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25-12-2006
Proceso de destitución
Cindy Sheehan Zmag Traducido para Rebelión por Fernando D. Sánchez y revisado por Miguel Montes Bajo
“Nosotros, el Pueblo de los Estados Unidos, para formar una Unión más perfecta, establecer la Justicia, asegurar la Tranquilidad interior, procurar la defensa común, promover el Bienestar General y asegurar las Bendiciones de la Libertad para nosotros mismos y para nuestra Posteridad, decretamos y establecemos esta Constitución de los Estados Unidos de América.” Preámbulo de la Constitución de los Estados Unidos de América
Hay
muchos temas importantes que enfrenta nuestra nación y el 110º
Congreso. El aumento al salario mínimo y la atención médica universal
son asuntos atrasados demasiado tiempo. ¡Y por supuesto que aprecio
también las primeras señales de querer traer nuestras tropas a casa de
Iraq en un lapso de 3 a 4 meses! Al fin y al cabo, más soldados fueron
asesinados ayer mientras nuestros políticos jugaban a darse puntapiés
entre sí... Creíamos que el 7 de noviembre era un día para celebrar.
Cuando el último de nuestros jóvenes valientes regrese cojeando a casa
con su familia, ya sin preocupaciones, ése será un día histórico y
lleno de regocijo.
Creo, sin embargo, que esas mismas
tropas y otras que han combatido con tanto valor, que murieron sin
necesidad alguna o que han sido sufrido heridas de por vida, merecen
justicia por lo que el régimen de Bush les ha hecho pasar. Creo que
este país y el mundo merecen justicia por las violaciones y saqueos de
estos filibusteros que han robado nuestras libertades y han inflingido
torturas, entre otros sufrimientos y privaciones, al mundo entero. Creo
que el proceso de destitución es el tema más importante que el 110º
Congreso debe poner sobre NUESTRA mesa.
Desde que les he
escrito cartas abiertas a George y a los representantes Pelosi y
Conyers, he recibido también un apoyo casi abrumador para estas ideas,
pero hay también algunas preocupaciones legítimas que necesitan ser
atendidas.
Primero que nada, mucha gente cree que el proceso de
destitución sería considerado como una venganza "política" por lo que
los republicanos le han hecho a los demócratas en los últimos 12 años o
una venganza por el proceso de destitución a Bill Clinton. El proceso
de destitución no es una herramienta política como la que utilizó el
Congreso republicano, sino que es un remedio constitucional para
funcionarios elegidos o designados que han abusado de sus poderes. Si
George no ha abusado de sus poderes como presidente y como comandante
en jefe, entonces ningún presidente en la historia lo ha hecho. No voy
a detallar sus graves crímenes y faltas, sus crímenes en contra de la
paz y la humanidad, porque todas sus actividades ilícitas ya han sido
bien documentadas. La justicia no debe ser un tema partidista y si el
Congreso tomara su juramento a la Constitución con tanta seriedad como
se toma su lealtad a los intereses especiales y a la politiquería
partidista, George ya habría sido enjuiciado.
En segundo lugar,
mucha gente está temerosa de que el proceso de destitución quede
empantanado en el Congreso. Elizabeth Holtzman, que fue representante
por New York y miembro del comité de investigación que recomendó que
procedieran las acusaciones en contra de Richard Nixon, dijo, en
nuestro foro por la destitución en el Salón Constitucional de
Filadelfia el fin de semana pasado, que este tipo de razonamiento no le
da suficiente crédito al Congreso. La Sra. Holtzman dijo que el
Congreso es capaz de “caminar y masticar chicle” al mismo tiempo. Tengo
que tomarle la palabra, en tanto que ella es la voz razonada de la
experiencia.
Por último, la gente está preocupada de que el
llamar a rendir cuentas a George dividirá aún más a un país ya
perjudicado y escindido por el “Unificador”... Esta es una preocupación
legítima, pero nuestro país se volvió a levantar completamente después
de la debacle de Nixon y nos volveremos a levantar de nuevo. También me
gustaría que los estadounidenses nos diéramos el crédito que merecemos.
Hemos demostrado una y otra vez que somos muy resistentes y lo
suficientemente fuertes como para afrontar un llamado a rendir cuentas
a nuestras autoridades.
Encuestas recientes muestran que la
mayoría de los estadounidenses quieren que se inicien el proceso en
contra de la BushCo [Bush Company, puede traducirse como “Corporación
Bush” (N. del T.)]. Los líderes congresistas recién electos no
iniciarán este proceso a menos que se manifieste la voluntad popular.
Muchos miembros de los Congresos, de ambos partidos, que han estado en
su escaño desde que la BushCo llegó al poder en un ilegal golpe
electoral en 2000 han sido copartícipes de los crímenes de Bush y
depende de la voluntad del pueblo estadounidense corregir el curso que
está privándonos de las Bendiciones de la Libertad a todos nosotros y a
nuestra posteridad. Como establece el preámbulo, es nuestra Constitución,
tanto como lo es de ellos, y necesitamos reclamar lo que es nuestro
país y nuestro humanismo antes de que los perdamos para siempre.
