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Del directora nacional de El Mundo No Puede Esperar

Debra Sweet


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03-15-11

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Apuntes de la reportera

Victoria en el juicio de los cuatro luchadores por la libertad ALTO al "Parar y Registrar", la lucha continúa

Li Onesto
20 de noviembre de 2012
Periódico Revolución
revcom.us

15 de noviembre, Queens, Nueva York. El jurado en el juicio contra los cuatro luchadores por la libertad ALTO al "Parar y Registrar" no se tragó el caso endeble de la fiscalía la que trataba de comprobar que Carl Dix, Jamel Mims, Morgan Rhodewalt y Bob Parsons eran culpables de dos cargos de Obstrucción a la Administración Pública y que debieran ir a dar a la cárcel por un año.

Los seis jurados pronunciaron un veredicto de INOCENTE para los cuatro acusados por dichos cargos.

El jurado sí pronunció un veredicto de culpable contra los cuatro por Alteración del Orden Público, por no dispersarse, el que constituye una infracción con un castigo máximo de 15 días en la cárcel. El 7 de enero, el día de dictar sentencia, los cuatro luchadores por la libertad, sus abogados Marty Stolar, Meghan Maurus y Tom Hillgardner y sus simpatizantes estarán en la corte reclamando: ¡NI UN DÍA EN LA CÁRCEL!

Poco después de escuchar el veredicto, Carl Dix le dijo a Revolución:

"Iban a hacer que le costara caro a la gente por protestar contra el parar y registrar. Lo fraguaron desde el principio y fracasaron. Presentaron argumentos sin evidencia. Este veredicto es una victoria para nuestro lado. Para el juicio, juntamos apoyo, incluyendo de unos abogados que querían luchar contra estos cargos. Corrimos la voz y forjamos la clase de lucha que, al final, impidió que ellos lograran dar su mensaje e impusieran el castigo que querían. Pero la lucha no ha terminado. Hay nueve personas más que fueron arrestadas ese día las que enfrentan un juicio en Queens y otras 13 en Brooklyn. El luchador por la libertad Noche Díaz enfrenta otros juicios, uno en Manhattan y otro en El Bronx. Todo eso es una parte de la lucha más grande para parar la encarcelación en masa".

La esencia de este caso

Izq. a der.: Morgan Rhodewalt, Jamel Mims, Bob Parsons, Carl Dix, y dos abogados defensores Meghan Maurus y Marty Stolar en el Tribunal de lo Penal de Queens, noviembre 2012.
Foto: Li Onesto/Revolución

Morgan Rhodewalt, Jamel Mims, Bob Parsons, Carl Dix, defense attorney Meghan Maurus and defense attorney Marty Stolar at Queens Criminal Court, November 15, 2012.

Los cuatro acusados fueron arrestados en noviembre de 2011 mientras participaban en una protesta de desobediencia civil no violenta contra la política ilegítima del NYPD (Departamento de Policía de Nueva York) del parar y registrar. Pero desde el principio, el juez y la fiscalía dijeron repetidas veces que el caso no tenía nada que ver con el parar y registrar. Antes del inicio del juicio, la fiscalía presentó varias mociones: Pidieron que el juez impidiera que los acusados hablaran acerca del parar y registrar, diciendo "eso no está bajo juicio aquí". Presentaron argumentos de que la I Enmienda y la libertad de expresión no tenían nada que ver. Pidieron que no se permitiera que los acusados expresaran opiniones sobre el parar y registrar, que eso solamente "confundiría a los jurados". El juez estaba de acuerdo, diciendo que este juicio "no era una oportunidad para ventilar asuntos" sobre la naturaleza de los procedimientos del parar y registrar.

El juez y el fiscal querían que los jurados deliberaran únicamente si de alguna forma los acusados habían obstaculizado el funcionamiento de la comisaría 103 ese día y si habían cometido el delito de alteración del orden público.

No obstante, el que ese día arrestaran a estos cuatro luchadores por la libertad y a 16 personas adicionales está integralmente relacionado con el hecho de que protestaban contra la política ilegítima y racista del NYPD del parar y registrar, la que para y hostiga a cientos de miles de personas al año, especialmente los jóvenes negros y latinos. Los cuatro acusados habían llevado su mensaje de protesta hasta en frente de la comisaría que es responsable del asesinato en 2006 de Sean Bell, de 23 años de edad, y que tiene uno de los mayores índices de incidentes del parar y registrar. Esta protesta era parte de una amplia campaña para llamar la atención del público sobre la gran falta de legitimidad de esta política. POR ESO la fiscalía estaba decidida a hacer que les costara caro a los luchadores por la libertad por la posición valiente que mantuvieron ese día.

