Desmontando la teocracia de Bush
En la batalla ideológica religiosa que se está llevando a cabo en
este preciso momento aquí en Estados Unidos con la administración política de
George W. Bush, se ha estado mercadeando moralmente por los pasados seis años un
movimiento fundamentalista para declarar de una vez y por todas que en este país
impera una teocracia cristo-centrista.
Por lo tanto, permítanme decirles que este asunto es más serio de lo que
parece.
La palabra teocracia se deriva de dos palabras griegas.
Por un lado está Qeo/ (Theos) lo cual significa Dios y por otro lado está
kra/tein (cratein) que significa, quien gobierna.
O sea, en teoría teocracia significa gobierno dirigido por Dios. Sin embargo
en la práctica esto significa el establecer un dominio y/o control en el nombre
de Dios.
Esta teocracia aquí en Estados Unidos se distingue por ser cristo-centrista,
o cristocracia, dentro del contexto protestante o evangélico.
Aunque hay que reconocer que también existen unos grupos fundamentalistas
católicos que bailan al compás de la misma música.
¿Cuál es la música? Por un lado la inmoralidad de criminalizar y demonizar
los derechos civiles reproductivos de las mujeres —incluyendo el derecho al
aborto— o los derechos de las parejas gay/lésbicas al matrimonio, y por otro
lado santifican la supremacía masculina de la opresión y subordinación de la
mujer.
La matriz de todo este proyecto opresor y antidemocrático prácticamente surge
en el 1989 cuando el tele evangelista, Reverendo Pat Robertson, fundó lo que hoy
se conoce como la Coalición Cristiana; la cual de cristiana tiene muy poco.
Esta ha cumplido su intención original de tomar control del Partido
Republicano.
Por desgracia ya lo lograron, aunque también tiene presencia en el Partido
Demócrata.
De frente a esta realidad el debate de separar la religión y al gobierno, ha
mantenido a muchas personas progresistas montando una campaña erróneamente en
contra de la religión.
Por desgracia, esto se está dando sin percatarse o ignorando intencionalmente
que de la misma manera que puede existir una religión tirana, la cual se utiliza
para desesperanzar con la intención de inmovilizar al pueblo, existe también una
religión subversiva la cual a través de la esperanza despierta y moviliza al
pueblo hacia su liberación.
De aquí la necesidad de entender que el debate debe de estar centrado en
reconocer que no es posible separar la política de la religión, por lo tanto lo
que nos queda es decidir con que tipo de política la religión se envolverá. Bush
lo hace con una política de derecha que responde a los intereses de la clase
dominante dentro de un proyecto neo-liberal del capitalismo corporativo.
Es por esto que cada día que pasa, la gente pobre es más pobre y la gente
rica se sigue enriqueciendo.
Sin embargo, habemos personas dentro del movimiento religioso progresista
quienes presentamos otra alternativa y es el de una religión con política
progresista desde la izquierda del mundo que responda a los intereses del
pueblo, con el pueblo y para el pueblo.
Por lo tanto, no es correcto que la izquierda continúe con la intención de
menospreciar o de eliminar la religión sino más bien el tener claro que la
religión de la derecha —la cual por un lado nos dice que nada malo está pasando
o lo que pasa es porque Dios lo permite para poner en prueba nuestra fidelidad—
es el proyecto ideológico de la clase dominante que se debe desmantelar.
De aquí mi invitación en este domingo de resurrección para que a través de la
paz con justicia sigamos desmontando la teocracia de Bush.
lbarrios@jjay.cuny.edu
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