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El Mundo no Puede Esperar organiza a las personas que viven en Estados Unidos para repudiar y parar el rumbo fascista iniciado durante el régimen de Bush y evidenciado en las ocupaciones asesinas, injustas e ilegítimas de Irak y Afganistán; la “guerra de terror” global de tortura, rendición extraordinaria y espionaje; y la cultura de discriminación, intolerancia y avaricia. A ese rumbo no le darán marcha atrás los líderes que nos instan a buscar puntos en común con fascistas, fanáticos religiosos e imperio. Solo es posible si la población forja una comunidad de resistencia –un movimiento independiente de grandes cantidades de personas—que, actuando en pro de los intereses de la humanidad, pone fin a dichos crímenes y demanda que se procese a los responsables por ellos.



Del directora nacional de El Mundo No Puede Esperar

Debra Sweet


Invitación a traducir al español
(Nuevo)
03-15-11

¡NO MAS!
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Detrás del silenciamiento de Helen Thomas: Encubrir y cometer grandes crímenes

Revolución #204, 20 de junio de 2010

En un artículo que escribí sobre la masacre en el Mavi Marmara ("El asesinato de activistas humanitarios por Israel: Descarada masacre en defensa de horrorosos crímenes", Revolución #203, en revcom.us), argumenté que fue cometida en defensa de un horror más grande aún, el lento estrangulamiento (o no tan lento) de 1.5 millones de personas en Gaza por el bloqueo israelí, un bloqueo con el aval de EE.UU. Asimismo, el silenciamiento de una de los pocos periodistas establecidos destacados norteamericanos con principios, supuestamente debido a un comentario que hizo cuando un rabino pro-Israel le metió una cámara en las narices para una "entrevista", sirve los mismos propósitos, y hay que protestarlo y oponérsele.

Antes de tratar el incidente que supuestamente precipitó todo esto, tomemos nota de la verdadera trasgresión de Helen Thomas. Tras la masacre israelí de los activistas de derechos humanos que intentaban romper el bloqueo de Gaza, Helen Thomas se atrevió a decir lo obvio y a plantear la pregunta que todos debían haber estando haciendo. Le dijo a Robert Gibbs, secretario de prensa de la Casa Blanca: "Si cualquier otra nación del mundo lo hubiera hecho, nosotros habríamos armado un escándalo" y preguntó: "¿Cuál es la relación sacrosanta e irrompible en que un país que mata y boicotea adrede a la gente — e instigamos y secundamos el boicot?"

Me preguntaba por cuánto tiempo iban a permitir que Helen Thomas planteara semejantes preguntas.

No mucho.

Al día siguiente se armó la gorda, presuntamente sobre otra cita de Thomas de una entrevista al estilo "meterle la cámara en las narices" por el rabino David Nesenoff de RabbiLive.com fuera de la Casa Blanca durante la Celebración de la Herencia Judía del 27 de mayo.

Bien, hay muchas cosas que se puede decir con las cuales la estructura de poder y sus medios y maquinaria de censura no tienen ningún problema. Rand Paul, el consentido del Movimiento "Tea Party" y sí, ahora de la dirigencia del Partido Republicano, puede decir que no hubiera votado por la Ley de Derechos Civiles porque ésta infringe los derechos de las empresas privadas. Y se supone que cualquier persona ofendida por eso debe dejar de quejarse, y aprender a tolerarlo. Barack Obama puede decir una "broma" ante el cuerpo de prensa de Washington de que si el conjunto Jonas Brothers tratara de salir en una cita con "su" hija, él tendría un mensaje para ellos: avión no tripulado depredador (el misil con que Estados Unidos arrasa a hogares llenos de personas en el Medio Oriente, de Afganistán a Yemen)… Y cualquiera que creía que eso era morboso, sádico y violentamente patriarcal y una celebración cobarde de la muerte desde el cielo, pues supongo que debería "conseguir un sentido del humor".

Pero cuando Helen Thomas, la ahora despedida decana del cuerpo de prensa de la Casa Blanca, dice que Israel debe "largarse de Palestina…" y dentro de unas horas el Servicio Noticioso Hearst anuncia su "jubilación" (obviamente obligatoria). La Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, la que aceptó y difundió servilmente las mentiras de Bush sobre las "armas de decepción masiva" (y luego no hizo nada cuando se destaparon esas mentiras), denunció a Thomas de inmediato. Una agencia de conferencistas la despidió.

Durante la edad de las tinieblas del régimen de Bush, Helen Thomas se destacó y esencialmente fue la única de entre los periodistas establecidos quien desafió la tortura y las mentiras. Hace cuatro años en una rueda de prensa de la Casa Blanca le planteó a Tony Snow, secretario de prensa de Bush, una pregunta que insinuó que EE.UU. apoyó "el castigo colectivo del Líbano y Palestina" y la respuesta fue: "Bueno, le doy gracias por el punto de vista de Hezbolá" (eso calificó todo cuestionamiento, disentimiento u oposición a Israel y EE.UU. de estar "con los terroristas" y sirvió de aviso/amenaza de que cualquiera que planteara semejantes preguntas correría el peligro de ser tratado como "los terroristas").

Y Helen Thomas tenía los principios y la integridad de negarse a callarse cuando la administración de Obama ha continuado las guerras sin fin y la destrucción de las libertades civiles. En febrero, Thomas le preguntó a Obama en una rueda de prensa (en medio de lanzar amenazas contra Irán) si sabía de algún estado en el Medio Oriente que tenía armas nucleares. Fue una pregunta incómoda ya que, mientras EE.UU. amenaza el programa nuclear de Irán (el que hasta ahora no ha producido ni una sola arma), ha posibilitado y protegido el enorme arsenal nuclear de Israel.

