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El Mundo no Puede Esperar organiza a las personas que viven en Estados Unidos para repudiar y parar el rumbo fascista iniciado durante el régimen de Bush y evidenciado en las ocupaciones asesinas, injustas e ilegítimas de Irak y Afganistán; la “guerra de terror” global de tortura, rendición extraordinaria y espionaje; y la cultura de discriminación, intolerancia y avaricia. A ese rumbo no le darán marcha atrás los líderes que nos instan a buscar puntos en común con fascistas, fanáticos religiosos e imperio. Solo es posible si la población forja una comunidad de resistencia –un movimiento independiente de grandes cantidades de personas—que, actuando en pro de los intereses de la humanidad, pone fin a dichos crímenes y demanda que se procese a los responsables por ellos.



Del directora nacional de El Mundo No Puede Esperar

Debra Sweet


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(Nuevo)
03-15-11

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En West Point los manifestantes anti-guerra expresan su oposición

Domingo, 06 de diciembre de 2009
Elaine Brower

Bueno, el presidente Obama ha hecho lo que dijo que iba a hacer, es decir, escalar la guerra en Afganistán. No sólo en marzo pasado, cuando envió a 24.000 soldados, sino también ayer en la Academia Militar de West Point en Nueva York cuando anunció con labia que iba a enviar inmediatamente a otros 30.000 más. Este mes, 9.000 infantes de marina se desplegarán a la provincia de Helmand a fin de "erradicar" el bastión de los capos de la droga y combatir a los "insurgentes" talibán. ¿Eh? ¿Es ésta una "guerra contra el terror" o una "guerra contra las drogas" o estamos construyendo esa nación?

Estoy confundida, ¿no lo eres tú? Fue apenas el mes pasado que estábamos salvando a las mujeres en Afganistán y el mes antes que estábamos trayendo la democracia al pueblo afgano, al ayudarle en su proceso de elección democrática. ¡Qué absurdo! ¡Y nos está vendiendo esto el mejor demagogo del planeta! El zalamero de Obama está traicionándonos al enviar a Afganistán a 100.000 soldados adicionales, además de fuerzas de operaciones especiales, un número casi igual de contratistas mercenarios y asesinos y, ¡no te olvides!, el constante aumento de bombardeos de aviones robot. Nuestras tropas están agotados después de cumplir más de múltiples turnos y sufrir heridas traumáticas del cerebro, trastornos de estrés postraumático grave y heridas tan horribles que hace unos años un soldado habría muerto inmediatamente.

Sin embargo, el discurso de Obama anoche en West Point podría haber hecho que pensaras que se trataba de algo bueno. La mayoría de los estadounidenses no sabe lo que nosotros sabemos. Se ilusiona con la retórica de que "Estados Unidos no ocupa otros países" o "Estados Unidos ha ayudado a naciones sufridas con reconstrucción y envíos de ayuda." ¿Te confunde? Bueno, a mí sí, ¡a pesar de que estaba a la entrada de West Point con otros 300 manifestantes sumamente enojados!

La noche empezó en el centro del pueblo de Highland Falls, Nueva York, con discursos de todo el espectro de opiniones sobre por qué no se debe aumentar el nivel de tropas en Afganistán. Las razones iban de la necesidad de dinero para la educación, el empleo y la asistencia sanitaria; a que no se puede permitir más guerra; a "¡Maldita sea, esto es simplemente inmoral!" El asesinar a gente en otro país es moralmente inaceptable e ilegítimo. Me proclamé una de las ingobernables que ¡ya no acataré las restricciones impuestas por un gobierno que no me representa a mí ni a los intereses de la humanidad! Había cerca de 300 personas en la manifestación frente a una plazoleta repleta de arbolitos navideños, cada persona con una vela de algún tipo, escuchando los discursos en silencio y aplaudiendo en los momentos apropiados. Unos periodistas locales grabaron las opiniones anti-guerra, y luego marchamos en silencio, como en una "vigilia de velas", hasta los portones principales de West Point, donde el presidente estaba a punto de pronunciar su discurso de apoyo a la escalada.

¡Qué irónico que, a pesar de que los manifestantes querían un "cambio", allí estaba Obama en el mismito lugar donde Bush había hecho el mismo anuncio, que una vez más se enviaría más tropas a la mismita guerra, cuando Obama fue elegido para poner fin a ella! Afirmó que había escuchado atentamente a todos los asesores, tanto militares como civiles. Repito: "¿Eh?" Pues el propio asesor de la Casa Blanca sobre Afganistán había dimitido en protesta de la intensificación de la guerra. Me imagino que Obama no le prestó mucha atención. Muchas organizaciones para la paz y la justicia habían recibido llamadas telefónicas de la Casa Blanca para solicitar sus opiniones, y habían opinado. Me imagino que tampoco nos prestó atención a nosotros.

