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El Mundo no Puede Esperar organiza a las personas que viven en Estados Unidos para repudiar y parar el rumbo fascista iniciado durante el régimen de Bush y evidenciado en las ocupaciones asesinas, injustas e ilegítimas de Irak y Afganistán; la “guerra de terror” global de tortura, rendición extraordinaria y espionaje; y la cultura de discriminación, intolerancia y avaricia. A ese rumbo no le darán marcha atrás los líderes que nos instan a buscar puntos en común con fascistas, fanáticos religiosos e imperio. Solo es posible si la población forja una comunidad de resistencia –un movimiento independiente de grandes cantidades de personas—que, actuando en pro de los intereses de la humanidad, pone fin a dichos crímenes y demanda que se procese a los responsables por ellos.



Del directora nacional de El Mundo No Puede Esperar

Debra Sweet


Invitación a traducir al español
(Nuevo)
03-15-11

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Por qué llevo a los tribunales a Barack Obama

Chris Hedges
20 de enero de 2012

En mi nombre, el viernes último, y ante la Corte de los Estados Unidos del Distrito Sur de la Ciudad de New York, los abogados Carl J. Mayer y Bruce I. Afran accionaron mi querella como demandante en contra de Barack Obama y el Secretario de Defensa Leon Panetta, recusando la legalidad de la Autorización para el Uso de la Fuerza Militar incluida en la última versión de la Ley de Autorización de la Defensa Nacional (National Defense Authorization Act), firmada por el presidente el 31 de diciembre.

En el Título X, Subtítulo D, con el epígrafe "Contra-Terrorismo", la ley autoriza al ejército - por primera vez en más de doscientos años - a ejecutar acciones de vigilancia interna. Según este proyecto de ley, que empezará a regir desde el tres de marzo, el ejército podrá detener indefinidamente y sin juicio a cualquier ciudadano de los Estados Unidos bajo la sospecha de ser un terrorista o de ser cómplice del terrorismo. Igualmente, los sospechosos podrán ser llevados por el ejército a nuestra colonia penal de ultramar en la bahía de Guantánamo y ser retenidos allí "hasta el final de las hostilidades". Esto es una catastrófica cachetada a las libertades civiles.

Yo viví muchos años en países donde el ejército tenía el poder de arrestar y retener sin cargos a los ciudadanos. He estado en algunas de sus cárceles. He tenido amigos y colegas que han "desaparecido" dentro de los gulags militares. He conocido las consecuencias del poder policíaco irrestricto de aplastar que se le ha dado a las fuerzas armadas de algunas naciones. Y aunque mi batalla parecerá quijotesca, es una que debe llevarse a cabo si es que tenemos alguna esperanza de sacar al país del fascismo corporativo.

La sección 1031 del proyecto de ley define a una "persona encubierta" - un sujeto para el arresto - como "una persona que fue parte de o haya apoyado substancialmente a al-Qaeda, a los Taliban, o a las fuerzas asociadas que estén involucradas en hostilidades en contra de los Estados Unidos o de sus socios de coalición, e incluye a cualquier persona que haya cometido un acto de beligerancia o haya apoyado directamente las hostilidades en auxilio de dichas fuerzas enemigas".

El proyecto de ley, sin embargo, no define los términos "haya apoyado substancialmente", "haya apoyado directamente" o "las fuerzas asociadas".

Regularmente tuve encuentros con líderes de Hamas y de la Jihad Islámica en Gaza. En Túnez, tuve por costumbre visitar a los líderes de la Organización de Liberación de Palestina, incluyendo a Yasser Arafat y a Abu Jihad, cuando eran estigmatizados como terroristas internacionales. En Irán, pasé el rato con la Guardia Revolucionaria, y con los combatientes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán en el norte de Irak y en el sureste de Turquía. Todas estas entidades fueron o están etiquetadas como organizaciones terroristas por el gobierno de los Estados Unidos. ¿Qué estará diciendo este proyecto de ley acerca de si se ha estado en el lugar cuando - en los 80 - yo y otros gringos hicimos giras al lado de las unidades armadas de los sandinistas en Nicaragua y de las guerrillas del Frente de Liberación Nacional Farabundo Martí de El Salvador? ¿Qué dirá de aquellos de nosotros que estuvimos con los insurgentes sureños durante la guerra civil de Yemen o con los rebeldes del sur de Sudán? Más veces de las que puedo contar, he cenado con personas a las que se les pone el sello de terroristas en nuestro país. Pero eso no me convierte en uno.

Una vez que un grupo esté señalado de ser una organización terrorista, sea este una asociación de caridad palestina o un elemento del movimiento independentista uighur, el ejército, según este proyecto de ley, podrá arrestar al ciudadano estadounidense que haya apoyado a las asociaciones de caridad relacionadas con el grupo o que, sin saberlo, haya enviado dinero o suministros médicos a grupos de fachada. Ya hemos visto la persecución y clausura de organizaciones islámicas de caridad que apoyaban a los palestinos. Ahora los miembros de estas organizaciones pueden ser tratados como portadores de la tarjeta de "terroristas" y enviados a Guantánamo.

