La flojera del Partido Demócrata
Al vetar la decisión de la casa de Representantes, de poner una fecha para
la retirada de las tropas coloniales estadounidense en Irak, el
Presidente George Bush, una vez mas hizo realidad lo que mi abuela Doña
Bárbara solía decirme: Hay gente que cambia camino por vereda. O sea,
que en su terquedad, obstinación e intransigencia politiquera, Bush,
volvió a tomar un giro contrario a la voluntad del pueblo de Estados
Unidos.
Sin embargo, nada de esto me
sorprendió y en parte tengo que darle crédito a Bush. Digo en parte
porque por un lado hay que reconocer su estilo de no ceder con
facilidad. Me gusta ese tipo de estilo, porque detesto a personas con
liderato blandengue y acomodado —como por ejemplo Hillary Clinton y
Barack Obama— quienes demuestran que les gusta pescar en aguas
revueltas y en última instancia quieren estar con Dios y con el Diablo
a la misma vez. No obstante —y aquí
es que Bush sigue fallando— cuando los planes no están acompañados del
respaldo popular de la voluntad del pueblo, aunque tengan buenas
intenciones, no dejan de ser medidas dictatoriales que atentan contra
los principios básicos de la democracia. De aquí el que lo acuse de ser
un dictador que responde a los intereses de una clase dominante
ignorando lo que el pueblo quiere. No
podemos negar en ningún momento que el pueblo de EE.UU., en las
elecciones al Congreso en el año 2006 envió un mensaje claro de
desaprobación de la política doméstica e internacional de Bush. Este
pueblo quiere el cese de la guerra en Irak y Afganistán y que los
soldados regresen. El meollo del asunto está en las ganancias de
millones de dólares que estas guerras les producen a unas personas como
Bush y el vicepresidente Dick Cheney.
Sin embargo, y aquí es donde me parece a mi está la necedad del asunto,
para los Demócratas, este asunto de Bush vetar la petición y ellos no
tener suficientes votos en la Casa de Representantes para rebatir el
veto presidencial, no es la prioridad. La prioridad del Partido
Demócrata no es la petición del pueblo sino mas bien el como ganar las
elecciones del 2008. De aquí el que
siga diciendo que ambos casinos—a Demócratas y Republicanos— son los
mismos: dos dilemas de un mismo partido que responden a los intereses
de la clase dominante y gobernante en Estados Unidos. Véalo
de esta manera. ¿Por qué la prioridad del Partido Demócrata no es la de
impugnar (impeach) sacar del poder tanto al presidente como al vice
presidente por crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra y
genocidio? Nadie puede negar que las guerras contra Irak y Afganistán
sean dos guerras engañosas justificadas con mentiras. Esta gente le
mintió al pueblo y esto es un crimen. Con la mentira han justificado
arrestos indiscriminados, espionaje, desapariciones, torturas y
asesinatos. Más de un millón de civiles iraquíes han sido asesinados y
más de 3,000 soldados estadounidense han muerto.
Por otro lado, me molesta esta manera blandengue del Partido Demócrata
de lidiar con estas guerras sucias y de no declararle una guerra
abierta al Presidente Bush dejándole claro que no van a dejarse
intimidar con un veto presidencial, que no van a seguir financiando
guerras genocidas y que las tropas tienen que regresar. Por desgracia,
la estrategia Demócrata es la de desempeñar un papel en donde no
desesperen ni mucho menos enojen a nadie porque hay que sumar votos
para el 2008. Mientras tanto, los procesos democráticos y las vidas de
miles de seres humanos no son importantes.
Ni los Republicanos ni los Demócratas son alternativas del pueblo. Por
lo tanto, vamos a producir, de abajo hacia arriba, esa alternativa, con
un proyecto que responda a los intereses del pueblo. Paz con justicia. lbarrios@jjay.cuny.edu |