AFGANISTÁN: Entre redadas nocturnas y prisiones secretas
Mohammed A. Salih
IPS
29 de enero de 2010
WASHINGTON - Redadas nocturnas, matanzas indiscriminadas y el uso generalizado
de la tortura contra los detenidos conforman el panorama de las operaciones de
las fuerzas de Estados Unidos en Afganistán, según un nuevo informe
periodístico independiente.
El artículo publicado por Anand Gopal en el sitio TomDispatch.com, que se incluirá también
en la revista estadounidense The Nation, denuncia graves violaciones a los
derechos humanos en Afganistán en momentos en que funcionarios de 70 países y
organizaciones están reunidos en Londres en una conferencia para tratar de
poner fin a la guerra en ese país islámico.
TomDispatch se presenta como "un antídoto contra los medios de difusión
convencionales" y es un proyecto de The Nation Institute, un instituto
dedicado a fortalecer la prensa libre e independiente en Estados Unidos.
El nuevo informe sostiene que las violaciones continuaron después que Barack
Obama asumió la presidencia de Estados Unidos, hace un año, pese a la intención
declarada de este país y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte
(OTAN) de ganarse "la mente y el corazón" de los afganos con las
operaciones de contrainsurgencia.
El principal comandante militar estadounidense en Afganistán, general Stanley
McChrystal, prometió pelear una guerra más limpia en la que hubiera menos
redadas en viviendas y menos víctimas civiles.
"Si hablas con habitantes rurales pashtun (la etnia mayoritaria en Afganistán),
dicen que quieren ser protegidos, tanto de los militares estadounidenses como
de (el grupo extremista islámico) Talibán", dijo Gopal a IPS.
El periodista se refirió a varios casos, denunciados en su artículo, en que
soldados estadounidenses dispararon indiscriminadamente contra civiles en sus
viviendas durante redadas nocturnas, lo que generó ira e indignación en los
aterrorizados habitantes locales.
Las redadas en aldeas responden a emboscadas de combatientes talibanes en la
zona o a la supuesta presencia de sospechosos basada en información de
inteligencia que con frecuencia resulta falsa.
Por ejemplo, en noviembre de 2009, varios soldados estadounidenses atacaron la
casa de Majidullah Qarar, portavoz del ministro de Agricultura, en busca de su
primo, Habib-ur-Rahman, programador de computadoras y empleado del gobierno.
En ese operativo mataron a otros dos primos de Qarar, que estaban desarmados.
Uno recibió un disparo mientras corría hacia la puerta, y el otro mientras
trataba de ayudar a su primo que se desangraba. Finalmente, los soldados
hallaron a Rahman en la casa.
Rehmatullah Muhammad, residente en la aldea de Zaiwalat, de la central
provincia de Wardak, relató que él y otros nueve aldeanos fueron detenidos el
año pasado en una redada nocturna y llevados a un establecimiento de detención
en la base militar de Rish Khor.
El centro de detención estaba en manos de estadounidenses vestidos de civil, y
no está claro si se trataba de miembros del ejército, de agentes de la Agencia
Central de Inteligencia (CIA) o de contratistas privados.
Desde Rish Khor, Muhammad y los otros detenidos fueron llevados a una prisión
que Estados Unidos tiene en su base aérea de Bagram, donde no tuvieron acceso a
un abogado y fueron obligados a declarar ante una comisión.
"Sólo se me permitía contestar sí o no; no pude explicar nada en mi
audiencia", contó Muhammad a Gopal.
Ahora, en la pequeña aldea de Zaiwalat, los habitantes tienen "miedo a la
oscuridad" por lo que han sufrido durante las redadas nocturnas. En los
últimos dos años, 16 personas fueron asesinadas en 10 de esos operativos, sólo
en esa aldea.
Según fuentes de Gopal, existe otra prisión secreta en la base aérea de Bagram
que tiene "una infame reputación por los abusos que en ella se cometen".
El periodista afirmó que de las 24 personas que entrevistó para su artículo, 17
afirmaron haber sufrido maltratos en prisiones administradas por militares
estadounidenses o en camino a ellas. Médicos, miembros de la Comisión Afgana
Independiente de Derechos Humanos y funcionarios de gobierno corroboraron 12 de
esas afirmaciones.
IPS pidió información al Departamento de Defensa de Estados Unidos acerca de
las redadas nocturnas y las prisiones secretas, pero oficiales militares se
negaron a hacer comentarios y remitieron a IPS al Departamento de Estado, que
no devolvió las llamadas telefónicas.
El ejército estadounidense llegó a Afganistán en octubre de 2001, casi un mes
después del atentado del 11 de septiembre contra el World Trade Centre de Nueva
York, y derrocó al régimen Talibán, al que Washington acusaba de albergar a
Osama Bin Laden, principal sospechoso de ese atentado.
Hasta ahora, Bin Laden no ha sido hallado y los insurgentes talibanes parecen
ganar cada vez más fuerza.
Ante el deterioro de la situación de seguridad, Estados Unidos y la OTAN
anunciaron que enviarán 37.000 militares adicionales para apoyar a los 110.000
soldados ya desplegados en Afganistán.
¡Hazte voluntario para traducir al español otros artículos como este! manda un correo electrónico a wcwspanish@gmail.com y escribe "voluntario para traducción" en la línea de memo.
E-mail:
worldcantwait_la@yahoo.com
|