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El Mundo no Puede Esperar organiza a las personas que viven en Estados Unidos para repudiar y parar el rumbo fascista iniciado durante el régimen de Bush y evidenciado en las ocupaciones asesinas, injustas e ilegítimas de Irak y Afganistán; la “guerra de terror” global de tortura, rendición extraordinaria y espionaje; y la cultura de discriminación, intolerancia y avaricia. A ese rumbo no le darán marcha atrás los líderes que nos instan a buscar puntos en común con fascistas, fanáticos religiosos e imperio. Solo es posible si la población forja una comunidad de resistencia –un movimiento independiente de grandes cantidades de personas—que, actuando en pro de los intereses de la humanidad, pone fin a dichos crímenes y demanda que se procese a los responsables por ellos.



Del directora nacional de El Mundo No Puede Esperar

Debra Sweet


Invitación a traducir al español
(Nuevo)
03-15-11

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Poniéndo nombre a los asesinados por los ataques de aviones no tripulados estadounidenses.

11 de mayo de 2012
Kevin Gosztola

Traducido del inglés por
El Mundo No Puede Esperar
27 de mayo de 2012

Cuando los ataques de aviones no tripulados (drones) matan gente, los medios de información raramente se molestan en nombrar a los muertos si no son acusados por algún oficial de ser líderes de al-Qaeda. Además del líder de al-Qaeda que se supone que murió, se informa que los otros muertos son “militantes”. Es poco probable que se revele más información.

Por ejemplo, la CNN informó ayer de que “ocho militantes en el sur de Yemen” murieron en un ataque estadounidense con drones. El 5 de mayo, la Associated Press informó de que un ataque estadounidense con drones mató “hasta a 9 supuestos militantes”, cuando una “volea” de misiles cayeron dentro de una casa cerca de la frontera paquistaní con Afganistán. Reuters informó el 29 de abril que un ataque estadounidense con drones mató a “cuatro militantes sospechosos en la región tribal de Waziristán del Norte en Pakistán cerca de la frontera con Afganistán”. El ataque golpeó un “instituto femenino abandonado” supuestamente utilizado por los “militantes”.

En todas estas informaciones, no se especifica exactamente quién murió. Una noticia dice que los “militantes” eran parte de la red de Ansar al-Sharia, un grupo que el gobierno de EE.UU. considera afiliado a al Qaeda. Las otras noticias ni siquiera afirman que hubiera líderes de al Qaeda entre los asesinados. Al contrario que el reciente ataque con drones que mató a Fahd al-Quso en Yemen, que se encontraba en la lista de los más buscados por el FBI por su implicación en el atentado contra el USS Cole, no se nombran agentes de al Qaeda de alto rango. (El sobrino de Quso, Fahed Salem al-Akdam también murió).

La Oficina de Periodismo Investigativo (Bureau of Investigative Journalism (TBIJ)), con base en Reino Unido, ha convertido en una prioridad el realizar un seguimiento de los muertos por el programa estadounidense de drones. Han trabajado con valentía para poner un nombre a cada individuo muerto, especialmente a aquellos de cuya muerte no se informa en los medios. Han conseguido hacer una estimación del total de los civiles muertos que se acerca a la propia estimación de la CIA. Y han irritado, como el miembro de TBIJ Chris Woods escribe hoy, al servicio de inteligencia estadounidense poniendo una luz sobre los civiles presuntamente asesinados en los ataques con drones.

Como Woods escribe:

    …la inteligencia estadounidense ha intentado atacar agresivamente nuestros hallazgos. Nuestros medios de información amigos han sido presionados. La CIA dice que estamos obteniendo la información de un “espía paquistaní” (un abogado que representa a las víctimas de los ataques con drones). Y cuando finalmente mostramos, con el Sunday Times, que la CIA había estado bombardeando personal de rescate y asistentes a funerales, se sugirió que estábamos‘ayudando a al Qaeda.’…/i>

John Hanrahan para Nieman Watchdog cubrió cómo el New York Times ayuda a los funcionarios de EE.UU. que quieren calumniar a equipos como el TBIJ que sacan a la luz la verdad sobre el programa estadounidense de drones. El periodista Scott Shane piensa que las fuentes anónimas son necesarias para dar “alguna voz desde el otro lado” (esto es, del otro lado del gobierno) en artículos que informen de las muertes de civiles.” Hanrahan valora positivamente esta sugerencia explicando que el problema con el “gobierno de EE.UU. y con su voz anónima desde el otro lado”, es que “la voz desde el otro lado” que no está representada en los grandes medios de comunicación es la de las víctimas civiles. Sus voces y nombres raramente aparecen en los grandes medios.”