El caso endeble del fiscal

En sus mociones previas al juicio y su declaración inicial, la fiscalía afirmó que iba a demostrar que los acusados habían interrumpido las funciones importantes de la comisaría. Dijo que iba a corroborar que, debido a la protesta, no podían responder a unas llamadas al 911, no podían trasladar a unos presos y se impidieron otras funciones importantes de la comisaría. Pero al final, en su alegato, la fiscalía sostenía que el jurado debía declararlos culpables porque… un policía llegó al trabajo unos minutos tarde y eso retrasó un poco que se pasara lista ese día… y punto. Incluso esta afirmación no tenía ninguna evidencia concreta.

De hecho, el comandante de la comisaría testificó que NO se trastornó el funcionamiento normal de la comisaría durante los siete minutos que los manifestantes estaban en frente de la entrada. Los abogados defensores señalaron que en realidad fue la propia obra del NYPD, al levantar las barricadas y al crear una zona en la que permitían que solamente los policías entraran, la que impidió que el público llegara a la comisaría. Los diarios de la policía, presentados como evidencia por los abogados defensores, revelaron que no es raro que se pase lista con retraso. La fiscalía ni siquiera argumentó que existía relación alguna entre el presunto retraso en pasar lista y la manifestación fuera de la comisaría.

Una maquinación planificada de antemano

El testigo principal de la acusación era el comandante de la comisaría, el inspector adjunto Charles McEvoy y su testimonio reveló una maquinación fraguada de antemano para arrestar a los manifestantes. En sus argumentos de conclusión, el abogado defensor Marty Stolar le explicó al jurado: Una horas antes de la protesta se desplegaron muchos elementos del plan… levantaron unas barricadas, trajeron a policías de otras comisarías, agentes de la Dirección de Asuntos Comunitarios y un asesor legal del Departamento Jurídico del NYPD; establecieron una zona en que nadie pudiera entrar. Cuando llegaron los manifestantes, los hicieron parar ante las barricadas. Pero después de un tiempo muy corto, la misma policía abrió la reja y no sólo permitió que los manifestantes entraran sino que de hecho los escoltaron hacia la entrada. De ahí, tras solamente unos cuantos minutos, McEvoy advierte (sin altavoz) que harían arrestos si los manifestantes no se dispersaran. Pasan unos minutos adicionales, se da otra advertencia y de repente los agentes empiezan a hacer arrestos. ¡Desde que abren la reja hasta el primer arresto, pasaron solamente diez minutos!

En su alegato de cierre, el abogado defensor Stolar le dijo al jurado: "¿Por qué abrieron la reja de la barricada y los escoltaron a la entrada de la comisaría? Si el objetivo [de levantar las barricadas] era impedir que entraran a la comisaría, lo lograron. Parece que los dejaron entrar para atribuirse una oportunidad de arrestarlos…. ¿Por qué [la policía] los dejó entrar? Si su única razón era la de arrestarlos, condenarlos y hacer que les costara caro, pues ustedes no deberían declararlos culpables".

Los luchadores por la libertad se suben al estrado

A pesar de repetidas objeciones del fiscal, admitidas por el juez, con el fin de impedir que los jurados escucharan el testimonio sobre la política escandalosa del parar y registrar del NYPD y sobre el asesinato de Sean Bell, tal testimonio sí salió a relucir.

La misma fiscalía ofreció como evidencia de la obstrucción de la administración pública de parte de los acusados, un video de los manifestantes apasionados que corean: "No pararemos hasta que pongamos FIN al ‘Parar y Registrar’" y "Todos somos Sean Bell, al carajo el NYPD". Luego los jurados observaron mientras los policías arrestaban a los luchadores por la libertad quienes seguían coreando.

Además, los jurados tuvieron la oportunidad de escuchar el testimonio de tres acusados. Jamel Mims, el primero, contó que unas cien personas se reunieron en el parque y algunas personas de la comunidad se les unieron y marcharon por el barrio. Habló de las intenciones de los manifestantes ese día, las que no incluían parar las funciones de la comisaría, pero sí llevar a cabo la desobediencia civil como una "forma intensificada de protesta" con el fin de que "estas acciones llamaran a las personas a que lidiaran con esta cuestión de los derechos humanos".

El segundo, Morgan Rhodewalt, dio testimonio. Dijo que era un cuáquero y que a finales de 2011 vino de Massachusetts para presenciar Ocupar Wall Street, llevando vegetales de su granja. En el transcurso de seis fines de semana llegó a ser parte de Ocupar en el Parque Zuccotti, donde conoció a aquellos que organizaban para poner fin al parar y registrar y se le unió a esta lucha. La mañana de la protesta en frente de la comisaría 103, se despertó temprano para viajar las tres horas y media hasta Queens.Cuando el fiscal le preguntó qué llevaba el día de la manifestación, dijo: "Llevé mi energía, mi inspiración, un abrigo, punto".