Así que fuimos con nuestra ira y pasión al portón principal de West Point, en silencio. Junto con tres activistas que son cercanos amigos, habíamos decidido que íbamos a aumentar lo que estaba en juego, al crear condiciones en las que seríamos "ingobernables". Nos encadenamos a la señal que indicó los límites municipales y que estaba justamente al lado de las imponentes torres de West Point, bajo la vigilancia de los agentes de policía locales y de los policías militares. Los que estaban marchando empezaron a corear "¡Alto a esta guerra!" y nos pasaron, queriendo estar más cerca de la calle cerrada con barricadas.

Decidimos quitar las cadenas e ir adelante. Nos apostamos en el portón, lo más cerca que se podía, y nos sentamos frente a la policía militar con una actitud de desafío. Nos dirigimos a la multitud y coreamos en voz alta: "¿30.000 soldados más? ¿Con qué maldita razón?" Las consignas de la multitud seguían haciéndose más fuertes, y los manifestantes empezaron a acercarse al portón principal, ahora directamente enfrente de la policía. Los tambores y un saxofón crearon un ritmo para acompañar los gritos.

La gente estaba inspirada, animada y realmente enfurecida. Mientras nos sentábamos ahí, un creciente número de gente venía a sentarse con nosotros, de cara a la calle, tomándonos del brazo y sonriendo. Me hizo recordar los días de las protestas en contra de la guerra de los años 70, cuando el movimiento tomó cartas en el asunto y exigió ser oído. Jóvenes y viejos se tomaron las calles e hicieron protesta. La acción sorprendió a las y los organizadores locales porque no fue planeada y probablemente fue la más radical que se hubiera visto enfrente del portón de la Academia del tranquilo pueblo de Highland Falls.

Nos sentamos ahí, mientras Obama pronunció su discurso con el pleno conocimiento de que acababa de ordenar a más tropas a combatir, morir y matar en la guerra más larga que Estados Unidos haya lanzado. Todos los que estaban en la calle eran conscientes de lo que estaba pasando dentro del edificio directamente enfrente de ellos, y les daba asco, provocándolos a gritar que Obama les había decepcionado y traicionado, y que habría que tener cuidado con la "cabeza de serpiente" afuera, pues esa "serpiente" tenía un cuerpo que se extendía por todo el país y que no le permitiría seguir llevando a cabo estas guerras a cualquier costo. ¡Su "base" lo había abandonado!

Después de sentarnos ahí por casi una hora, seis de nosotros decidimos levantarnos y caminar hacia la entrada que estaba abierta, donde los carros estaban entrando en la Academia. Caminamos rápidamente a través de la multitud hasta el portón Thayer, donde nos sentamos de nuevo, esta vez bloqueando todo el tráfico que quería pasar. Empezando con 4 personas que se arriesgaban ser detenidas, ya éramos 6 personas. Todo ocurrió tan rápido que la policía no nos pudo atrapar y el jefe inmediatamente mostró su disgusto. Seguíamos gritando a viva voz: "¿30.000 soldados más? ¿Con qué maldita razón?" y la multitud siguió el ejemplo. Naturalmente recibimos el sermón policial de costumbre de que "nosotros les permitimos quedarse enfrente de la otra puerta, así que ¿por qué quieren sentarse aquí?" Pero, haciéndole caso omiso, cambiamos nuestra consigna a: "PONGAN FIN A ESTAS GUERRAS!"

Al final, para las 8:45 de la tarde éramos seis detenidos, justo cuando Obama había terminado, con un descaro sin límite, su discurso zalamero y manipulador ante el mundo. Nuestras acciones fueron espontáneas y poco planeadas, y ¡nos emocionamos muchísimo al desahogar nuestra ira, literalmente, al mundo entero! Los manifestantes se quedaron cerca de la cárcel, protestando con energía hasta que finalmente tuvimos que despedirnos, cada uno yendo por su propio camino.

Anoche aprendimos una lección: ¡cuando se pone de pie o se hace plantón por lo que es justo, todo el mundo empezará a participar en la crecida resistencia!

www.elainebrower.com

Activista contra la guerra y madre de un infante de marina estadounidense que actualmente está en ruta a Irak para su tercer período de servicio; miembro del Comité Directivo de El Mundo No Puede Esperar y de "Military Families Speak Out" [Familias Militares Alzan la Voz].


 

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