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21 de agosto de 2015

El Mundo no Puede Esperar moviliza a las personas que viven en Estados Unidos a repudiar y parar la guerra contra el mundo y también la represión y la tortura llevadas a cabo por el gobierno estadounidense. Actuamos, sin importar el partido político que esté en el poder, para denunciar los crímenes de nuestro gobierno, sean los crímenes de guerra o la sistemática encarcelación en masas, y para anteponer la humanidad y el planeta.



Del directora nacional de El Mundo No Puede Esperar

Debra Sweet


Invitación a traducir al español
(Nuevo)
03-15-11

¡NO MAS!
¡Ningún ser humano es ilegal!

EL Mundo no Puede Esperar exhorta a cada persona a protestar contra las leyes racistas como Arizona SB1070, a desacatarlas y a DESOBEDECERLAS



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Discurso principal de Rechazar el Fascismo en los mítines y marchas del 4 de noviembre:

¿Quiénes pondrán fin a esta pesadilla? NOSOTROS LO HAREMOS

5 de noviembre de 2017 | Periódico Revolución | revcom.us

Hoy se puede y se debe decir que HAY personas en Estados Unidos que SE NIEGAN A CALLARSE, QUE SE HAN PUESTO DE PIE con valor y convicción, desafiando las mentiras e incluso las amenazas de violencia y muerte de los troles fascistas. Hoy, nosotros, y otros al igual que nosotros en las ciudades y pueblos de todo Estados Unidos, estamos superando el miedo y la incertidumbre, en reconocimiento del grave peligro que representa el régimen de Trump y Pence para toda la humanidad, A FIN DE TOMAR POSICIÓN JUNTOS Y DECIR:

¡ESTA PESADILLA TIENE QUE TERMINAR: EL RÉGIMEN DE TRUMP Y PENCE TIENE QUE MARCHARSE!

En nombre de la humanidad, nos NEGAMOS a aceptar a un Estados Unidos fascista.

Hoy nos reunimos y marchamos para INICIAR una nueva fase de la lucha para lograr lo que millones de personas anhelan ver: el fin de un régimen que pone en peligro la vida de millones de personas, un régimen que les niega sus derechos básicos, su humanidad e incluso su propia salud, y no obstante su peligro es aún mayor que eso. Sin exagerar, el futuro de la humanidad y del planeta pende de un hilo debido al régimen de Trump y Pence. Este régimen juega a la ruleta con armas nucleares y además está negando la ciencia y el cambio climático a la vez que descarta las leyes de protección ambiental. Millones de personas conocen y sienten este horror.

¿Quiénes pondrán fin a esta pesadilla? NOSOTROS. Sólo la lucha decidida de millones de personas en acción, juntas, con valor y convicción puede sacar del poder a este régimen. Hoy iniciamos un proceso de protestas continuas para exigir que este régimen ilegítimo en su conjunto sea sacado del poder. Nos conectaremos con todos los sectores de la población, extendiendo el movimiento a todas partes, creciendo semana tras semana y mes tras mes, a medida que crezcan el tamaño y la determinación del movimiento. No nos disuadirán los detractores, los cínicos, los que normalizan, se acomodan o se concilian con un régimen así. Tenemos razón en hacer esto y ya es muy avanzada la hora. Nuestras acciones hoy en todo Estados Unidos reflejan los valores y el respeto por toda la humanidad y el mundo que queremos, en marcado contraste con el odio y la intolerancia del régimen de Trump y Pence.


El 4 de noviembre, Ciudad de Nueva York, la marcha por Midtown.

Tenemos lo que necesitamos para comenzar:

[1] Un entendimiento del propósito de nuestra lucha. Esta no es una presidencia normal. Este es un régimen que trabaja a diario para establecer un fascismo estadounidense —el destino manifiesto y el excepcionalismo estadounidense— un fascismo envuelto en una interpretación textual de la Biblia y la bandera estadounidense, empapado de racismo, misoginia y xenofobia.

[2] Tenemos un plan para atraer e incorporar a cientos de miles y finalmente millones de personas para crear una situación en que este régimen sea expulsado del poder.

[3] Tenemos un plan para las próximas dos semanas que será un trampolín, para que podamos trabajar para cambiar la consideración de que quizás esto parezca imposible en este momento al crecimiento de un movimiento que sacuda el terreno político.

Durante 11 meses un atropello tras otro del régimen de Trump y Pence ha agredido la conciencia, amenaza al mundo y por su propio carácter extremo, llena de angustia y furia a la gente. Esto es la base para que millones de personas actúen de acuerdo a nuestra demanda.