El gobierno de Obama, según Woods, está buscando redefinir el término “civil”. Esto es inevitable, dado que el gobierno está también redefiniendo el “debido proceso”.

En junio de 2011, el jefe del contraterrorismo, John Brennan, afirmó que no habían muerto civiles por los ataques de los drones estadounidenses. George Stephanopoulos, presentador de This Week en la ABC, presionó a Brennan recientemente sobre la idea de que ni un solo civil había sido asesinado. Él respondió, “que lo que dije fue que en el periodo anterior a mis declaraciones públicas no teníamos información sobre ni un solo civil, ni un solo no combatiente, que hubiera sido asesinado.”

El lenguaje puede ser explicado resaltando la realidad de que aquellos que apoyan el programa de drones en el gobierno Obama ven a la gente en países como Paquistán, Somalia o Yemen, que están constantemente experimentando ataques, como combatientes o no combatientes. Cualquier no combatiente, que es asociado con o que está cerca de combatientes enemigos, incluyendo miembros familiares, no son susceptibles de ser considerados civiles “inocentes”.

Además, terrorista o civil son términos legales que no tienen sentido. La administración opera bajo la teoría falaz de que el Uso Autorizado de la Fuerza Militar (AUMF, en sus siglas en inglés) da a los EE.UU. autoridad para matar a cualquier persona que pueda suponer una “amenaza”. El término “civil” presume que los ciudadanos de Paquistán, Somalia o Yemen tienen derechos legales para no estar sujetos a un asesinato estrajudicial si los EE.UU. deciden que son una “amenaza”. La administración no tiene respeto por los derechos de “debido proceso” que esos ciudadanos puedan tener en su país. La administración responde a las preocupaciones sobre soberanidad y libertades civiles con la observación inmadura de que los ciudadanos pueden tanto enfrentarse a ataques de drones “dirigidos” o “quirúrgicos” o a una ocupación militar estadounidense en toda regla. El gobierno opina que los ciudadanos de esos países extranjeros deberían dar las gracias de que exista una tecnología que no hace necesario que los EE.UU. tengan una mayor presencia en el país.

Los EE.UU. quiere que la gente piense que solo matan a “militantes” o combatientes enemigos como Quso. No desean confirmar a los medios de comunicación que otras personas, que no son miembros de al Qaeda, también mueren. La continuación del programa drone depende de que la gente crea que los drones no matan a un gran número de civiles inocentes y que pueden matar eficientemente a miembros de al Qaeda y a sus afiliados. Esta es la razón por la que el TBIJ estima que “entre 170 y 500” civiles asesinados todavía no han sido identificados.

Y esta es la razón por la que, hasta que los activistas de EE.UU. les hicieron desistir, el Departamento de Estado intentó bloquear al abogado paquistaní Shahzad Akbar, que había demandado al gobierno de EE.UU. por los ataques con drones en Paquistán, desde su entrada en los EE.UU. para atender una cumbre internacional sobre drones en Washington D.C. Este abogado representa a las víctimas de los drones en Paquistán y busca sus nombres, comparte con la gente quiénes son y fuerza al mundo a no ignorar sus muertes.

Akbar ha presentado recientemente peticiones constitucionales a la Corte Suprema en Peshawar, Paquistán, en nombre de las víctimas de los drones y ha demandado al gobierno paquistaní. Las peticiones se refieren a un ataque que ocurrió el 17 de marzo de 2011 y que mataron a Malik Daud Khan, jefe de la Loya Yirga (asamblea) en Waziristán del Norte. Los ancianos de las tribus se habían reunido para solucionar una “disputa entre dos grupos tribales por una mina de cromita”. La disputa había causado una “larga pelea” y representaba una “amenaza para la paz pública”. El día de la reunión de la Yirga, la CIA alcanzó a los líderes tribales y mató a 50 personas.