La cita con la que "¡Te pillamos!"

Despedir abiertamente a la muy admirada "Decana del Cuerpo de Prensa de la Casa Blanca" de 89 años por haber planteado esas preguntas incómodas sobre los crímenes de Israel, su arsenal nuclear y el rol de EE.UU. en todo eso podría concentrar aún más la atención hacia esas mismas preguntas.

Pero la clase dominante, mediante los medios y sus instrumentos para regular el periodismo, sí aprovechó un intercambio informal con un rabino pro-Israel fuera de una celebración de la herencia judía en la Casa Blanca para silenciar y desacreditar a Thomas y distorsionar la naturaleza de Israel y el papel de EE.UU. en avalarlo.

Los informes del intercambio decían que Thomas dijo que los judíos deberían regresar a Rusia y Polonia, pero Thomas al principio dirigió su crítica a Israel. Se le pidió sus comentarios sobre "Israel" y dijo: "Dígales que se larguen de Palestina". Fue el entrevistador el que cambió el sentido del comentario a "¿Así que usted está diciendo que los judíos deberían regresar a Polonia y Alemania?"

Aunque se formuló gran parte del ataque contra Thomas en el marco de acusaciones de antisemitismo, lo que realmente encabronó a algunas personas, entre ellas algunas fuerzas que se dicen o que son "progresistas" acerca de otras cuestiones, es que los comentarios de Thomas sí objetivamente plantearon preguntas sobre la naturaleza de Israel. Para esas fuerzas está bien que los liberales o progresistas critiquen, un poco, algunos de los crímenes más atroces de Israel. Pero ni se permite plantear preguntas que podrían poner bajo la lupa la verdadera naturaleza de Israel, que cuestionarían el derecho de ese estado a existir en las tierras palestinas robadas. En Huffington Post, por ejemplo, Hani Almadhoun escribió que los comentarios de Thomas son "malos e hirientes" y se quejó: "Si ella hubiera estado hablando de la ocupación militarista israelí, sus comentarios tendrían mucho más sentido. Pero sus comentarios sin tacto tienen tantos significados verosímiles que me preocupa que un periodista con el don de la palabra haga una declaración tan ambigua" ("Helen Thomas, Old Journalism Ambushed by the New One," 8 de junio de 2010).

¿Y qué de la verdad? Primero, es un hecho que la mayoría de las personas judías en Israel son de Europa o son descendientes de inmigrantes de Europa, que viven en tierras robadas por medio de la limpieza étnica del pueblo palestino. Y Helen Thomas estaba en lo cierto al decir: "Recuerde, esta gente está ocupada, y ésa es su tierra, no es alemana ni polaca".

Las personas judías a que les molesta ser criticadas por los crímenes de Israel (como las personas blancas a que les molesta ser culpadas del racismo blanco y de la historia de opresión del pueblo negro en Estados Unidos) tienen que denunciar los crímenes de Israel de manera fuerte y clara. Y pueden y deben impedir que hoy, sobre la misma base, el mismo sistema imperialista que llevó a cabo el Holocausto (los imperialistas alemanes, aunque las otras "grandes potencias" esencialmente estuvieron de brazos cruzados porque en ese entonces, no correspondía a sus intereses estratégicos ponerlo a discusión) justifique los crímenes de Israel.

Avalar a Israel, un estado sionista odiado por todo el Medio Oriente, plantea contradicciones reales a los gobernantes de EE.UU. Esto se manifiesta agudamente hoy porque están tratando de forjar alianzas con varias fuerzas, incluyendo fuerzas islámicas, en Irak y Afganistán como parte de la guerra sin fin para imponer la dominación yanqui en una parte geoestratégica del mundo. Pero Israel desempeña un rol único y estratégico como sicario para los intereses de EE.UU. en el Medio Oriente y más allá, y no importa la tensión que eso implique, EE.UU. considera que es esencial esa relación estratégica. Y eso es el caso incluso cuando Israel haga cosas que a corto plazo creen problemas para EE.UU. (se encuentra un análisis concentrado de la relación entre Israel y EE.UU. en "Forjar otro camino" de Bob Avakian, en revcom.us, en particular la sección "El 'papel especial' de Israel con relación al imperialismo estadounidense").

En un discurso tras la masacre en el Mavi Marmara, analicé dos momentos claves en la historia y rol del estado de Israel: el apoyo militar y tecnológico al régimen de apartheid de Sudáfrica y el indispensable rol de Israel en la masacre de unos 180.000 aldeanos maya en Guatemala a principios de los años 80, que eran crímenes horrorosos realizados al servicio del imperio yanqui. Y argumenté: "Cuando quiera que ocurra algo que sea demasiado obsceno, demasiado sanguinario, algo tan obviamente inmoral, que si los Estados Unidos lo hiciera, dejaría una mala impresión, generaría rechazo en el seno del pueblo y sería perjudicial para los objetivos estratégicos del imperio de Estados Unidos, éste siempre podrá contar con Israel".

Por todo eso declararon inaceptables las preguntas de Helen Thomas.

¡Dejen de censurar la verdad!

Cualquiera que se oponga a la censura, que valore el pensamiento crítico y el derecho de periodistas a alzar la voz y dar sus opiniones, debe tomar una posición en contra de lo que le han hecho a Helen Thomas.

Cualquiera con un sentido del bien, del mal y de la verdad debe sentirse impelido a analizar profundamente por qué "nuestro" gobierno encubre y censura las verdades básicas sobre Israel y lo que eso revela sobre el orden global en general. Y de ahí, actuar políticamente contra los crímenes de Israel.


 

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