¿En serio se puede negar que el régimen de Trump y Pence esté trabajando para destripar radicalmente el estado de derecho, aporrear la verdad, satanizar y aterrorizar a los inmigrantes, los refugiados y los musulmanes? ¿Se puede negar que este es un régimen que estigmatiza a la gente LBGTQ y a las personas con discapacidades; pisotea los derechos de los pueblos indígenas, amenaza a los jóvenes negros y latinos con más brutalidad policial y encarcelación en masa, amenaza el medio ambiente y amenaza con más guerras incluso con armas nucleares? ¿Que este es un régimen que desprecia a las mujeres, del depredador sexual en jefe a un vicepresidente y una buena parte del gabinete que regresarían a las mujeres a la edad medieval sin derechos a controlar su propio destino?


El 4 de noviembre, Chicago: “No a Trump y Pence, No a una tercera guerra mundial”"

Actuamos ahora porque el fascismo se está normalizando a medida que cobre impulso. Mientras sataniza a un grupo tras otro, otros “se las arreglan” y continúan con su vida cotidiana. Lo impensable se vuelve la rutina y lo anormal se vuelve lo normal. Y, luego quizá solo se necesite un solo incidente, intencional o no, para que caiga la mano de hierro. La historia ha mostrado que hay que detener el fascismo antes de que sea demasiado tarde.

Para aquellos que pensaban que dejar que los generales de Trump manejaran el espectáculo trajera “la supervisión de los adultos al salón”, ahora ven que tienen a un presidente y un jefe de gabinete que niegan el horror de la esclavitud y la necesidad de una guerra civil para ponerle fin.

Hoy, el 4 de noviembre, mientras Trump pisa fuerte en Asia, siete mil millones de personas contienen la respiración por temor de lo que él podría desatar, o poner en marcha, durante su estancia allá.... Todo esto pone dolorosamente en claro que no podemos esperar. No podemos quedarnos de brazos cruzados. Debemos luchar desde donde nos encontramos ahora. Debemos unirnos y luchar juntos para expulsar a este monstruoso régimen.


El 4 de noviembre, Seattle.

Algunas personas nos dirán que no podemos hacer esto. Están equivocados. Esto SÍ que es posible. En 2016, el pueblo surcoreano se tomó las calles en manifestaciones que se sostuvieron cada semana al principio, y luego se multiplicaron durante unos cuantos meses hasta que envolvieran políticamente a todo el país y obligaran la destitución de su presidenta. Crearon una crisis de legitimidad y, sobre esa base, todo tipo de verdades previamente ocultas comenzaron a salir a la luz. Las grietas que habían existido en el aparato gobernante se convirtieron en fisuras por medio de las cuales brotaron la verdad y la indignación de la gente. La legitimidad del régimen comenzó a deshilacharse. Ante esa situación, los de arriba de alguna manera encontraron el mecanismo para destituir a la presidenta debidamente elegida, reemplazarla y convocar nuevas elecciones.

Algunas personas nos dirán que Estados Unidos no es Corea del Sur. No cabe la menor duda. De hecho, el terrible peligro y horror del régimen de Trump y Pence rebasa por mucho el de la ex presidenta de Corea del Sur, y por lo tanto tiene un potencial mucho mayor para suscitar una lucha amplia y decidida.

Nuestro objetivo es nada menos que crear el movimiento desde abajo que obligue a que se saque al régimen de Trump y Pence. A partir de hoy, estamos llamando a todas las personas, a todos los grupos, a formar parte de un movimiento de protestas que cobre impulso. Donde la gente sale todos los días, se conectan con otros y protestan en oleadas.

A diario salen nuevas atrocidades del régimen, y nuevas divisiones y conflictos entre los de arriba. Algunos senadores republicanos fueron obligados a salir de su partido y luego señalaron algunas de las verdades del peligro de Trump. Denuncias. Escándalos. Riñas intestinas. Nuestro Llamamiento a la Acción, que todos deben circular y firmar, dice:

“Nuestra determinación de persistir y no retroceder obligará al mundo entero a prestar atención. Cada fuerza y facción en la estructura del poder se verá obligada a responder a nuestra demanda. Las grietas y divisiones entre los de arriba, que ya son evidentes hoy, se intensificarán y ensancharán. A medida que atraigamos a más y más personas a ponerse de pie, todo esto podría llevar a una situación en que este régimen ilegítimo sea sacado del poder”.


El 4 de noviembre, San Francisco.

¿Cómo llegar a donde tenemos que llegar? Comenzamos con un plan de dos semanas a manera de un trampolín para ir hacia adelante a partir de hoy.

Comenzamos hoy con nuestra Marcha que muestra a la gente que ahora EXISTE una fuerza que se atreve a exigir que este régimen SE MARCHE YA, coreando, diciendo y expresando en todas las formas a las personas con las que nos encontramos: SÚMENSE A NOSOTROS, SÚMENSE A NOSOTROS, SÚMENSE A NOSOTROS.

