Vestirse de naranja hace reflexionar
Jamilah Hoffman
Tengo que
confesar que me tomó tiempo ponerme el overol de naranja. Siempre se presentó
algo, o simplemente no me daban “ganas” de hacerlo. Pero cuatro años después de
la invasión y ocupación de Irak, sentí que lo mínimo sería ponerme ese overol
de naranja. En Houston tenemos un evento que se llama Freeway Blogging, donde
colgamos pancartas desde los puentes sobre las autopistas. Mucha gente toca el
claxon en apoyo, aunque también algunos nos sacan el dedo; de todos modos, la
energía es muy buena. El 20 de marzo, había grupos en seis puentes y El Mundo
no Puede Esperar compartió un puente con partidarios de la lucha palestina.
No sabía
qué esperar. Pensé que iba a ser una protesta normal y ya. Quería que la gente
que me viera se acordara, cuando manejaban a la casa, de que en su nombre
torturaban. Quería una reacción emocional de ellos pero no sabía que a mí
también me iba a afectar.
Cuando me
puse el overol con la capucha negra, inmediatamente me sentí como aislada del
mundo. Me sentí insegura, como si todos me miraban. La gente me podía ver, y no
podía ser solo alguien más porque era un símbolo del odio y la violencia que
cometen los soldados estadounidenses a diario.
Pensé que
al terminar el día, podía quitarme el overol de naranja. Me podía quitar la
capucha, hasta aventarla al aire si quería, pero hay personas que no pueden
hacer eso. Hay personas que quizá nunca puedan quitarse el overol si no paramos
la guerra ahora y si no paramos la tortura ahora.
Mientras
tenía puesta el overol y la capucha, no quería bromear con nadie ni responder
cuando me llamaban. Los que están en Guantánamo y Abu Ghraib no estaban
riéndose y sentía que sería como una falta de respeto. Me hubiera sentido como
si fuera solo una “acción” y nada más, como si fuera algo que yo estaba
“haciendo” pero que en realidad no pensaba en serio en pararlo.
Me empecé a
hacer muchas preguntas: ¿Cómo vamos a parar la guerra y la tortura y cambiar
radicalmente la dirección en que Bush ha llevado la sociedad? ¿Qué voy a hacer
para ponerle un alto? ¿Qué se va a necesitar? Quiero respuestas porque ponerme
el overol me despertó y me hizo reflexionar, y me queda la sensación. No es un
chiste eso de sacar al gobierno de Bush; no es algo que hago mientras decido
qué hacer con el resto de la vida. Están torturando a personas, quizás mientras
escribo estas palabras, y no puedo vivir otro día más sin condenarla. La guerra
sigue, estoy enfadada y cualquier persona que apoya la guerra me va a oír
porque esto tiene que acabar.
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