El hijo de Malik Daud Khan, Noor Khan, presentó una petición, pidiendo al gobierno paquistaní que terminara con su incapacidad para proteger al pueblo paquistaní frente a los ataques de los drones. Una segunda petición fue presentada en nombre del resto de las 49 víctimas. La segunda petición nombra a algunas de estas víctimas.

Los nombres y descripciones de los asesinados rompen definitivamente el discurso que le gusta hacer a los EE.UU.:

    Din Mohammad aproximadamente 25 años, provenía de Manzar Khel, Waziristán del Norte, era conductor de profesión y también estaba negociando la compra-venta de cromita. El 17 de marzo de 2011, se encontraba en la Yirga y fue asesinado en ese lugar por un ataque de drones. Fue enterrado de acuerdo con los rituales islámicos y pastunes en su cementerio ancestral. Deja dos viudas y dos niños pequeños…

    Khanay Khan residente en Miramshah, Waziristán del Norte, aproximadamente 40 años de edad, participaba en la Yirga como representante de su pueblo. Era la única fuente de sustento de su familia. El 17 de marzo de 2011, atendía la Yirga y fue asesinado en ese lugar por un ataque con drones. Su cuerpo descuartizado fue llevado por sus hijos de vuelta a Miramshah y allí fue enterrado…

    Mohammad Noor de 27 años, residente en Khar Tangi, Waziristán del Norte, atendía la Yirga el 17 de marzo de 2011 junto con su tío Gull Mohammad y su primo Mohammad Ismail, también asesinados, cuando alrededor de las 11:00, drones dirigidos por los EE.UU. atacaron la Yirga con misiles Hellfire que mataron a decenas de personas incluyendo a su tío y a su primo. Mohammad Noor resultó gravemente herido. La parte inferior de su cuerpo estaba afectada, y sus piernas quedaron dañadas de por vida. Fue hospitalizado, sus dos piernas estaban fracturadas y los doctores tuvieron que insertar una varilla de metal para que actuase como los huesos de sus piernas y para permitirle estar de pie y caminar con muletas.

Dejar sin nombre a los muertos refuerza los aspectos deshonestos, ilegales e inhumanos del programa drone de los EE.UU. No es una sorpresa que los medios en EE.UU. publiquen raramente las cifras de las víctimas. Sin embargo, se debe señalar que, especialmente en Paquistán, incluso si quieres informar de quién murió, los que se acercan a las víctimas pueden convertirse facilmente en objetivos. La CIA y los militares paquistaníes también han acordonado la zona alrededor de Waziristán haciendo imposible para los periodistas entrar y documentar los asesinatos y los daños de los ataques.

Los EE.UU. no van a tener periodistas yendo a las zonas a informarnos para que haya transparencia en la naturaleza del programa. Por eso es por lo que el presidente Obama ordenó al antiguo presidente Ali Abdullah Saleh no perdonar ni liberar al periodista yemení Abdulelah Haider Shaye. Shaye cubrió eficazmente las consecuencias de los ataques con drones. Entrevistó a las víctimas en la masacre de al-Majalah y ayudó a los grupos de derechos humanos a descubrir el hecho de que las bombas no eran de Yemen sino de los EE.UU.

Por esto también es por lo que Tarik Aziz probablemente se convirtió en un objetivo. Aziz tenía 16 años. Quería fotografiar a las víctimas de los drones para crear conciencia. El grupo de derechos humanos británico Reprieve decidió dar cámaras a los niños de Paquistán. Asistió a una conferencia sobre drones el 27 de octubre de 2011 en Islamabad. Recibió algún entrenamiento útil para informar sobre ataques con drones. Días más tarde, fue alcanzado y asesinado por un ataque con drones mientras llevaba a su madre al hospital en Waziristán.

* Esta es una parte de la presentación de Shahzad Akbar que dio en la cumbre sobre los drones. Habla sobre Aziz y otras víctimas de los ataques con drones en Paquistán (en inglés).


 

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