Además, hay planes para diferentes protestas, mítines de agravios, trabajo de divulgación y mítines casi todos los días en muchas ciudades. En todo Estados Unidos estamos llamando a sostener tres protestas coordinadas a nivel nacional

Primero, con motivo del aniversario de la elección de Trump, el miércoles 8 de noviembre, ¡A tomarse las calles! Ya no es hora de rememorar nuestra conmoción del año pasado. Vayan a las escuelas secundarias. Únanse a las protestas de la noche y marchen. Hagamos que la gente cambie de llevar los botones “No es mi presidente” a sumarse a nosotros para hacer que este peligroso bufón en realidad NO SEA PRESIDENTE. Dondequiera que vayamos, hagamos trabajo de divulgación y llevemos a las calles a cada vez más personas.

Segundo, el SÁBADO 11 de noviembre, el Día de los Veteranos; al final del viaje de Trump a Asia: Asistan a las protestas importantes contra la forma inadmisible en que este demente y sus generales han puesto a toda la humanidad bajo el peligro directo del exterminio. Tomen las calles el sábado 11 con la vida de nuestras hermanas y hermanos de todo el mundo en el corazón, y dejen que sepan que este demente narcisista no destruirá al mundo en nuestro nombre.

Tercero, a dos semanas de hoy, el 18 de noviembre: Tomen las calles y multipliquen el tamaño de la marcha de hoy... más ciudades, más gente, más organizaciones, en que todos dicen juntos: ¡Esta pesadilla tiene que terminar: El régimen de Trump y Pence tiene que marcharse!

Durante toda la semana previa al 18 de noviembre habrá diferentes protestas, mítines y formas de organizarse. De mayor importancia, lo que cada uno de nosotros debe hacer es ir a la gente y correr la voz: con volantes, marchas, presentaciones ante grupos. Esto es nuevo y fuera de lo común para la mayoría de ustedes. Pero, este régimen no tiene nada de común. Ya es hora de que la gente común haga lo extraordinario.

El 18 de noviembre es preciso que hayamos llegado a una situación en que miles de personas adicionales, cada vez que se presente un nuevo atropello de Trump, o sea, a diario, piensen en el movimiento “TIENE QUE MARCHARSE”…. Y que piensen: “En realidad sí tengo que ser parte de eso”.

También hay algunas personas que nos dicen que no deberíamos hacer esto. Quienes ven este régimen y su determinación de vilipendiar y reprimir a sus oponentes... quienes ven la sed de sangre y la tosquedad e intolerancia en el meollo mismo de esto... y quienes dicen, por sincera preocupación, que este régimen es demasiado brutal y no tenemos más remedio que esperar para las elecciones o luchar contra los ataques a medida que nos caigan y esperar que resulte lo mejor. Nuestra respuesta: cada gran lucha en cualquier parte ha exigido valor y a menudo ha exigido sacrificio. Pero no podemos rehuir ante eso. No nos provocarán de modo que cometamos acciones estúpidas y alienantes. Tampoco nos intimidarán las calumnias y la difamación en que se revuelca este régimen, ni nos intimidarán los intentos de dividirnos y oponer unos a otros. Hay demasiado en juego.

Recordamos las palabras de Martin Niemöller, el clérigo alemán que terminó en los campos de exterminio de Hitler. Niemöller dijo: “Primero vinieron por los comunistas, pero yo no era comunista, así que no dije nada. Luego vinieron por los sindicalistas, pero yo no era sindicalista, así que no dije nada. Luego vinieron por los judíos, pero yo no era judío, así que no dije nada. Luego vinieron por mí... y no quedaba nadie para hablar”. Muchos de los presentes hoy han escuchado esas palabras, y durante estas próximas dos semanas a veces nos pedirán recordar y volver a aplicar esa lección.

Niemöller también dijo que si hubieran enfrentado a Hitler desde el principio, en un momento en que el rumbo y la lógica de los nazis eran obvios pero la carnicería aún no se había iniciado en toda su extensión, a pesar del tremendo sacrificio que eso hubiera implicado, habría valido la pena. Podría haber funcionado, dijo, y piensen en lo que habríamos evitado si hubiera funcionado. Sin duda hoy enfrentamos una situación no menos grave.

Honramos la memoria de aquellos que se pusieron de pie contra los nazis, y de todos los que contra viento y marea ha tomado posición con la justicia a lo largo de la historia. No buscamos sacrificios innecesarios; al contrario, haremos todo a nuestro alcance para impedir que alguien en este movimiento resulte perjudicado, para protegernos unos y otros. Pero sabemos que los sacrificios son necesarios en toda gran causa contra el poder atrincherado, y sabemos esto: que no estamos actuando de forma aislada, sino que juntos con muchos otros que reconocen este gran peligro y que son parte de esta gran lucha, y que representamos los intereses de la humanidad en su conjunto.

La gente y el planeta están a la espera de nosotros. Esta pesadilla tiene que terminar. Hay una manera de hacerlo, comenzando aquí y comenzando ahora, y comenzando con cada uno de ustedes para hacer un comienzo crucial en estas próximas dos semanas y luego continuar a partir de eso.

Súmense conmigo para prometer: En nombre de la humanidad, me NIEGO a aceptar a un Estados Unidos fascista. ¡El régimen de Trump y Pence tiene que marcharse!


 

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