El
apelar a las acusaciones para la destitución de la BushCo no sólo
traerá resolución y justicia a nuestra nación y al mundo, sino que,
además, si a este régimen se le llama a rendir cuentas por sus crímenes
y abusos de poder, entonces futuras administraciones se lo pensarán dos
veces antes de cometer crímenes tan descarados y beligerantes y el
mundo será un lugar más seguro y más pacífico. Pero hay una razón
fundamental para que este proceso se inicie lo más pronto posible: Un
presidente no está por encima de la ley ni es la ley. Un presidente es
un funcionario electo que tiene el deber de obedecer, cumplir y
proteger las leyes de nuestro país, no violarlas como si fuera el
dictador de una república bananera y no el líder de lo que algún día
fue una gran nación. Necesitamos restablecer nuestra grandeza y nuestra
credibilidad ante un mundo que nos desprecia profundamente por haberle
dado tanto margen de maniobra a la BushCo para que perpetrara sus
agresiones en contra del mundo mismo.
Al obtener esta justicia
que necesita nuestro mundo tan desesperadamente, nosotros, gente de
compasión y valor, no podemos recuperar a los cientos de miles de
personas que ya han sido asesinadas. No podemos volver a levantar los
edificios que las bombas de la maquinaria de guerra han destruido. No
podemos sanar a todas las personas que han sido heridas física y
emocionalmente por estos graves crímenes y faltas. No podemos reunir a
las familias que han sido desgarradas por guerras ilegales. No importa
cuán duro tratemos, no podemos evitar el dolor que ya ha sido provocado
por la BushCo, pero, brindándoles justicia, nosotros podemos e
impediremos más sufrimiento innecesario aquí en casa y fuera de ella,
para el presente y para nuestra posteridad.
Nuestros
muertos, nuestros soldados y la gente de Iraq no tienen voz en el
debate sobre el llamado a la rendición de cuentas y nosotros debemos
ser sus voces. La Constitución no puede escapar de su vitrina en los
Archivos Nacionales y manifestarse en frente de la Casa Blanca o
recorrer los Salones del Congreso para demandar que la BushCo deje de
profanarla y que continúe siendo lo que solía representar para
nosotros. Depende de nosotros, los ciudadanos, el proteger a la
humanidad y a la ley de nuestro país. Tal como afirma el historiador
Howard Zinn en la introducción a Impeach the President, the Case against Bush and Cheney [Destituyan al Presidente, el Caso contra Bush y Cheney], editado por Dennis Loo y Peter Phillips:
“No
podemos esperar ni de los republicanos ni de los demócratas en el
Congreso que inicien cualquier desafío al orden existente de las cosas.
En la historia de la nación, las graves injusticias —esclavitud,
segregación racial, los derechos de los trabajadores, la condición de
las mujeres, la guerra en Vietnam— sólo se han solucionado tras
poderosos movimientos sociales que forzaron al gobierno a que cambiase
sus políticas.
Ahora tenemos otro de esos tiempos.”
Nuestra existencia misma como una nación de leyes y justicia depende de ello.
Por favor, visita Impeach for Change [Destituye para Cambiar / http://www.afterdowningstreet.org/december10 ]
para informarte acerca del nuevo y poderoso movimiento social a favor
de la rendición de cuentas. Inscríbete en un foro por la destitución en
tu zona el día de los Derechos Humanos —el 10 de diciembre— o bien
organiza uno localmente si no tienes uno cerca. Ese día yo estaré
conversando con Elizabeth Holtzman, entre otros notables
estadounidenses, en el foro en la ciudad de Nueva York.
Por favor, visita Gold Star Families for Peace [Familias Estrella de Oro por la Paz / http://www.gsfp.org ] para conocer acerca de nuestra campaña Walk for Change [Caminata
por el Cambio] en las Salas del Congreso el 3 y 4 de enero de 2007. Tú
puedes unirte a los miembros de la Familia Estrella de Oro en nuestra
demanda de paz y rendición de cuentas.
¡2006 fue el año del Despertar y 2007 será el año del Cambio!
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Cindy
Sheehan es la madre del Especialista del Ejército Casey Sheehan,
quien murió en combate el 04/04/04 en la guerra contra el terror del
régimen de Bush. Es cofundadora y presidenta de Gold Star Families for
Peace y fundadora y directora del Camp Casey Peace Institute [Instituto
por la Paz Campamento Casey]. Cindy ha publicado tres libros y el
último es: Peace Mom: A Mother's Journey Through Heartache to Activism [Mamá pacifista: El viaje de una madre desde el dolor al activismo].
Fuente: http://www.zmag.org/content/showarticle.cfm?SectionID=51&ItemID=11427
E-mail:
worldcantwait_la@yahoo.com
Phone: (323)
462-4771
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