The Guardian
El ICE utiliza un avión privado de un amigo de Trump
para deportar a palestinos a Cisjordania

Una investigación de The Guardian ha revelado que el vuelo formaba parte de una
operación secreta del Gobierno estadounidense para deportar a palestinos
detenidos por el ICE
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Harry Davies / Alice Speri / Sufian Taha
elDiario.es
6 de febrero de 2026
En la mañana del 21 de enero, las autoridades israelíes dejaron a ocho hombres palestinos en un puesto de control
de Cisjordania. Desorientados y con frío, vestían chándales de la prisión y
llevaban sus pocas pertenencias en bolsas de plástico.
Horas antes, habían estado sentados con las muñecas y los tobillos engrilletados en los
lujosos asientos de cuero de un jet privado propiedad del magnate inmobiliario
de Florida Gil Dezer, socio comercial de Donald Trump desde hace mucho tiempo.
Dezer también es donante de Trump, amigo de Donald Trump Jr y miembro de la rama de Miami de
Amigos de las Fuerzas de Defensa de Israel.
Su elegante jet Gulfstream, al que él llama “mi pequeño cohete”, se utilizó para transportar a los hombres
desde un aeropuerto cercano a un famoso centro de expulsión en Arizona hasta
Tel Aviv. El jet hizo tres paradas para repostar en el camino: en Nueva Jersey,
Irlanda y Bulgaria.
Una investigación de The Guardian ha determinado que el vuelo formaba parte de una operación secreta y
políticamente delicada del Gobierno estadounidense para deportar a palestinos
detenidos por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) a la
Cisjordania ocupada por Israel.

Los promotores inmobiliarios de Trump Towers, Gil Dezer y Donald Trump, en un
evento celebrado en 2011. Miami Herald/Tribune News Service a través de Getty
Images
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Uno de los deportados en el vuelo de enero era Maher Awad, un joven de 24 años originario
de Cisjordania que llevaba casi una década viviendo en Estados Unidos. En
declaraciones a The Guardian en la ciudad de Rammun, Maher comparte fotos de su
novia y su hijo recién nacido en Michigan.
Awad es uno de los varios hombres a bordo de dos vuelos recientes que han sido identificados
por The Guardian y la publicación israelo-palestina +972 Magazine. “Crecí en
Estados Unidos”, dice. “Estados Unidos era el paraíso para mí”.
El lunes de esta semana, el lujoso jet de 16 plazas de Dezer se utilizó por segunda vez para transportar a
otro grupo de deportados palestinos. Aterrizaron en el aeropuerto Ben Gurión de
Tel Aviv y también parecen haber sido trasladados a Cisjordania.
Antiguos funcionarios estadounidenses y abogados especializados en inmigración afirman que los vuelos
—y la ayuda de Israel para devolver a los palestinos al territorio ocupado—
marcan un cambio en la política impulsado por la agresiva campaña de
deportaciones masivas de la Administración Trump.
Una fotografía publicada por el periódico israelí Haaretz, que fue el primero en informar sobre el vuelo de
enero, muestra que los hombres fueron recibidos en el aeropuerto Ben Gurión por
un grupo de personal de seguridad israelí. Desde allí, según Awad, guardias
armados los llevaron a un puesto de control cerca de la aldea de Ni'lin, en
Cisjordania.
Conozco a Donald Trump desde hace más de 20 años. Estuve en su boda. Él estuvo en la mía.
Somos buenos amigos. Estoy muy orgulloso de que ocupe el cargo. Muy orgulloso
del trabajo que está haciendo
Gil Dezer
“Nos dejaron tirados como animales al lado de la carretera”, dice Awad. “Fuimos a una casa de la zona,
llamamos a la puerta y les dijimos: ”Por favor, ayúdennos“.
Mohammad Kanaan, un profesor universitario cuya casa está cerca del puesto de control, recuerda el momento
en que Awad apareció en la aldea. Kanaan, que llevaba un pañuelo rojo keffiyeh
para protegerse del viento frío, se hizo un selfi con los hombres vestidos
todavía con la ropa del centro de detención estadounidense.
“Me sorprendió verlos caminar hacia mi casa y el pueblo. El ejército israelí no suele liberar
prisioneros en este puesto de control”, dice. “Se quedaron en mi casa solo dos
horas. Durante ese tiempo, les dimos de comer. Llamaron a sus familias, que
vinieron a recogerlos o les organizaron el transporte”.
