movimiento político masivo con la meta de poner fin a esta guerra y sacar del poder al gobierno de Bush, y que al hacer eso transforma el clima político y el debate político del país. En vez de “superar” la polarización, necesitamos mucha más polarización, que incluye a gente de muchas nacionalidades, sectores y regiones del país, resuelta en nuestra oposición a guerras de imperio y a todo plan que las continuaría.


 

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¡El mundo no puede esperar!

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