Pero yo sospecho que el verdadero propósito de este proyecto de ley es silenciar a los movimientos internos, nacionales, que amenazan al estado corporativo. La definición de un terrorista es tan insubstancial bajo la Ley Patriota (Patriot Act) que, probablemente, hay unos cuantos millones de estadounidenses que califican para ser investigados o encerrados. Considere usted los criterios arcanos que pueden convertirlo en sospechoso dentro de nuestro nuevo estado militar-corporativo. El Departamento de Justicia lo considerará digno de ser investigado si usted ha perdido unos cuantos dedos, si usted tiene municiones a prueba de agua, si usted es dueño de armas de fuego o si usted tiene almacenados en su casa alimentos para más de siete días. Añadir unas cuantas tácticas obstruccionistas del movimiento Ocupad a esta lista, sería un procedimiento sin cosidos. Por puro capricho del ejército, un sospechoso de ser "terrorista" que, ciertamente, también es ciudadano estadounidense, podría sufrir una extraordinaria capitulación: Ser secuestrado y abandonado para que se pudra en uno de nuestras zonas de conflicto "hasta que finalicen las hostilidades". Puesto que se trata de una guerra interminable, la estadía sería muy larga.

Esta demencial "guerra contra el terror" es tan indefinida y vaga como lo puede ser un conflicto en cualquier estado totalitario. Disentir está incrementalmente considerado como traición. Los enemigos supuestamente acechan en cada una de las organizaciones que no canten los mantras patrióticos conque el estado les ha provisto. Y este proyecto de ley está alimentando la paranoia estatal. Expande nuestra permanente situación de guerra a todo los puntos del globo. Borra las libertades constitucionales fundamentales. Ello significa que ya no podemos por más tiempo describir nuestro sistema político con la palabra "democracia".

El agachado y cobarde Partido Demócrata, que habría fingido indignación si George W. Bush hubiese puesto en vigor esta ley, se manifiesta voluntarioso, una vez más, para concederle el boleto a Obama. Lo que él ha hecho es imperdonable, inconstitucional y excesivamente peligroso. La amenaza y alcances de al-Qaeda - que yo estuve cubriendo en Europa y el Medio Oriente para The New York Times - son marginales, pese a los ataques del 9/11. El grupo terrorista no plantea una amenaza existencial para la nación. Está tan desestabilizado y fraccionado que casi no funciona. Osama bin Laden fue muerto a balazos por comandos y su cuerpo arrojado al océano. Incluso el Pentágono dice que la organización está mutilada. ¿Por qué, entonces, una década después del inicio de la llamada guerra contra el terror, hay necesidad de que estas medidas draconianas se pongan en vigencia? ¿Por qué ahora los ciudadanos estadounidenses necesitan ser específicamente singularizados mediante la detención militar y la negación del debido proceso cuando ya, según la Autorización del Uso de la Fuerza Militar del 2001, el presidente puede - en apariencia - encontrar la cobertura legal para servir de juez, jurado y verdugo en la muerte de ciudadanos estadounidenses, tal como lo hiciera con el asesinato del clérigo Anwar al-Awlaki en Yemen? ¿Por qué es necesario este proyecto de ley cuando el gobierno rutinariamente ignora nuestros derechos de la Quinta Enmienda - "Ninguna persona será privada de la vida sin el debido proceso de ley" - al igual que el derecho a la libre expresión de la Primera Enmienda?

El miedo es el arma de poder preferido por los regímenes totalitarios. Siembra el miedo entre las gentes. Oblígales a deponer sus derechos en nombre de la seguridad nacional. Y luego liquida a los pocos que no estén suficientemente atemorizados. Si esta ley no fuere revocada, nada nos hará diferentes de cualquier dictadura militar. Su aplicación será un gigantesco salto hacia adelante para las oligarquías corporativas que planean continuar con el saqueo de la nación, utilizando al estado y a la seguridad militar para intimidar a sus habitantes hasta el sometimiento total.

La parte más extraña de esta legislación es que el FBI, la CIA, el director de inteligencia nacional, el Pentágono y el Fiscal General no la apoyan. El director del FBI Robert Mueller dijo que lo que él más teme, en verdad, del proyecto de ley es que obstaculizaría la habilidad de la oficina en la investigación del terrorismo, porque haría más difícil la cooperación de los sospechosos retenidos por el ejército. "La posibilidad hace más factible el que perdamos la oportunidades de conseguir la cooperación de personas que en el pasado fuimos exitosos en ganar limpiamente", manifestó ante el Congreso.

Pero, comoquiera que sea, la legislación se hizo. Y yo sospecho que se hizo porque las corporaciones, viendo el malestar en las calles, sabiendo que las cosas se pondrán peores y alarmadas porque el movimiento Ocupad se hará más grande, ya no confían en que la policía las proteja. Lo que buscan es la competencia de invocar al ejército. Y ahora ellas pueden.


- Traducción: Orontes H. Solís

Al original del artículo y al facsímil de la querella, en inglés ambos, con este enlace http://www.truthdig.com/report/item/why_im_suing_barack_obama_20120116/

El columnista Chris Hedges escribe regularmente para Truthdig.com. Hedges se graduó en Harvard Divinity School y por casi dos décadas fue corresponsal extranjero de The New York Times. Es autor de muchos libros, que incluyen: War Is A Force That Gives Us Meaning, (La guerra es una fuerza que nos da significado), What Every Person Should Know About War (Lo que toda persona debe saber de la guerra), y American Fascists: The Christian Right and the War on America (Fascistas gringos: La derecha cristiana y la guerra en los Estados Unidos). Su libro más reciente es Empire of Illusion: The End of Literacy and the Triumph of Spectacle (El imperio de la ilusión: El fin del alfabetismo y el triunfo del espectáculo).


 

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