“No habían tenido contacto con sus familias durante mucho tiempo. Sus familias los consideraban
desaparecidos”, añade.
“Estuve en su boda. Él estuvo en la mía”
La cola del jet privado utilizado por el ICE para deportar al palestino lleva el logotipo de Dezer
Development, una empresa inmobiliaria fundada por el promotor inmobiliario
israelí-estadounidense Michael Dezer y dirigida actualmente por Gil Dezer, su hijo.
Los Dezer se asociaron por primera vez con Trump a principios de la década de los 2000 y desde entonces
han construido seis torres residenciales con la marca Trump en Miami. Juntos,
padre e hijo han realizado donaciones por valor de más de 1,3 millones de dólares
para apoyar sus campañas presidenciales, según muestran los registros.
Gil Dezer es una figura influyente en el sector inmobiliario de lujo de Miami. En su extravagante
fiesta de 50 cumpleaños el año pasado, a la que asistieron celebridades como el
rapero Future, varios artistas disfrazados de Trump se mezclaron con los
invitados. Anteriormente, Gil Dezer también asistió a la fiesta de 30
cumpleaños de Donald Trump Jr.

Natalie Younan y Gil Dezer posan con los artistas durante la fiesta del 50 cumpleaños de Gil Dezer en
Bentley Residences el 1 de marzo de 2025 en Miami, Florida. Alexander Tamargo /
Getty Images Alexander Tamargo
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En una entrevista reciente, Dezer habló de su “amor” por Trump.
“Lo conozco desde hace más de 20 años. Estuve en su boda. Él estuvo en la mía.
Somos buenos amigos. Estoy muy orgulloso de que ocupe el cargo. Muy orgulloso
del trabajo que está haciendo”.
El avión de Dezer, al que ha descrito como su “juguete favorito”, fue fletado por el ICE a través de Journey Aviation, una
empresa con sede en Florida (que se ha negado a hacer declaraciones sobre los
vuelos a Israel). Los registros públicos muestran que Journey es contratada con
frecuencia por agencias estadounidenses para fletar aviones privados.
Según Human Rights First (HRF), que realiza un seguimiento de los vuelos de deportación, el jet de Dezer
realizó cuatro “vuelos de expulsión” —a Kenia, Liberia, Guinea y Esuatini— a
partir del pasado mes de octubre, antes de sus dos recientes viajes a Israel.
En un correo electrónico, Dezer dice a The Guardian que nunca tuvo conocimiento de los nombres de las
personas que viajaron a bordo de su jet cuando fue fletado de forma privada por
Journey, ni del propósito del vuelo. “Lo único que se me notifica son las
fechas de uso”, afirma.
El empresario no ha respondido a más preguntas sobre el uso de su jet por parte de la
Administración Trump para deportar a palestinos a través de Israel.
Todo lo que sé, todo lo que he vivido, ha sido en Estados Unidos. No quiero estar aquí
[Palestina], quiero volver lo antes posible
Maher Awad — Joven de 24 años deportado en el avión privado del amigo de Trump
Los funcionarios estadounidenses no han respondido a las preguntas sobre el coste de los dos
recientes vuelos a Israel, pero, según el ICE, los costes de los vuelos fletados han
oscilado entre casi 7.000 y más de 26.000 dólares por hora de vuelo en el
pasado. Fuentes del sector de la aviación estiman que los vuelos hacia y desde
Israel habrían costado al ICE entre 400.000 y 500.000 dólares.
Savi Arvey, director de investigación y análisis de la HRF para los derechos de los refugiados e
inmigrantes, dice que el jet de Dezer era “parte de un sistema opaco de aviones
privados que facilitan” una campaña de deportación masiva que “ha ignorado
descaradamente el debido proceso, ha separado a familias y se lleva a cabo sin
ninguna rendición de cuentas”.
Volar por todo el mundo con grilletes
Los datos de seguimiento de aeronaves muestran que tanto el vuelo del 21 de enero como el del 1 de febrero
a Israel hicieron escalas para repostar en el aeropuerto de Shannon, en
Irlanda, y en el aeropuerto de Sofía, en Bulgaria. Esas escalas pueden plantear
dudas a las autoridades de esos países sobre la situación legal de los
pasajeros que transitaron por su territorio.