Carl Dix fue el último acusado que se subió al estrado. Explicó: "Habíamos determinado anteriormente que veíamos el parar y registrar en relación con los asuntos más grandes. Algunas personas querían cabildear sobre esto, aprobar leyes, etc. Pero no había suficiente conciencia al respecto y creíamos que era necesario trabajar en eso, hacer algo para presentar este asunto ante el mayor número posible de personas, sobre la injusticia de esta política".

Dix habló de lo que en realidad ocurrió ese día, desmintiendo la versión de la fiscalía acerca de los sucesos. Que era un mitin muy conmovedor donde las personas describieron su propia experiencia con la policía, como víctimas del parar y registrar y mencionó otros asuntos como el asesinato policial de Sean Bell. Habló de su determinación de protestar en Queens debido a la gran cantidad de incidentes del parar y registrar de parte de esa comisaría. Explicó que los policías abrieron las rejas a sus espaldas, escoltaron a los manifestantes hasta en frente de la comisaría y de unos minutos después empezaron a arrestarlos.

Protesta contra el parar y registrar, Jamaica, Queens, Nueva York, 19 de noviembre de 2011.
Foto: stopmassincarceration.org

Protest against stop-and-frisk in Jamaica, Queens, New York, November 19,  2011

La fiscalía había intentado impedir testimonio sobre todas las cuestiones y hechos del caso. Expulsaron a una jurada, quien había declarado que se oponía al parar y registrar, al arrestarla por conducta escandalosa al salir del juzgado. De ahí la fiscalía solicitó un juicio nulo. (Vea "Jurada arrestada y expulsada, el fiscal pide la anulación del proceso, un alto oficial da testimonio sobre el plan de arrestar a los manifestantes…", Revolución #285, 18 de noviembre de 2012.) Pero los abogados y los acusados, a pesar de repetidas mociones, objeciones y pataleos de parte de la fiscalía, lograron darle al jurado una idea de lo que este juicio en realidad representaba y lo que realmente ocurrió ese día y por qué NO deberían castigar a los acusados.

Después del veredicto, un jurado dijo: "No queríamos que los acusados fueron a dar a la cárcel porque no hicieron nada malo".

La lucha no ha terminado

Este veredicto constituye una victoria de nuestro lado. Pero la lucha no ha terminado. Nueve personas adicionales arrestadas ese día irán a proceso dentro de poco y 13 más enfrentan un proceso por protestas contra el parar y registrar en Brooklyn. El luchador por la libertad Noche Díaz enfrenta varios juicios adicionales, uno en Manhattan y otro en El Bronx. Todo esto es una parte de la lucha más grande para parar la encarcelación en masa.

Al entrar el juicio en su última semana, Carl Dix escribió:

"La encarcelación en masa ha almacenado en prisiones a casi 2.4 millones de personas por todo el país; dos tercios son negros o latinos. Casi cinco millones de personas están en libertad condicional, tratadas como ciudadanos de segunda categoría: les discriminan cuando buscan trabajo, no les permiten acogerse a la vivienda pública ni recibir préstamos del gobierno, y muchas veces ni siquiera les permiten votar. La etiquetación racial sirve como un cauce para la encarcelación en masa. Al considerar también a los seres queridos de todas esas personas, son decenas de millones de personas cuyas vidas están atrapadas en la red del sistema de justicia penal. Todo eso resulta ser un genocidio lento dirigido contra el pueblo negro….

"A pesar de las objeciones del juez y de los fiscales de que el parar y registrar no es el tema central del juicio, para mí queda claro que está en juego la capacidad del pueblo de ponerse de pie y decir NO MÁS al parar y registrar y a todas las formas en que el sistema penal de ‘injusticia’ maltrata a la gente. Si el sistema logra condenarnos y mandarnos a prisión sin una lucha, eso le dirá al pueblo que todos los que oponen resistencia a la brutalidad y represión sufrirán severos castigos. Por otra parte, si ganamos esta batalla legal, eso inspirará a muchas más personas a unirse en resistencia contra la injusticia y alimentará las esperanzas de muchos al demostrar que es posible hacerle frente al constante desastre que este sistema ha desgranado contra el pueblo negro y rechazarlo" ("Reflexiones sobre los desastres naturales y los causados por el hombre, y sobre hacerle frente a la opresión del pueblo negro", Revolución en línea, 31 de octubre)


 

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