Los ocho palestinos tenían los tobillos encadenados en el vuelo del 21 de enero, según Awad y otro hombre
a bordo, Sameer Isam Aziz Zeidan, un trabajador de una tienda de comestibles de
47 años. Awad dice que le obligaron a llevar un dispositivo de inmovilización
corporal, con las muñecas esposadas al estómago. Ambos hombres dijeron que los
grilletes les impedían comer con normalidad, ya que les obligaban a inclinar la
cabeza hacia adelante para llevarse la comida a la boca.
En una entrevista, el tío de Zeidan cuenta que este había abandonado Cisjordania para irse a Estados
Unidos a principios de la década de 2000 y que, hasta que fue deportado, vivía
en Luisiana con su esposa y sus cinco hijos. Dice que Zeidan, que cumplió
condena en prisión hace aproximadamente una década y no renovó su tarjeta de
residencia, fue detenido por el ICE hace más de un año. “Ahora no puede volver
a Estados Unidos. Toda su familia está allí”, cuenta.
Al igual que Zeidan, Awad tiene familia en Estados Unidos, incluido un hijo de cuatro meses al que nunca
ha conocido, ya que nació mientras Awad estaba detenido por el ICE.
Awad dice que tenía 15 años cuando se marchó de Cisjordania y viajó solo a Estados Unidos con un visado de
turista, para reunirse con sus hermanos y el resto de su familia. Fue al
instituto en Michigan y más tarde trabajó en varios negocios de la familia,
entre ellos una popular tienda de shawarma en Kalamazoo, además de vender coches.

Página web de Journey
Aviation, que se utiliza para anunciar el lujoso jet Gulfstream de Gil Dezer
para vuelos chárter privados. Journey Aviation.
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Obtuvo un número de la seguridad social estadounidense, pagó impuestos y consiguió el carné de
conducir. Conoció a una mujer estadounidense con la que planeaba casarse y se
mudó con ella. “Todo lo que sé, todo lo que he vivido, ha sido en Estados
Unidos”, cuenta.
Acababan de enterarse de que estaban esperando un hijo cuando Awad llamó a la policía en febrero de 2025
para denunciar un allanamiento en su casa. Cuando los agentes se presentaron,
aparentemente arrestaron a Awad en relación con una acusación de violencia
doméstica del año anterior.
Awad estuvo detenido durante dos días. Cuando salió de la cárcel local, los agentes del ICE lo
estaban esperando fuera. Más tarde se retiraron los cargos, pero pasó el año
siguiente siendo trasladado de un centro de detención de inmigrantes a otro por
todo el país, incluyendo Michigan, Texas y Luisiana.
Readaptándose a la vida en Cisjordania, donde la violencia militar y de los colonos se ha disparado en los
últimos años, Awad ha pasado sus días haciendo videollamadas a su pareja, Sandra McMyler, y a su bebé.
Dijo que cuando los soldados israelíes lo detuvieron recientemente en un puesto de control, lo
único que pudo mostrar fue su carné de conducir de Michigan.
Su vida, dice, está en Estados Unidos. “No quiero estar aquí. Estoy deseando volver lo antes posible”.
En Michigan, McMyler cuenta a The Guardian que está pasando apuros sin Awad y que echaba de menos su cocina
y la forma en que hacía que cada día se sintiera como si fuera su cumpleaños.
“Quiere poder ayudarme a cuidar de su bebé. Quiere cogerlo en brazos, darle
besos, hablarle, todo”, dice. “Quiero que mi familia vuelva a estar junta”.
Un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) no ha respondido a
las preguntas sobre los vuelos de deportación a Israel, pero señala: “Si un
juez determina que un extranjero ilegal no tiene derecho a estar en este país,
lo vamos a expulsar. Y punto”.
El Departamento de Estado de EEUU se ha negado a hacer declaraciones más allá de
decir que “coordina estrechamente con el DHS los esfuerzos para repatriar a los
extranjeros ilegales”. Tanto el Ministerio de Asuntos Exteriores como el
servicio penitenciario de Israel no han querido comentar su participación en la operación.
Los periodistas de la revista +972 Ghousoon Bisharat, Ben Reiff y Alaa Salama han
contribuido a este artículo.
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